Análisis de Explodemon
Una experiencia de regusto añejo pero bien adaptada a los tiempos que corren
Una experiencia de regusto añejo pero bien adaptada a los tiempos que corren
Símbolo, junto con Mirror’s Edge, de la metamorfosis de Electronic Arts, el primer Dead Space me parece de lo mejor de la cosecha de 2008. El título del estudio entonces llamado EA Redwood Shores era y sigue siendo sólido como pocos; imitaba con una perfecta mezcla de descaro y confianza, convencido de que era lo mejor para una mecánica y una ambientación que supo definir de maravilla.
Muy alto quedaba el listón para una secuela que, según todos los indicios, tendría que introducir algunos cambios para incrementar la rentabilidad de la franquicia.
«Necesita un milagro», me decía Pep procurando que no me ilusionara demasiado con la resurrección de Splatterhouse tras tres generaciones a base de ports y revivals de poca enjundia. «¿Pero es muy gore?», le preguntaba yo haciendo caso omiso a sus intentos de disuasión. Y es que cuando uno repasa el juego original y se molesta en fijarse en el momento cultural en que nació y respondiendo a qué tipo de demanda se da cuenta de que mi pregunta escondía el auténtico leitmotiv de la saga, que aquí lo único que de verdad importa es, efectivamente, la sangre.
Siempre me ha gustado Disney, aunque los Kingdom Hearts nunca me hicieron especial gracia. Sin embargo, desde que se anunció Epic Mickey despertó un gran interés en mí. Puede que fuera por los prometedores artworks, la interesante mecánica con el uso del pincel, porque el padre de la criatura era Warren Spector o porque me crié leyendo Don Miki.
El resultado es bueno, aunque irregular. Algunos de sus fallos podrían haber sido subsanados con un par de meses de desarrollo, otros, en cambio, me temo que vienen de fases de diseño demasiado tempranas como para corregirlas.
El Retorno del Rey
Hace 16 años, sólo eran 16 bits
En noviembre de 1994, Nintendo logró hacer creer a miles de jugadores que habían saltado una generación tecnológica sin cambiar de consola.
Si podía considerarse a Case Zero un sabroso aperitivo para abrir estómago de cara al manjar que fue Dead Rising 2, quizá Dead Rising 2: Case West sea el postre.