
Mucha gente sigue defendiendo hoy que esta generación no tiene nada especial. Que es la peor generación de todas. Que ha implicado simplemente una mejoría de gráficos, y poco más.
Paradójicamente, queda siempre muy moderno decir que lo actual es una mierda y que tiempos pasados siempre fueron mejores. Que antes sí se hacían juegos de verdad, que la SNES contra la Mega Drive sí que era una gran batalla, y no esto de la X360 y la PS3. Y, sobre todo, que ya está todo inventado y que no se innova.
Pero en esta generación hemos sido partícipes del avance más grande de los últimos diez años. En la época de la N64 y la PSX, todo el mundo tenía claro que esa generación había producido un cambio espectacular en la forma de juego, pasando del 2D al 3D, pero en esta generación hemos hecho también un avance increíble en la forma de concebir los juegos en consola: el online.

Sí, vale. La generación pasada ya había algo de online, sobre todo en la Xbox. También había algo de 3D en la SNES. En esta generación, el componente online forma parte de la gran mayoría de los juegos. Y no sólo eso, sino que el online se ha integrado en el offline, de forma que muchas veces sólo es necesario apretar un botón para pasar de offline a online y viceversa.
Pero la gran novedad de esta generación no es tanto el juego como la distribución de contenidos online. Para ser francos, este sistema de distribución de juegos empezó también en la anterior generación, a finales de 2004, un año antes de la aparición de la X360. Era algo rudimentario, ya que el servicio de descargas no estaba integrado en el sistema operativo de la consola, sino que necesitabas un DVD para instalarlo.
En cambio, es en esta generación donde todas las consolas han integrado un sistema de descargas online ya en su sistema operativo y, además, se ha estandarizado muchísimo más entre los consumidores.

El principal contenido de descarga es precisamente, el sistema operativo, con unas consolas que van adquiriendo funcionalidades, de forma automática, a medida que avanza la generación. Nuevos contenidos multimedia, nuevos servicios, o incluso todo un nuevo interfaz de usuario. En realidad, la descarga de nuevos firmwares, ya sea mediante red o mediante actualizaciones obligatorias en los juegos, está cambiando por completo el concepto de generación. Una X360 o PS3 de hace dos años no tiene nada que ver con lo que será una X360 o una PS3 a final de su ciclo, haciendo que la misma consola mejore sus funcionalidades, como un puente hacia la next next-gen. Si pensamos en lo que ofrece ahora una PS3, en comparación con lo que ofrecía una PS2 (leer DVDs y Memory Sticks), es evidente que el cambio generacional entre estas dos consolas es muchísimo más grande que entre PSX y PS2.
A partir de aquí, la mayoría de juegos se benefician del sistema de descargas. Algunos de forma muy puntual, demostrando más un compromiso que una verdadera apuesta por el servicio, y otros, poniendo el ejemplo concreto del Burnout Paradise, con auténticas actualizaciones que amplían el contenido del juego.
Otra de las diferencias principales respecto a la anterior generación es que el mismo sistema de distribución de juegos se está modificando. Juegos como SingStar, que en la anterior generación utilizaban un sistema prácticamente de enciclopedia por fascículos, con nuevas entregas cada pocos meses, establece un nuevo sistema de descarga de canciones a la carta, haciendo que el jugador sólo necesite un juego, en vez de una docena, y permitiéndole tener todas sus canciones en el mismo soporte, sin tener que cambiar de disco cuando se quiere otra canción.

Muchos otros juegos, como Rock Band o Buzz están yendo en esta dirección, en la personalización de los contenidos a partir de un disco con un contenido estándar, y con unos contenidos extras que el jugador puede elegir (y pagar), e incluso la edición y creación de contenidos por parte de los mismos usuarios, como con el mismo Buzz o LittleBigPlanet. Y últimamente están empezando a surgir los servicios de noticias, como el integrado en el GT5 Prologue o en los juegos de deporte de EA, actualizando los datos de juego dependiendo de lo que ocurre en el Mundo Real.
Y el último punto definitorio de esta generación son los mismos juegos descargables. Juegos que en la anterior generación no tenían cabida, por ser demasiado simples, demasiado cortos, o demasiado arriesgados como para ser publicados en soporte físico. Pequeñas joyas como Braid, PixelJunk Eden, LostWinds, N+, Flow son juegos que en la anterior generación no podrían haber existido o, de haber existido, tendrían que haberse amoldado a un sistema de distribución física que hubiera condicionado todo el juego. Por otra parte, hasta el mismo sistema de compilaciones de juegos parece haber desaparecido, siendo sustituidas por la publicación de juegos retro descargables.
Podría llenar páginas y páginas sobre todas las diferencias que hay entre esta generación y la anterior, pero lo importante es que todos aquellos agoreros que dicen que vivimos en un mundo de eternas secuelas, sin innovación, o que experimentamos lo mismo pero en HD, no se han dado cuenta de los cambios.
Han estado demasiado fijados contando píxeles o frames por segundo, que si los Blu-rays o los DVD, que si las exclusivas temporales o los multiplataformas, pero la nueva generación no es eso, sino los Burnout, los Braid, los PixelJunk, los LittleBigPlanet, los modos Live del FIFA, las consolas con características multimedia crecientes, los Virtual Console, los WarHawk y hasta los SingStar Store.
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