• Hideo debe morir

    En los albores de una pequeña y cerril industria, cuando la capacidad expresiva del medio aún se encontraba gateando por la cocina y manchando las paredes con un pañal sucio, unos pocos individuos destacaron sobre el resto. Personas que en afán creativo se atrevieron a trascender e ir más allá de donde nadie había estado.

    A lo largo de los años la industria fue creciendo rica en variedad y calidad, dejando caer pequeñas joyas esporádicas hechas para marcar la diferencia. Las mentes creadoras de tales obras fueron ganando popularidad, a medida que los medios de información especializada se expandían y popularizaban.

    Situémonos ahora en la actualidad: La industria del videojuego ya supera a la del cine. Las
    cualidades expresivas del medio empiezan a aflorar sin miedo, y algunas de estas mentes creadoras comienzan a recibir tímidamente galardones en reconocimiento a su trabajo.

    El mundo del videojuego goza ya de una historia a la que mirar directamente como referente. Una base sobre la que afianzarse y crecer. Y estos genios forman parte ya de la cultura endémica, siendo considerados por muchos como objeto de [casi] divinización.

    Pero...¿qué es exactamente lo que hace bueno su trabajo?
    ¿Son las gafas de pasta de Kojima la nueva mano incorrupta de Santa Teresa? ¿Debemos calcinar en la pira a aquellos que hayan menospreciado el trabajo de Fumito Ueda? ¿Preferiremos dar eco a cada nueva declaración de David Cage como si de un Michael Patcher cualquiera se tratase?

    Esto cae a elección de cada quién.

    Podría hablar de mis opiniones personales y desencadenar un conflicto de proporciones bíblicas. Daré inocentemente por sentado que todos somos adultos con criterio y opinión suficiente como para entender que esto se trata de algo totalmente subjetivo.

    La relación de Hideo Kojima con el mundo del cine resulta evidente. Excesiva para muchos.
    Snatcher resultó un hito gracias a una narrativa adelantada a su tiempo. La saga Metal Gear,
    también (aunque a posteriori). Pero con el paso del tiempo y a cada nueva entrega, esa clave que lo hizo grande dejó de funcionar. Fue estirada hasta la extenuación, deformándola hacia a extremos tan autoparódicos como cualquier declaración de Peter Molyneux.

    Recuerdo haber disfrutado mucho de No More Heroes. También me sorprendieron Killer7 y Flower, Sun and Rain. Me parecen memorables (pero para nada perfectos) Pese a todo, con cada nuevo tráiler de Killer is Dead, no puedo evitar que le prosiga un sonoro bostezo. De la misma forma ocurrió con Lollipop Chainsaw: Aquella fórmula que una vez funcionó, vuelve a estancarse.
    Las repetición de estas claves puede resultar muy peligrosa:
    ¿Es su ''estilo'' propio? ¿O estamos enmmascarando la incapacidad para crear elementos distintos? ¿Hasta qué punto seremos capaces de excusar la calidad de sus juegos? ¿Significó lo mismo Metal Gear Solid que Guns of the Patriots en su momento?
    ¿Qué es lo que pasa entonces con los gurús del videojuego?

    La respuesta es clara: Tenemos demasiadas expectativas en ellos.

    Quizá no estamos preparados. La industria del videojuego no puede optar a la madurez que ansía. Al menos, de momento. Actuar como celebridades cinematográficas en un mundo completamente distinto (hermanados por narrativa, pero diametralmente distintos en lo demás) no es funcional. La repetición de estas claves de éxito puede dar dinero a largo plazo, pero no prestigio.
    Aún con todo, la función del gurú también es muy reveladora.
    Refiriéndonos a las recientes declaraciones de David Cage: los videojuegos necesitan ampliar su potencial expresivo. También normalizar las relaciones homosexuales (o en muchos casos, simplemente sexuales) en ellos.
    Puede que cada nueva obviedad que sale de la boca de Cage le prosigue un pequeño ''Nadie me comprende'', y una actitud a veces cuestionable. De la misma manera, la credibilidad personal de Kojima es más que dudosa (''No volveré a hacer un Metal Gear.'')
    Cage tiene mucha razón en cada una de estas declaraciones, y hace eco de aquello que un jugador con dos dedos de frente desea. Extrapola el deseo de avance a los medios, ayudando modestamente a la concienciación pública.
    Por otro lado encontramos la imagen de ególatra que frota sus enchídas gónadas en todos y cada uno de sus juegos, anteponiendo su personalidad a la calidad del propio título. Un personaje que pretende llenar el hueco de un mundo que carece de su particular Tarantino.

    Con un poco de modestia y la cabeza fría, los corportamientos larsvontrinianos y los malogrados Phil Fish pasarían a destacar por su valía, y no por palabras dignas de semanario amarillista.

    Es necesario promover un comportamiendo sano en estos focos de atención.
    Representan una industria inmadura que imita cada vez más a su hermano mayor, clamando atención y mimetizando todo aquello que el cine le enseña.
    Pero algún día, ese niño impúber y aún incomprendido crecerá.
    Y será entonces cuando sea capaz de escoger su propio y único camino hacia la madurez.
    5
    4 Comentarios
    • conrad_b_hart_0, 24/04/2013
      Hola Brant. Felicidades por el parrafón.

      Yo creo que parte de todo el berenjenal que expones se arregla con buenos guiones.
      a) Hideo Kojima quiere pero no puede desde el primer MGS. Las cinemáticas no son mal recurso, pero es como transformers, por si solas las CG no aguantan al cenutrio de Michael Bay.

      b) Casi lo mismo en el caso David Cage. Para mí el hombre va por buen camino, pero sigo pensando que Heavy Rain tiene un guión que si nos lo cuela Hollywood a estas alturas, quemamos los estudios.

      Los videojuegos tienen factores que hacen que puedan ser buenos a pesar de las historias que se narran en ellos. Pero eso no los hace crecer. Para ello creo que se necesitan buenos guiones... Pero buenos de verdad!! LECHE!!
    • molekiller, 28/04/2013
      A kojima le pasó como a los guionistas de Lost, se emocionan y se meten en unos jardines argumentales de los que no puedes salir bien parado. MGS esta bien porque es una historia mas o menos cerrada y sencilla, con sus giros de guión y tal que están bien, como MGS 3. Los otros dos son un despropósito de principio a fin.
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