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Sperant

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  • Sperant, 05/01/2019 @sperant, Principiante Offline
    He cometido dos grandes errores en mi vida:

    1. Entrar en la universidad.

    2. Meterme en Kingdom Hearts.
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  • Sperant, 30/12/2018 @sperant, Principiante Offline
    Confirmamos que el primer Kingdom Hearts tiene el final más artificialmente alargado jamás hecho. La historia sí está relativamente bien.
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  • Sperant, 29/12/2018 @sperant, Principiante Offline

    Orgullo y Perjuicio 2: análisis de Kingdom Hearts (1).

    Estaba aquí, meditando si escribir o no. Cuando de pronto escucho algo de Hiroshima y su impacto en Silent Hill; mi estómago rugir de indigestión y el escozor en los ojos.

    He dejado en pausa lo que creo que será el combate final de Kingdom Hearts. Creo, después de los anteriores veintisiete combates finales. Me puse de fondo un vídeo sobre no sé qué de Silent Hill y abrí una bolsa de patatas, que he comprado esta tarde por setenta céntimos, con dudoso sabor a queso. Desde luego no a buen queso.

    Sentí que Kingdom Hearts se estaba apoderando de mi tiempo. Tú me has robado treinta horas de vida ya —dije con el acusador dedo índice apuntando a la pantalla—, ahora me toca a mí robarte tiempo. Así es que, en efecto, pulsé el botón ese de "options" y el redondo del medio que te lleva al increíblemente feo menú de la consola. Una sonrisa se ha dibujado en mi rostro y he retomado el control de mí mismo.

    No os he engañado, esto es un análisis. Algunos dirán que necesito ver los créditos del final para poder opinar. Yo diría que los créditos necesitan ver mi cuadrado trasero después de suplicar a la historia que se cierre de una vez.

    En serio, yendo primero con la parte mala: la historia de Kingdom Hearts durante toda su primera entrega es una peonza. Una que estás deseando ver caer y sin embargo se empeña en seguir girando. Da igual como acabe, un vez sabes que hay cien horas más de saga por delante.

    Tiene dejes propios de videojuego con una cámara controlada por Michael Bay tras irse de orujos. Pequeños fallos técnicos sin demasiada importancia, qué os voy a contar. Son peores algunas decisiones de diseño un tanto arbitrarias o vagas. Puzles hechos para arañar unos segundos más de juego, o un sistema de avance narrativo más incierto que el futuro de Cine de Barrio.

    ¿El combate? Id a la compañía de seguros más cercana y blindad vuestro botón 'X'. ¿Sabéis esos pulsos chinos que son un versus entre dedos pulgares? Ahora mismo podría ser campeón olímpico.

    Vayamos a lo esencial para no aburriros:

    Es un videojuego que transmite magia. Sé cómo suena. No os lo digo como una taza os dice que sonriáis, aunque sólo tengáis un tupper de garbanzos para comer en la nevera. Por supuesto, es la magia industrial de Disney; como esa bolsa de patatas que no es de queso, sino de petróleo. Es un monstruo de plástico que, por algún motivo, parece tener corazón. Lucha por romper las cadenas que le atan a su naturaleza de producto envasado, pero entonces suena la caja registradora escaneando el código de barras de un nivel más. Es Pinocho tratando de ser un niño mayor, sin darse cuenta de que está construido con un material no dilatable. No trata de mentirnos, porque le crecería la nariz, pero sí se engaña a sí mismo. Como el ser humano, que trata de jugar a ser Dios creando armas nucleares, olvidándose de que su grandeza está en ser tan pequeño como realmente es.

    Porque Kingdom Hearts es, en el fondo, un niño jugando con una peonza.
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    3 Comentarios
    • cyberrb25, 01/01/2019
      Antes toca el Chain of Memories. Te vas a reir con él: Es un juego de cartas

      Por cierto, podría ser peor KH1. Podrías haber tenido el "maravilloso" sistema de cámaras del original, con L2/R2 para moverla en horizontal y 0 maneras de moverla en vertical.

      Y a partir de ahora, es cuando la historia se vuelve loca, macabra y genial para los que estamos hasta el cuello en las cremalleras de Nomura.
    • molinaro, 02/01/2019
      Siempre he sido "fan" de la saga (realmente lo fui del primero con 12 años y he ido arrastrando esa deficiencia) y he crecido viendo como mi minúsculo cerebro adolescente endulzaba todo lo que propuso SE con el tiempo. Compré no-sé-qué pack con "todos" (nunca son todos) los juegos y no pude con mi alma. No terminé el primero, no pasé de la mitad en el segundo y el de PSP me dio cáncer. Tengo ganas morbosas de KH3 por que me gustaría que acabase esta infernal tortura aunque sé que no será así. Que siempre habrá una escena post-créditos. Me ha gustado leerte y me veo reflejado con tu concepción del juego. Ojalá te animes con el segundo, que es más medido, pierde toda la magia y es varias veces más plasticoso, monstruoso y megalómano.
  • Sperant, 22/12/2018 @sperant, Principiante Offline
    Vengo de terminar GRIS de una sentada y al intento de musicólogo que hay en mí le ha volado la cabeza un poquito.
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  • Sperant, 19/12/2018 @sperant, Principiante Offline

    Orgullo y perjuicio: diario de Kingdom Hearts (saldrá mal)

    Hace unos días dejé mi trabajo.

    La verdad es que no sé si podría llamarlo trabajo, pero era lo que tenía en su lugar. Quiero decir, se pagaba con agradecimientos. Por más que he intentado hincarle el diente a esos dichosos agradecimientos, no parecen ser comida ni dinero. No me gustaría llamar a eso trabajo, pero como digo, lo sustituía. También iba de escribir sobre videojuegos, así que al fin y al cabo es lo mismo que estoy haciendo ahora mismo aporreando el teclado, pero ya sin compromiso.

    Con esto quiero decir que he pasado unos días de meditación. Qué hago ahora con todo este tiempo libre y que me ayude a no pensar en la cuenta atrás que me lleva inevitablemente a morirme de hambre en algún momento.

    Ahí estaban, en la estantería, los dichosos Kingdom Hearts. El par este de recopilatorios para PS4 con todo —espero— el tinglao de la saga bien empaquetado y azucarado, para que entre mejor.

    La verdad es que pensé que era una opción sana. Llevaré la mitad del primer juego y no sé muy bien qué diferencia hay entre esto y darse a la bebida. El dinero, supongo. Aunque tal y como está la luz igual sale más barato beber en la oscuridad.

    No lo hagáis, si estáis en mi situación o similar. Lo de empezar Kingdom Hearts, digo. No es que la historia sea imposible de entender ni nada de eso que había escuchado, aún es temprano para eso.

    Me refiero a que ahora mismo mis mejores amigos son un pato y un... ¿perro?

    Los odio profundamente.
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  • Sperant, 17/12/2018 @sperant, Principiante Offline

    Sakurai de la Calzada

    La longitud del río Danubio. Ese enigma que nos sobrecogió en aquella ya lejana noche de verano.

    Más de 2.850 metros, decía insistentemente Ramón García, nuestro querido y emblemático presentador. Pues 2.862, proponía el siempre eterno Chiquito de la Calzada. «¡Menos, menos!» El aviso no dejaba lugar a dudas de que la cifra concreta estaba arrinconada y ya nada podía salir mal. Era una ordinariez matemática, un convencionalismo que dicta sentencia entre lo que es mayor y lo que es menor.

    Pero entonces él lo hizo posible. Serán 2.841, pensó en voz alta Chiquito con total seguridad. Maestro, sin duda, de la matemática imposible que sobrepasa toda lógica mundana.

    De 2.858 para arriba, insistía Ramón, ya sin poder controlar su estupefacción ante semejante dominio del lenguaje matemático. Aún quedaba más magia por mostrar, ya que en ese momento se dijo la cifra que puso la rubrica final a toda discusión inteligible: 2.804.

    «No puede ser, no puede ser. Vamos a coger vuelo» dejaba así entrever sus sensaciones el aguerrido presentador, agachándose y ocultándose tras ese papel acartonado que contenía la respuesta a la encrucijada. Todos pensábamos que Chiquito, siempre incombustible, hallaría la longitud exacta a pesar de que el globo que sostenía en su mano izquierda había alcanzado el tamaño de una persona de mediana edad.

    «Ramón, ramón no puedo» fueron las últimas palabras antes de dar unos inolvidables pasos a izquierda y derecha, en busca de una vía de escape que en aquel momento no existía. Entonces estalló. El globo, la patata caliente, se hizo añicos. Como si de nuestros sueños después de un E3 se tratara.

    Sabemos de sobra que la saga Super Smash Bros. está conceptualmente basada en el sumo. O quizás no, pero la cosa es que cuadra bastante. Ya sabéis, te saco del escenario y entonces he ganado. Todo eso. Lo que uno no tiene presente tan a menudo es cómo la clave de Smash —ese momento que se siente como un instante, en el que tenemos una cifra enrojecida y de tres cifras como aviso de lanzamiento al espacio exterior—, es exactamente igual a lo que sintió nuestro Chiquito en el segundo previo a la explosión de su patata.

    No quiero decir que la idea de la patata caliente del Grand Prix del verano inspirara a una saga de videojuegos japonesa en 1999. Sobre todo porque, por desgracia, el episodio protagonizado por Chiquito tuvo lugar meses después del lanzamiento japonés del cartucho para Nintendo 64. Es bonito soñar, lo sé. Pero es impensable que antes de ese momento clave que nos brindó el irrepetible humorista, el Grand Prix hubiera servido de semilla para Masahiro. Después todo hubiera sido posible, pero no antes.

    En efecto, sé que la poesía no se escribe sola. Que las casualidades pueden llevarnos a un mundo mejor. Que la longitud del Danubio, calculada por un maestro entre maestros, podría haber llevado a los mismísimos dioses del videojuego a darse de tortas.

    No hay que engañarse, pero qué bonito es soñar.
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    • asterion, 17/12/2018
      Como Nintendero, fan del Grand Prix y paisano de Don Gregorio, me he partido el ojete y me he puesto tierno a partes iguales. ¡Bravo!
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