• Blizzard, el Trono de Hielo

    Resulta que al final, el misterioso Project Titan, del que tanto se habló sin saber nada, se va al abismo de los juegos que nunca verán la luz. No nos engañemos: hay más juegos en ese oscuro lugar que fuera de ella; y raro es ver emerger de nuevo a alguno de ellos sin haberse transformado en un engendro lovecraftiano con intenciones de violar tentacularmente nuestro “buen” gusto videojueguil. La historia de siempre, vamos.

    Esto hace que vuelva a resurgir el interés respecto al estado de Blizzard , que lleva años mostrándose como un rey en un trono helado: vigilante, inmóvil, observando el lento colapso de sus dominios con mirada escarchada.

    Y es que nada volvió a ser lo mismo después del Wow.



    Bajo el influjo de millones y millones de dólares (y pactos de sangre con fuerzas oscuras), Blizzard muto en la mega empresa corporativista que conocemos hoy: lenta, torpe y, sobre todo, muy hambrienta. Porque una corporación de esas dimensiones necesita un flujo constante de pastizal para mantenerse “vivo”. Y el hecho haber sellado su destino a unas sagas amadas y míticas, pero que ya han empezado a dar muestras de vejez (o de no ser tan infalibles como se pensaba), convierten a una empresa que presume de “no he reparado en gastos”, en posible víctima de los caprichos del destino.

    Sobre giros del destino. Starcraft 2 iba a petarlo sí o sí. La segunda edad dorada de los RTS decían; el indiscutible señor de los e-sports decían; tres millones de surcoreanos no pueden estar equivocados decían. Pues no, no y no. Vendió cojonudamente, pero ni como el primero, y ni como los jefazos esperaban. Está en el top de los e-sports, pero es difícil no verlo como un rey destronado. Y esto lo saben hasta ellos: cada vez más featuras en la demo del juego; miles de artículos hablando sobre su accesibilidad mejorada en la expansión. No sé, pero esto en mi pueblo significa “jefes mosqueados” y necesitamos una “mayor base de jugadores”.

    Hablando de los e-sport, hablemos del Lol: genial ejemplo de anquilosamiento. Donde otros ven talento y beneficio mutuo (véase caso Valve con el Counter), los cabezas pensantes de Blizzard ven: nada. Supongo que las montañas de fajos de billetes no les dejo ver el movidon en su propio patio. Unos cuantos años y bajadas de suscriptores al wow después, nos topamos con el “enésimo” clon de Dota, peleando por las migas del pastel.



    Sobre Diablo 3 ya se ha dicho todo, y ahora mismo me apetece más jugar su versión de consola que ponerme plasta sobre él.

    Y cerramos el círculo volviendo a World of Warcraft. Donde esa expansión poblada por mapaches hipertrofiados y obesos, llamada “Mist of Pandaria”, sonaba a despedida, a simpático chispazo crepuscular (y a ya no sabemos qué hacer), este nuevo “Warlods of Draenor”, con actualización gráfica y features largamente exigidas por los fans, pinta más como un intento de revitalizar y perpetuar esa máquina suministradora de caviar caro y cochazos de lujo (me traiciona el subsconciente escribiendo “chochazos de lujo”, jaja). Unas intenciones ahora acentuadas con la cancelación del que iba a ser su sucesor.

    Y esta es la pregunta. ¿Sigue Blizzard totalmente perdida para intentar algo nuevo, ligado a un negocio que se va acabando? ¿O, dejándonos llevar por un optimismo algo estúpido, podríamos interpretar esta cancelación como un gesto de “puesta en marcha” de Blizzard? Como un abandono definitivo de modelos anclados en convicciones pasadas sobre el negocio.

    Y es que el estupendo giro que le dieron a Diablo 3 con su magnífico port a consolas, la posterior expansión haciendo “lo que había que hacer” y más, y ese curioso soplo de aire fresco que ha significado el HeartStone, parecían indicios de que, poco a poco, Blizzard se estaba poniendo las pilas. Parecía que la cordura había vuelto.

    Ahora de nuevo los viejos fantasmas vuelven. Es verdad que la gran B tiene crédito de sobra para aguantar y fingir que está por encima del flujo mismo de la historia. Y que tiene potencial para hacernos flipar este mismo Blizzcom. El tiempo lo dira. Mientras, le seguiremos reverenciando como al señor del trono helado: poderoso, imbatible, inmóvil.
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    • hermes_83, 04/11/2014
      Empieza a ser un poco preocupante el tamaño de estas súper publishers. no sé cuanto nos durarán las Activision-Blizzard, EA, Ubisoft que conocemos, pero cada una a su manera, las veo a todas ellas cavando sus tumbas donde yacerán junto a sus sagas interminables y sus pases de temporada xd. Gran artículo btw!
    • amaldito, 05/11/2014
      Cuanto más grande más lento en reacción, y hay cosas que apuntan a que estamos a punto de ver grandes cambios en la industria.
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