Phil Harrison anunciaba hoy en la conferencia de Microsoft una de las sorpresas de la gamescom. Y no es una sorpresa por lo positivo sino por lo inesperado y hasta cierto punto extraño: Square Enix ha cedido la exclusiva de Rise of the Tomb Raider a Xbox One. El juego llega en Navidad de 2015, así que hay tiempo para que se cambien las tornas varias veces, pero no se entiende muy bien que la distribuidora se comprometa de este modo con la plataforma menos vendida de las dos más potentes. La exclusividad, eso sí, se da por hecho que será temporal, pero no se sabe por cuánto tiempo. Las explicaciones que ha dado Darrell Gallagher, jefe de Crystal Dynamics, no llevan a ningún lado y hablan del apoyo de una gran compañía y tal. En otras palabras, claro está, una buenas carretas de dinero. La duda es si sale más a cuenta ese empujón económico o vender más del doble de copias de las que colocarán en una sola consola. Esperemos que luego no vengan los lloros.