• Dos días de desvarios (II)

    Miro mi mano. 5 dedos medio flexionados. La piel está formada por una silueta aleatoria. Pienso que sería una mano sin ellas, pero me es imposible. Tengo pelos en las falanges. Nadie sabe porque salen pelos ahí. En las axilas están para evitar el rozamiento. Pero en los dedos. Me imagino a Dios creando al humano. “Y será condenado a tener pelos en los dedos por comer el fruto prohibido”. Sabes lo que te digo, que te jodan.

    Hoy no tengo ganas de ir a clase. Me levante tarde, pero el peor error fue mirar el correo. Suspendí el último examen. Joder, había estudiado como mínimo dos días antes, y ya es decir. Maldigo al árbol genealógico del profesor. Yo no soy de estudiar mucho antes de un examen. No soy un empollón. A mí los empollones me comen la polla. Siempre están ahí con su superioridad y su oratoria. Todos quieren beber de su sabiduría. Bueno, no nos engañemos, las chicas quieren empaparse de su sabiduría. A mí se me daba bien mandar a la mierda a la gente. Tenía todo un repertorio de frases e insultos. Mi frase prefería, que no era la más original era “cómeme la polla”. Me comían la polla los de mi clase, los del otro grupo, los de cursos anteriores e incluso el profesor.

    Suspender un examen me entristece. Sé que no he hecho nada, pero aun así me entra depresión. No por suspender sino por saber que todo el tiempo cascándomela lo podría haber empleado en estudiar. Quizás si Abella Anderson me hubiese hablado de trigonometría en vez de como hacer la batidora ahora tendría una matrícula de honor.

    Todo cambia cuando Liora pregunta por mí. Me excita que se fije que no he ido a clase. Le digo que no puedo hablar mientras le doy una paliza al profesor. Me dice que le dé por ella. También ha suspendido. Sus palabras reflejan resignación. Admite que estudiar días antes no garantiza el aprobado. Le cuento la historia de un amigo que no paraba de masturbarse y no estudiaba. En el momento que me dice que se siente reflejada me empalmo. Se me pone tan dura que me duele.

    Recuerdo un día que se me puso tan dura durante tanto tiempo que temí por mi vida. Cuando la tienes así al ponértela para arriba sientes una paz inigualable. Pero esta vez ni de ninguna posición. Me masturbe como dos o tres veces y nada. Todo porque había visto desnuda a mi vecina. Creo que ahora es una conejita de Playboy.

    Carlos está sentado junto con Liora. Dice que está hablando bien de mí. Cada vez me cae mejor. Aún sabiendo que es una empresa difícil hace lo imposible para que salga a flote. Creemos que es homosexual. Nunca lo hemos visto con una. Aun así, hace comentarios como nosotros. Lo que hace no tiene precio. Me jodería mucho si me pidiera que le comiera la polla. Más que nada porque no dudaría en hacerlo. No porque me mole, sino porque por él haría lo que fuese.

    Sigo mirando mi mano. Mi mano tiene cinco dedos. Con el pulgar digo que todo está bien. Con el índice señalo los culos que me molan. Y con el corazón, mi preferido. con este mando a la mierda a todo el que me sale de los cojones.
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    • , 15/05/2016
      Dicen por ahí que los pelos en las falanges de multiplican de hacerse pajas. A saber xD
    • reisor, 16/05/2016
      yayo Jajajajajaja. En ese caso todo tendría sentido XD
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