Política de puntuaciones

Política de puntuaciones

En AnaitGames creemos que la nota de un juego es una cosa seria. No es algo que se dé por capricho, sino que es el resultado de condensar horas y horas de partida en una cifra que indique al lector, de un vistazo, si el juego puede interesarle o no. No es una herramienta para convencer a nadie, ni para refutar ni para lavar cerebros: es una herramienta para orientar.


Nuestra escala de notas es así:

  • Del 0 al 4: La cosa es brumosa a esas profundidades. Algunos puntos en común entre los juegos que tienen estas puntuaciones podrían ser que fallan en varios, muchos o la mayoría de sus puntos, que son fruto fatal de una incomprensión básica del medio o de la infinita tiranía de la industria más ciega (os miramos a vosotras, adaptaciones de películas) y que por lo general ni queremos jugar ni gastarnos los euros en ellos. Si no veis muchos de estos por aquí, no os preocupéis: existen, y los jugamos, pero a menudo es mejor el silencio que la pena de escribir sobre ellos. Como dijo una vez Auden, «atacar un mal libro no es sólo una pérdida de tiempo, sino también nocivo para el carácter»; cambiemos libros por videojuegos y listo.

  • 5-6: Bien. Sin más. Bien. Se acabó: sus más y sus menos, posiblemente no te acuerdes de él mañana, pero te lo pasas bien mientras juegas, aunque sin demasiado entusiasmo, tampoco.

  • 7-8: Notable y notable alto: vas a jugar a algo que posiblemente te guste mucho, tiene papeletas para sorprenderte con algunos detalles muy brillantes, aunque en otros casos no esté lo suficientemente pulido como para considerarlo sobresaliente. Puede que no sean imprescindibles, pero pueden convertirse en favoritos para según quién.

  • 9-10: No hace falta decir más: aquí se cuecen habas, aquí estamos ante algo importante. Un juego que tenga esta nota marca un antes y un después; será importante y recordado, su equipo de desarrollo demuestra maestría en todo o casi todo lo que hace y el entusiasmo que nos ha provocado, para colmo, nos impide no recomendaros que, de no haber jugado, pongáis remedio a tan penosa situación. No os merecéis eso. Merecéis saborear los clásicos del futuro, y os prometemos que agradeceréis haber jugado a tiempo a gran parte de estos nueves y dieces cuando echéis la vista atrás dentro de una década o dos.


Y ahora un pequeño apunte que creemos conveniente. Como os habréis fijado, las notas (excepto las menores de 5) están agrupadas de dos en dos. Esto tiene que ver con lo que en privado llamamos ‘reivindicar un juego’: beneficiar con un poco más de nota de la que en un principio daríamos a ciertos juegos que demuestran tener un algo que los hace dignos de este trato especial. ¿Un juego pasable pero con unas cuantas ideas muy cojonudas? Pues en lugar de un 5 se le da un 6. ¿Un buen juego pero del que no hemos podido despegarnos en un buen tiempo, de lo que nos hemos divertido jugando? Reinvindiquémoslo subiéndole un escalón, del 7 al 8. ¿Un juego muy bueno pero que nos parece suficientemente importante como para hacer un poco de ruido con la nota? Pues de 8 a 9. ¿Un juego casi perfecto que queremos alzar al Olimpo de los juegos perfectos? Métele un 10, que no se diga. Desde que empezamos creemos en la subjetividad absoluta de los análisis, lo cual viene a decir que intentamos acercarnos más a la crítica que, precisamente, al análisis.

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