• El abuelo

    Todos, cuando empezamos en algo, tendemos a imitar a alguien, ya sea al dibujante que nos mola, al escritor que nos apasiona o a esa otra persona que ha pasado por el calvario de aprender cómo funciona una caja registradora antes que nosotros. A veces es por necesidad de que no nos echen antes de acabar la jornada, otras, por el amor e inspiración que nos transmiten y por querer llegar a ser tan acojonantes como ellos.

    Como muchas personas a las que conozco, Anait fue la que de verdad me invitó a escribir sobre videojuegos y a tomármelo en serio (pero no demasiado, siempre la lías si te lo tomas demasiado en serio); también he soñado con engrosar sus filas como un Dios del Olimpo, coronado por Geras, llevado en brazos por 5 monos cada día de la oficina a casa y viceversa.

    Pero como cualquier aprendiz, acabas yendo a tu propio estilo, sin darte cuenta, por cabezonería, porque tu pedantería te lleva a ello o porque no tienes ni puta idea de copiar. Es ley de vida, empiezas de una manera y acabas de otra. Así que me dió por hacer un poco de arqueología y ver que movió a un grupo de amigos, cada uno con más barba que el anterior, a escribir sobre videojuegos. Es entonces cuando oyes hablar de Gamerah… Y te preguntas qué coño era la gloriosa, porque tanto cachondeo hay con chupar cojones amarillos, y cómo eso ha inspirado a tus ídolos (ahora esos tíos a los que lanzo dinero a la ventana cada mes) a crear la web más gafapas... intelectual de España.

    Así que tiro del web.archive al que han linkeado en Anait en alguna que otra noticia y me pongo a bucear la hemeroteca…

    Y aquí estoy, debatiéndome entre el buen rollo perpetuo, una sonrisa que no se me borrará de la cara en quien sabe cuantos años y una falta de oxígeno por no parar de reír.

    La web, por lo que puedo ver, es de las mejores que ha parido la crítica de videojuegos española y que ha influido en otras páginas como El Pixel Ilustre y GamesAjare (o igual estoy en modo Giorgio Tsoukalos y me lo estoy inventando, tampoco se fíen mucho, no sé de historia). Sólo hace falta leerse un artículo, o dos, o cien para ver que cada uno es la mayor amalgama de humor, referencias culturales, parodias y autoparodias más divertida que jamás haya nacido.

    Se habla de gordos y de juegos de Nintendo, de lo caca que era (y sigue siendo) la PS3 o el análisis de Bully en formato epistolar. Y encima por lo que parece se respiraba compañerismo, del de verdad, aquí puedes ver a nintenderos y a sonyers trabajando codo con codo, metiéndose con los productos de unos y otros a machete, algo que en una oficina se traduce en putadas constantes, pedos en la cara y demás muestras de amor fraternal.

    Os invito a bucear y descubrir todos los tesoros que ocultan, incluido la mayor inocentada española que ha dado la vuelta al mundo. Aparte de como se puede ver la influencia en los primeros párrafos de cada artículo de pinjed, el nintenderismo de chiconuclear, el vinagrismo seguero de Pep o que Christian se dedique solo a subir noticias de Tales Of (yo te quiero igual, gracias a que evitas que vea páginas weeabos para informarme de la franqucia, pero deja de sacar fotitos y dame un poco de amor en forma de prosa del tamaño de mi antebrazo, anda).

    Es una pena que esta web tuviera que cerrar sus puertas. Pero más aún que no queden nada más que las copias en caché de la Wayback Machine del Internet Archive. Copias que, como buen invento yanqui, en muchos artículos hace que las tildes desaparezcan para dar lugar a un mar de muerte y destrucción (además de perderse todas las fotos, salvo la del Dr. Rubirosa, esa parece que será eterna) que ha llegado a corromper el que fue Premio Nobel de Literatura de 2007: Las últimas horas de Hiroshi Yamauchi, una obra en tres actos escrita por el Gordo de Minnesota. Así que, tras haber oído la palabra de Cubitorah no he podido evitar meteros los tres actos y corregir los dos últimos para evitar que América decida acabar con lo que no pudo la bomba atómica de Hiroshima.

    No he acabado de leer, y mi viaje por las entrañas de la web, continúa. Es extraño pues nunca había visto ni leído al abuelo Gamerah cuando estaba en vida. Pero quiero saber más de el, de sus redactores, de su legado, de sus orígenes en una pequeña aldea de Kyoto y de como fueron la única web española a la que el mundo le chupó sus pequeños cojones amarillos.
    10
    21 Comentarios
    • pardnefzen, 17/06/2015
      Lo que me he podido reir con Las últimas horas de Hiroshi Yamauchi. Además de ser una base muy didáctica sobre el contexto de Nintendo en esos tiempos, nos descubre a su autor, un Gordo de Minnesota, de bonito pseudónimo y mejor prosa. Sin duda, iria a ver una obra de teatro que este señor firmase, porque lo que me he podido reir con Yamauchi no me lo quita nadie. Ojalá este texto lo leyese la propia Nintendo. ¡Qué bueno, de verdad! Gracias, Minessotta Fatboy!!
    • radical_ed, 22/06/2015
      Hace tiempo reflotar el CD de gah era cuestión de dedicación pero hoy en día es más fácil y barato que nunca publicar. Habría que mirarlo, pero ahora que tengo los conocimientos no tengo el tiempo.

      Buen artículo, que sepas que en YouTube está el vídeo perdido de las cacas a Sony. Siempre fueron un atajo de segueros XD Pero ahora Shenmue 3 sale en PlayStation ¿DÓNDE ESTÁ TU DIOS AHORA, JAN?
Loader
Arriba