Words don't come easy

El Game Designers Award japonés se despide premiando a Word Game, de Team9, pero su misión es «más significativa que nunca»

Foto: Famitsu

Los Japan Game Awards han celebrado su edición de 2026, en el marco del inminente Tokyo Game Show (que empieza este jueves y terminará el lunes 21), y en la gala se han premiado los juegos más destacados del último año; entran los publicados entre el 1 de junio de 2025 y el 31 de mayo de 2026, y por eso conviven en la lista de premiados Death Stranding 2, Kirby Air Riders, Silent Hill f o Pragmata, por mencionar algunos de los premiados. Ha sido Pokémon Pokopia el que se ha llevado el máximo galardón, el que premia al mejor juego del año.

En esta gala, el Game Designers Award era particularmente importante: este premio, impulsado en 2010 por Masahiro Sakurai y que desde ese año ha reunido a algunos de los diseñadores de videojuegos más prestigiosos de Japón dentro del jurado, se despide en 2026 tras diecisiete ediciones destacando títulos «innovadores y creativos» con una vista a la vez más amplia y más específica, con una perspectiva marcadamente profesional, que la de los premios generales. El ganador de esta última edición del Game Designers Award ha sido el chino Word Game, de Team9, un juego de puzzles en el que eliminas, añades y modificas palabras para resolver los niveles, compuesto enteramente de palabras: todos los gráficos están compuestos de kanjis, y el juego cuenta la historia de un héroe que se enfrenta a un dragón para rescatar a una princesa en apuros.

La idea recuerda a la de Baba Is You, que curiosamente se llevó el Game Designers Award en los Japan Game Awards de 2020. Aunque Word Game salió originalmente en 2022, no fue hasta mediados de 2025 que se publicó la versión en japonés, primero en Switch, luego en PC y, finalmente, ya en 2026, en PS5; de ahí que se haya llevado el premio este año.

Una demostración de la «riqueza de la cultura del videojuego»

«Comparado con 2010», cuando arrancó el Game Designers Award, «la industria del videojuego ha cambiado significativamente», nos cuenta un representante de la Computer Entertainment Supplier’s Association (CESA, por sus siglas; la asociación que organiza los Japan Game Awards) cuando le pregunto sobre la evolución de los videojuegos en estos dieciséis años. «Gracias a la diversificación de plataformas y a los avances de la distribución digital, vivimos en un momento en el que creadores de todo el mundo pueden compartir su trabajo, y una mayor variedad de expresiones creativas, desde juegos independientes hasta títulos de gran escala, son más habituales que nunca».

Los valores del Game Designers Award, sin embargo, siguen siendo los mismos: «proponer nuevas formas de jugar» y la «originalidad en el diseño de juegos». «Creo, de hecho» —me dice el representante, con quien hablé por email y que prefirió mantener el anonimato para hablar en nombre de la organización del premio—, «que precisamente porque el número de títulos es mayor, ahora la luz que arrojamos sobre los trabajos innovadores desde la perspectiva de los creadores es más significativa que nunca. Estoy orgulloso de haber podido celebrar tantos juegos sobresalientes en estos últimos 17 años, y sería un honor si este premio ha contribuido aunque sea un poquito al desarrollo de la cultura del videojuego».

Esta celebración de la cultura del videojuego pasa por conectar con lo que gusta a la gente, pero también por detectar las «nuevas ideas y desafíos que tendrán un impacto en el futuro de la industria». La idea no es «competir» con las opiniones del público general, sino ofrecer «una demostración de la riqueza de la cultura del videojuego» tal y como la ven quienes la respiran desde dentro. «Esta perspectiva sigue siendo importante en la actualidad, y creemos que, especialmente en una época en la que hay tanta diversidad de juegos, hay un gran valor en la perspectiva de los creadores experimentados que evalúan el trabajo de los demás».

Team9, el equipo de Word Game; foto: Famitsu

El Game Designers Award ha sido, en contraste con el resto de premios que se entregan en los Japan Game Awards (naturalmente enfocados a la producción japonesa), eminentemente internacional; los juegos japoneses que se han premiado han sido, de hecho, minoría. «Las fronteras entre países y regiones están cada vez menos marcadas», al menos en lo creativo, y de ahí, nos cuenta el representante, los premios se hayan dado «siempre en base a la creatividad y la originalidad, sin importar la nacionalidad o la procedencia». «Creo que el momento actual, ahora que creadores de todo el mundo se inspiran entre sí y dan lugar a nuevas formas de expresión a través del juego, es muy sano y emocionante para la industria del videojuego».

Le comento esto de la internacionalidad porque, en esta última edición, entre los sospechosos habituales del jurado (Hideki Kamiya, Shinji Mikami, Fumitu Ueda, Yoko Taro, Keiichiro Toyama; todo leyendas) destaca un nombre gaijin: Toby Fox, el creador de Undertale. Fox ha tenido, nos explica el representante, «una influencia profunda en creadores y jugadores de todo el mundo con juegos como Undertale o Deltarune; valoramos mucho su puntos de vista único de la cultura del videojuego, que nace de su contacto con numerosos desarrolladores de todo el planeta». Su participación en el jurado, así, «simboliza cómo el desarrollo de videojuegos moderno se está volviendo cada vez más global», y la CESA está «honrada» de que haya aceptado formar parte del jurado en esta última edición.

Su presencia es, así, un cierre potente para un premio eminentemente japonés pero con la cabeza siempre puesta en el mundo entero, capaz de premiar juegos tan dispares como Brothers, Life is Strange, Baba Is You o Viewfinder. «Aunque Japón tiene una larga historia de desarrollo de videojuegos», termina el representante de la CESA, «abrazamos el crecimiento de la comunidad del videojuego a nivel global».