Aunque dura menos
The Cat that Got the Milk es como comerse un ácido
La eclosión de lo indie gracias a las benditas plataformas de distribución digital nos han traído grandes pero también otra cosa muy necesaria: proyectos loquísimos por los que ninguna compañía comercial en su sano juicio se atrevería a apostar. Eso es precisamente The Cat that Got the Milk, una pequeña chaladura de 15 minutos y representa, dicen en Joystiq, lo que vería un gato en una de sus noches de paseo por ahí. Ahora todo encaja.