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aybabtu

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“Agrégame en Wii U: Muymalvao”

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  • aybabtu, 22/04/2016 @aybabtu, Principiante Offline

    Pseudoanálisis de Lunar: Eternal Blue

    Suele decirse que el primer RPG que juegas te deja marcado: su ritmo, mecánica, su historia y personajes pasan a formar parte de ti; desde ese momento cualquier otro juego del mismo género será inevitable e inconscientemente comparado con el primero, a menudo en detrimento de aquél, que no consigue transmitir las mismas sensaciones.

    Conocí la saga Lunar mucho después de la época de Mega CD (su plataforma originaria). Lunar: Silver Star me pareció un juego muy decente, con buenos personajes aunque con una historia bastante predecible y típica (y gráficos bastante desfasados). No consiguió superar la comparación con "mi primer RPG", pero plantó una semilla en mi interior que me hizo intentar continuar la historia con su secuela, Lunar: Eternal Blue. Lamentablemente mi Mega CD se colgaba al poco de empezar la partida, siempre en el mismo punto; cosas que pasan a veces con los juegos "bajados" (y todavía más a menudo en los albores del siglo XXI). Así que no tuve más remedio que olvidarme de él.

    Años más tarde, con unos cuantos RPGs más a mis espaldas y una maravillosa PSP me dispuse a saborear el catálogo de PSX, consola sobre la que había pasado de puntillas debido a que yo tuve la N64. Final Fantasy y Suikodens, entre otros, fueron devorados. Hasta que lo descubrí: no uno, sino los dos Lunar, realizados de nuevo para PSX (y anteriormente para Saturn) respetando y mejorando a la vez en cada uno de sus aspectos los originales. Y volví a jugar Lunar: Silver Star; las mismas sensaciones, la misma semilla.

    Lunar: Eternal Blue "continúa" la historia de su predecesor. O eso había leído, porque durante las primeras horas de juego no encontraba más similitudes entre ambos que un protagonista aventurero acompañado de su inseparable gato alado, una chica de intenciones ambiguas, y el sistema de combate por turnos. Nada más, obviando la geografía sobre la que se desarrolla la trama.

    Las siguientes horas, sin embargo, me mostraron múltiples conexiones entre ambos juegos y, lo que es más importante, unos personajes fabulosos cuya marcada personalidad va desarrollándose a medida que lo hace la historia; o mejor dicho, una historia que se desarrolla a medida que lo hacen sus personajes, con sus virtudes y defectos, porque la historia de Lunar: Eternal Blue es la historia de sus personajes y el colofón de Lunar: Silver Star.

    Eternal Blue consiguió estremecerme de alegría, pero también de melancolía y tristeza, y todo ello sin necesidad de acabar absurda y repentinamente con la vida de uno de los protagonistas al ser atravesado por la espada del villano de turno. Consiguió despertar en mí una sensación que no tenía desde "mi primer RPG": ¡que no termine, por favor, que no termine! Porque ya estaba inmerso en la vorágine de la contradicción: no quiero que termine, me encanta la historia y su mundo, pero no puedo parar de jugar; y cada minuto que juego y disfruto es un minuto menos que podré disfrutar y jugar. Y así me encontré con su final, agridulce; y con uno de los mejores epílogos que he podido catar en cualquier videojuego; y con su segundo final, el de verdad, que no afecta a la trama pero concluye la historia. Y me encontré llorando de felicidad.

    Lunar: Eternal Blue es un juego sobre la confianza, la amistad y el amor; sobre la posible redención del mal (parece muy manido, lo sé). Es una joya infravalorada y desconocida que puedes catar individualmente pero no saborear en todo su esplendor sin Lunar: Silver Star (posiblemente su mayor y único fallo). Pero para mí Lunar: Eternal Blue es y será "mi primer RPG".
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  • aybabtu, 22/04/2016 @aybabtu, Principiante Offline
    Probando el Star Fox Zero
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