• Publicado el 01/07/2014 Esto es un post en el blog de: Scanliner @jetsetwillyiv Offline Bio: Journalist, videogames, comic-books & fine arts caballero Ir a su perfil completo

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    Necesitamos juegos decepcionantes

    Han pasado exactamente seis años desde que terminé la última misión de Grand Theft Auto IV. Lo compré de lanzamiento; devoré en un mes todo lo que me ofrecía y, salvo tientos esporádicos a las dos expansiones, no había vuelto a montarme en esos coches realistas y bamboleantes de la ciudad que acoge a los primos Bellic. Recientemente he rejugado el título entero otra vez para capturar vídeo. Y he llegado a la misma conclusión que entonces: GTA IV es el GTA más decepcionante de la saga. Y también, el más necesario.
    Los motivos de ese poso amargo que nos dejó la cuarta entrega a muchos fans de GTA -no a todos, cierto- son de sobra conocidos. El argumento empieza muy bien, y los diálogos son excelentes; muestran personajes complejos y humanos. Pero se nota que los guionistas no tuvieron tiempo de pulir un título tan largo. Roman, uno de los protagonistas, desaparece a mitad del juego y no sabemos nada de él en la historia principal hasta casi el final. La chica de la que se enamora Niko aparece a mitad del juego, con una exposición algo forzada y, a no ser que nos citemos mucho con ella (algo totalmente opcional) no aporta la conexión emocional necesaria que requiere uno de los dos finales del juego. En el camino, se van sucediendo demasiados secundarios innecesarios con encargos ajenos a la historia personal de Niko. Sí, esa es la tónica general de los GTA, pero en éste, la desconexión argumental es demasiado acusada.
    Hay muchísimas misiones -88 principales- y da la impresión de que un buen porcentaje de ellas se quedan a medio gas por repetitivas. En San Andreas podía llegar el tedio cuando Toreno nos mandaba por enésima vez a liquidar espías, pero nos pedía que lo hiciésemos saltando con una moto al vientre de un Hercules en pleno despegue. El juego podía ser largo, pero al menos el humor y la acción exagerada rompían el tedio. El tono sobrio y dramático de GTAIV no resiste esa sobrecarga de contenido.
    Para terminar de rematar la faena, los controles nos pusieron a todos de los nervios. Que levante la mano el que acabó el juego desplazándose a todos sitios en taxi por atajar la pesadilla de manejar aquellos coches-barca o esas motos de las que salías volando por un soplido y tardabas una eternidad en volver a levantar y recolocar. En serio, en esta segunda partida he aguantado más, pero hacia el final he corrido otra vez detrás de los taxis como un perrete de pueblo que se desgañita tras la furgoneta del charcutero.

    Pero, con todo, me alegro de haber vuelto a este juego después de jugar GTA V. Porque me he dado cuenta de cuanto arriesgó esta gente para cimentar las bases de una nueva ola de juegos. Lo reconstruyen todo desde el principio: El motor, las físicas, la alta definición, las mecánicas del móvil, el autoguardado, las misiones que te saltan simplemente porque alguien te llama al móvil mientras conduces; las elecciones que alteran el final, el imprescindible inicio del sistema online... Y no sólo eso, sino que además se la jugaron con una trama más seria, más dramática, con personajes más humanos.
    La cagaron con unas físicas demasiado sensibles, la cagaron estirando unos personajes excelentes, y estuvieron a punto de cagarla definitivamente rompiendo el placer de conducir por la ciudad con una de las mejores selecciones musicales que se recuerdan en un GTA. Pero lo hicieron porque sabían que, o se la jugaban en el pico de su popularidad (donde unos cuantos errores no se traducen inmediatamente en pérdida de ventas) o entraban en el peligroso terreno de la complacencia.

    He puesto este ejemplo porque es muy representativo, pero en la industria hay muchos momentos que ilustran la nobleza de la decepción. El cañón de agua de Mario, el callejón sin salida en el desarrollo de Metal Gear Rising, La occidentalización y re-orientalización de Earth Defense Force, el giro hacia la acción de Dragon Age 2, la ambivalencia de Brütal Legend... Lo importante no es triunfar siempre, es saber cuándo hay margen para fracasar, y hacerlo.
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    11 Comentarios
    • pocolaton, 02/07/2014
      Me gustaría ver en gtaV la joya de la que muchos regocijáis, pero no es mi caso. Tendremos ahora transporte aéreo y un Trevor de chiste fácil perfecto para atraer al público más joven.
      Los únicos problemas que veo en gtaIV es su longitud y vivir a la sombra del San Andreas. Esa deprimente Nueva York, oscura y sucia y de fondo un Niko Bellic que te hace sentir lo más miserable. Todo sin perder el humor.

      Se agradecen mucho las misiones de golpes que hace más llevadera la historia de gtaV. Su mapa, sus detalles y misiones. Muy divertido. Pero sus protagonistas no me despiertan ninguna simpatía, ni tampoco sus metas. Quizás sí Michael y su relación con los otros dos. Y ese intento al final del juego de "atar los cabos sueltos" y la elección del final deja mucho que desear a nivel narrativo.
      Me estoy fijando en la historia principal porque los personajes secundarios me llenan mucho más en la "quinta" parte. (Olvidemos el online por llevar un año en beta)
    • rai_seiyuu, 11/07/2014
      Añado Tekken 4. A muchos les decepcionó por lo visto, a mi me gusto.
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