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P1RANHA

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Las Vegas, Asturias

“Poeta muerto... y lo que surja. Paso corto, mirada larga, diente de lobo y cara de bobo.”

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  • P1RANHA, 13/06/2018 @p1ranha, Principiante Offline

    El E3 y el momento en la industria del videojuego.

    Una vez Nintendo ha dado carpetazo al turno de las conferencias en el E3, podemos afirmar que el de este año ha sido un E3 de contrastes. Contrastes en el tono, contrastes en la predisposición, contrastes en el contenido, contrastes en la ejecución...

    En el lado de los contrastes más negativos tenemos a las third parties. El EA Play o la conferencia de Ubisoft han sido flojas y carentes de cualquier tipo de sorpresa. En un lado —contrastes, recuerden— tenemos como mayor sorpresa el lanzamiento inmediato de Unravel Two, sin pasar por el marketing prolongado en el tiempo más tradicional. También la vergonzosa —y vergonzante— aparición de Vince Zampella desde el público para decir el título del nuevo juego de Star Wars en el que trabaja Respawn. Y nada más, literalmente nada más.

    En el otro lado, tenemos a la Ubisoft más clásica. La de los Just Dance, Rainbow Six Siege, For Honor, The Crew 2 o Assassin's Creed Oddysey de turno. Su mayor virtud, ahora mismo, la necesidad de amparo de Nintendo, personalizada en Miyamoto apareciendo por sorpresa —o no tanto— en la conferencia de los de Guillemot. Que Nintendo se agarre a Ubisoft como un clavo ardiendo para tener el apoyo de alguna gran third es mejor para Ubisoft que para Nintendo, desde luego. Pero no habla bien de estos últimos.

    Cero sorpresas en ninguna de las conferencias, con el bueno de Sam Fisher como uno de los grandes ausentes del E3. Pero la misma legión de fans detrás suya. Quizá por eso les siga saliendo a cuenta organizar una conferencia todos los años.

    Pocos contrastes positivos en la conferencia de Bethesda, que debería replantearse si le merece la pena organizar todo eso para acabar con dos teasers cutres que ni siquiera dan para ilusionarse. En la balanza de Square Enix hay que ver cuánto pesa no haber dicho absolutamente nada de Final Fantasy VII, otro de los grandes nombres propios que se esperaban en la feria y que, como el misterioso Avengers Project que prepara Crystal Dynamics, no hicieron acto de presencia en la feria.

    Siguiendo con los contrastes, Microsoft aportó muchas pinceladas de color dando todo en el escenario y, esta vez sí, cumpliendo con las expectativas que ya había el año pasado: 5 nuevos estudios en propiedad para (casi) doblarse, un Forza Horizon 4 con el que Playground demuestra haber adelantado por la derecha a Turn 10 hace tiempo y pequeñas muestras de unos Halo Infinite y Gears 5 —hay que hablar de la desaparición del "of War" invalidando las características siglas GoW tras el sobresaliente God of War parido hace bien poco por Sony— que huelen bastante frescas. Y Game Pass, más Game Pass.

    Sony ya nos había avisado del juego al que iba a ir a jugar en Los Ángeles y no engañaron: 4 grandes exclusivos —qué exclusivos— y poco más. Semanas antes de la gran fiesta de los videojuegos nos avisaron de que estaban preparándose para el lanzamiento de una nueva consola, reduciendo las inversiones en PS4 y con la mirada puesta en el futuro. Ciertamente la sombra de la nueva generación sobrevoló Los Angeles todos estos días.

    El año 2019, en la línea con estos últimos años de generación, promete ser demencial tanto en calidad como en cantidad —22 de febrero: el meme—. Y el E3 2019 se pone interesante porque tal vez Sony enseñe por primera vez PS5 para lanzarla en 2020. No pillarán a Microsoft desprevenidos, a tenor de las palabras de Phil Spencer cuando confirmó que Microsoft ya estaba trabajando en futuras consolas Xbox. Contrastes: no tanto streaming como decía Guillemot, más consolas tal y como las conocemos. Más contrastes: un E3 flojo de las third parties, una clara apuesta por los estudios y juegos propios tanto por parte de Microsoft —novedad— como de Sony —apuesta troncal—.

    Contrastes: mientras que Fortnite representa a la perfección el fenómeno del momento, la amenaza del battle royale que sobrevolaba al E3 se ha saldado con muchas menos propuestas de las esperadas —¡ni siquiera The Division 2 aún!— y un paso meramente anecdótico de PUBG por la conferencia de Microsoft. Nadie duda que el battle royale haya venido para quedarse, pero quizá el fenómeno haya permeado menos de lo previsto.

    Y no podemos hablar del E3 2018 sin mencionar una de las sorpresas más positivas. No mucho antes de empezar el E3, en España se discutía sobre la conveniencia de que Daniel Vávra viniera al Gamelab por sus postulados. Días después, grandes sagas como Assassin's Creed, Battlefield, Gears o The Last of Us apuestan por la bienvenida, justa y lógica inclusividad: personajes femeninos en roles protagonistas, respeto a la comunidad LGTB... Contrastes, como decíamos.

    Estamos en un tiempo de cambios, un tiempo en el que quizá las consolas no estén tan muertas como el streaming quisiera, el battle royale no se haya llevado todo por delante y los videojuegos no estén tan lejos de creerse —y tomarse en serio— su responsabilidad cultural, política y social. Contrastes.
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