Siguiendo con
nuestra línea de los últimos días sobre cómo nos afectan los videojuegos (o cómo algunos expertos dicen que nos afectan), hoy os traigo algo curioso que he visto en
Eurogamer. Según un par de investigadores de la Universidad de Huddersfield, en el Reino Unido, los juegos de conducción provocan más agresividad en los jugadores que los shooters.
Para llegar a esta conclusión, los doctores
Simon Goodson y
Sarah Pearson llevaron a cabo un estudio sobre treinta
cobayas sujetos a los que hicieron jugar a tres títulos de Xbox 360: Project Gotham Racing (no sabemos si el 3 o el 4), un FPS del que no ha trascendido el nombre (posiblemente ni ellos lo sepan) y un juego de tenis de mesa. Al mismo tiempo, monitorizaron los cambios que se producían en el ritmo cardíaco de los jugadores o en su respiración y controlaron sus respuestas mentales antes y después de la sesión de juego.
¿Los resultados? Pues que, como ya os he adelantado, el juego de conducción hizo que los participantes en el estudio estuvieran «más
agitados y agresivos que el juego con violencia gráfica». A mí no me extraña en absoluto, ya que cuando me pongo detrás del volante me transformo en un ser irascible y maleducado que se acuerda de los muertos de uno de cada tres conductores con los que se cruza. La culpa no es de los videojuegos, señores. Es de los coches.

No sabía si poner esta foto o una de Hulk en un Fiat 500
spaceman, Usuario
Zetaculy, Usuario
Frai, Usuario
ChicoZ, Usuario
Xander_VJ, Usuario
Kusaka, Usuario
Harle, Usuario
Radical Ed, Usuario
JandriuX, Usuario
llampu, Usuario
Por favor identifícate para comentar.