Parecía que estaba condenado.
Parecía que estaba condenado a ser una promesa incumplida, un puñado de planetas, bichos, nombres procedimentales. Un universo predestinado a no ser nada más que la suma de sus partes: 18.446.744.073.709.551.616 cuerpos celestes en 255 galaxias, 4.800 palabras de tres lenguas alienígenas diferentes, 212.613 jugadores concurrentes el día de su lanzamiento.
Y sin embargo, por suerte o por desgracia, el universo de Hello Games se ha convertido en mucho más que eso. Mucho se ha incluído y, por lo tanto, mucho se ha dejado atrás: 45 actualizaciones después, el juego cuenta con 182.980 reseñas muy positivas y más de 50 premios y nominaciones, un camino que ha tardado una década en recorrerse. No hay recuento para lo que ya no está, una amnesia gozosa para el estudio que recoge los frutos del cambio que pedía parte de su comunidad, un olvido triste para las otras, las que disfrutaron de la imperfecta experiencia de aquel juego inmensamente vacío y poético.
Y ahora 4 textos para mirar de nuevo a las estrellas: Mariela González analiza la luz de una gigante roja y su particular soledad a través de El Gran Silencio y la Paradoja de Fermi, mientras que Jonathan Prat recorre con su nave el espacio. Además, Javier Martínez se mete a los mercados intergalácticos para analizar los sistemas que mueven el universo, que no son otros que la compra-venta, la explotación y la avaricia. Y yo, Clara Doña, entrevisto a los responsables de crear la sensación de inmensidad a través de la música, la banda 65daysofstatic.
Monográfico organizado y coordinado por Clara Doña,
que también escribe esta introducción.

