Cosa fina, fina
Estas imágenes de Metro: Last Light valen su peso en uranio empobrecido
Si bien Metro 2033 no era un juego del todo rendondo, sí que brillaba en algunas facetas como los gráficos, la iluminación o la mezcla de ambas en un concepto mucho más importante: la ambientación. El juego nos sumergía en un Moscú hiperjodido hasta sus límites, y si algo no tienen los rusos es precisamente límite. En esta secuela llamada Metro: Last Light lo tienen muy fácil para mejorar los flecos sueltos y lanzar un AAA de tomo y lomo.