• Ya hace 15 años: Dreamcast.

    Una parte de la historia de mi infancia, pre y adolescencia, se divide entre: las consolas que disfruté a pleno pad y aquellas otras rara avis de las cuales, sólo podía decir en mis círculos de mejillas sonrosadas y epidermis sin vello que, "tenía" o "disfrutaba" con la boca más bien pequeña. Y es que, como en muchas familias, en mi casa éramos dos hermanos. Por la parte que me tocaba, servidor era el benjamín y, con el rango; heredero legítimo de todo un catálogo de ropa usada y tecnología obsoleta por el inexorable paso el tiempo. Así fue como disfruté de un Commodore 64 (criatura mítica) con más de 100 casetes, cuando el Amstrad CPC salió al mercado, o como una Mega Drive fue a parar a mi escritorio cuando un flamante 486 entró por la puerta de casa... No os equivoquéis, la historia está llena de relatos similares, pero para ir abreviando y antes de aburrir demasiado al personal, voy a ir al grano que, creo, ya os he puesto en situación.

    La cuestión es que hubo una serie de artículos que nunca llegaron a estar en el stock de "productos transferibles" dada su idiosincrasia un tanto legendaria y/o exótica ("chistarca"). Y es que a mi tierna edad y sin yo saberlo, un baremo cuasi Orweliano proveía y, en este caso más bien "prohibía" (o siendo generoso, consentía), que el benjamín tuviese acceso total a tales prodigios. Y ese baremo lo fijaba, como no, mi (gran) hermano.

    Siempre fue duro para el benjamín de colleja curtida, catador de pedos y oídos ensordecidos, víctima de bromas en pasillos y estancias oscuras, entre otros oficios denigrantes, cruzar el umbral de los dominios de un hermano mayor y adentrarse de lleno en la boca del lobo, más comúnmente conocida como: su habitación. Pero como buen Indiana Jones en busca de quimeras y leyendas, sabía de la existencia de pequeños ídolos de oro tras ellas y de las “pequeñas trampas” que los salvaguardaban de infieles como yo. Otra cosa era salir emocional y psicológicamente entero de unos vicios (como los llamábamos antaño) con mi hermano. Bromas aparte, por supuesto estaba el hecho de que a los mandos, la historia (virtual) era igualmente cruel en los 1vs1 y por aquel entonces ya detestaba perder, fuese el estilo y juego que fuese, ante alguien de pulgares claramente más habilidosos.

    Para no irme más por las ramas diré que allí era donde residían la Sega Dreamcast, Nintendo 64 y la quinta de Guybrush Threepwood, en una pequeña estancia de apenas 4m cuadrados, concentradas. Allí vivían los Mario y Sonic de aspecto next gen. Orcos y humanos. Ryo Hazuki, Michael Le Roi y una Claire Redfield como nunca antes había visto. Allí vivía Tim Schaffer, también (joder! xD). Allí estaban esas máquinas, un paso por delante en capacidad, variedad y calidad de las que yo mamaba a diario. Algo así como la alta aristocracia del videojuego, a la que la plebe sólo tenía acceso cuando el rey disponía (dramatización xD).

    Valga decir, que quiero con locura a mi hermano, que sé que sin él jamás habría sido el viciado que soy. Que sin su suministro tecnológico post- moderno, no me habría pasado el Donkey Kong con 5 años. Que nunca hubiese tenido sentido rebobinar casetes con un bolígrafo, ni esperar 5 minutos de cargas (o más) frente a pantallas que a día de hoy desconozco el misterio biológico mediante, no me causaron ataque epiléptico alguno. Ni tampoco habría conocido a tiempo a Mario, Livingstone, Goodie, Barbarian, Sonic, Ryu, Bubsy, Strider, Shinobi, Noob Saibot y así podría seguir hasta el infinito. Y sobre todo gracias por amar tanto a Sega y hacerme más llevadera su muerte a tan temprana edad. Eso sí, puedo decir que aprendí lo injusta que puede ser esta industria a pesar de hacer cosas como Dreamcast; una consola que para tener 15 años, me siguen pareciendo pocos.

    Y un saludo a mi hermano, que muy probablemente lea esta pequeña disertación a caballo entre lo cómico y lo puramente nostálgico (también fue él quien me habló de Anait xDD).
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    4 Comentarios
    • , 29/10/2014
      tener hermanos es lo mas grande que hay... a veces... xDDD
    • hermes_83, 29/10/2014
      Por suerte nos hacemos lo suficientemente "viejos" para recordar las cosas con cariño x)
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