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    Sexo

    Los cuerpos se mezclan, las lenguas cortan la sequedad de la piel. La ropa vuela y se esparce por la habitación. La temperatura aumenta, se siente el calor, el contacto de la piel con la piel, el pelo, la fuerza del acto.

    Un gemido y la pasión explota. Fuerte. Se termina en dos minutos.

    Cuando se despierta, no sabe bien dónde está. Se escuchan golpes y ruidos fuera - algo raro está pasando. Se levanta, el mundo da vueltas alrededor.

    ¿Pero qué… qué está pasando…?

    Instintivamente va hacia la puerta. Sabe que no debería abrirla, pero le da igual. Sale al corredor.

    ¿Pero qué carajos…?

    Las luces del corredor están rotas. Ya no está donde creía. Se gira mientras la puerta se cierra a sus espaldas - la luz de emergencia amarilla parpadea. Sin el pase-llave ya no puede volver.

    ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué…?

    Un grito desgarra sus pensamientos. Una explosión. Las luces se convierten en alarmas giratorias anaranjadas. La voz digital se reactiva.

    Emergencia, ¡advertencia! Emergencia, ¡esto no es un simulacro! Estamos siendo víctimas de un ataque, por favor proceder con el protocolo 8410-AE-1….

    Otra explosión y la voz se corta. De pronto el corredor se estremece con una vibración brusca.

    ¿Pero qué cojones? ¿Un terremoto? ¿Aquí? ¡Qué está pasando!

    Marines pasan corriendo a su lado, con armas.

    - ¡Vamos vamos joder no te quedes ahí, vienen…!

    Un grito detrás y una sombra en el cruce de la esquina. Dos litros de sangre se esparcen y manchan todo. Un torso descuartizado se estampa contra la pared. Un rugido animal le eriza la piel de la nuca.

    - Joder, ¡ahí viene! - grita el marine mientras un par de civiles aparecen en otra dirección del corredor.

    El caos se desata. Los marines abren fuego. Por la esquina del corredor puede ver algo - una cosa, un borrón. Grande, de tres metros. No humano.

    Corre por el pasillo principal, sangre y vísceras pintan la mayoría de las paredes. Hay gritos, explosiones, el ratatatá de las ametralladoras de los marines disparando a los agresores. En un cruce se choca con alguien y cae sobre el culo.

    - ¡Joder! ¡Casi te disparo! - dice el marine contra el que se chocó que le da la mano para ayudar a levantarse-. Veo que eres de ingeniería. ¿Cómo te llamas?

    - Yo soy…

    En ese momento, un haz circular de fuego gira la curva del corredor y corta en dos al marine, regando todo con su sangre.

    En estado de shock, mira la cara acojonada del marine todavía pegada a su torso. Suena un comunicado por el altavoz.

    ¡ESTAMOS BAJO ATAQUE! UNOS JODIDOS ALIENÍGENAS NOS… ESTÁN… PUTO… - suena una ametralladora -... A TODOS.. LOS…. - explosión. Pausa. - … a …. todos…. centro… comando…. AUTO…. DESTRU…. AAAARGH!

    La voz del comandante se apaga junto con las luces principales. Las luces de alarma naranja dan paso a las luces rojas de emergencia y escape.

    Mira el corredor y por el cruce una sombra se acerca - algo grande.

    Hacia atrás, el corredor que da acceso al centro de ingeniería.

    Al costado, la bahía de carga.

    A sus pies, ensangrentada y humeante, el arma del marine descuartizado, todavía en la mano de su dueño.
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