• ¿Oís eso? Es la nueva generación

    Para empezar a darle uso a esto, publicaré un textillo sobre la next-gen y las posibles mierdas que le acompañen con el que colaboré con otra web, aunque tiene algún que otro minúsculo cambio.

    Como bien sabéis aquellos asiduos a este mundillo, el 20 de este mismo mes tendrá lugar una """"misteriosa"""" conferencia por parte de Sony. Y sí, el entrecomillado viene a que es un secreto a voces que conoceremos su próxima consola, de nombre en clave Orbis.

    Parece extraño que sea Sony la que adelante sus movimientos; extraño porque, al contrario que Microsoft y su solitario Gears of War: Judgment, Sony aún tiene tres pesos pesados tales como GoW: Ascension, The Last of Us y Beyond: Two Souls programados para esta primera mitad de año, por lo que no debería haber necesidad de llamar todavía más la atención mediática para enfocarla a una ya de por sí ansiada nueva generación.

    Sea como termine siendo, un servidor tiene muchas ganas de saber cómo y qué ofrecerán las nuevas máquinas de Sony y Microsoft resultantes de esta loca carrera tecnológica, pese a que, la verdad sea dicha, el futuro cercano parece más desalentador cada día que pasa; los rumores que ya hablan desde trabas a la segunda mano hasta conexión a internet obligatoria pasando por un salto técnico menor de lo esperado provocan cierto recelo ante los anuncios de dichas máquinas.

    De acuerdo, a priori cuesta creer que éstas rumoreadas prácticas, casi actos colusivos, vayan a llevarse a cabo, pero es muy sencillo echar la vista atrás y caer en los juegos con contenido bloqueado en el propio disco, los DLC’s y los pases online para recordarnos que todo puede pasar en esta industria en la que el afán recaudatorio de las grandes compañías parece no conocer límite. ¿Se busca imitar a Steam y su modelo de negocio? Quién sabe, pero no hay que olvidar que, a menos que la cosa cambie demasiado, estamos hablando de videoconsolas y no ordenadores personales. Lo que en una plataforma tiene todo el sentido del mundo, carecería de él en otras.

    De todas formas, no hay que olvidar que, dejando a un lado las distintas fuentes y procedencias, estamos moviéndonos en base a simples rumores. Lo mejor será, entonces, dejar que las presentaciones y declaraciones oficiales lleguen y disuelvan este ambiente de murmullos y cuchicheos que no hace más que enturbiar las esperanzas e intenciones de jugadores y compañías.

    Cierto es que, dejándome llevar por una comedida ilusión, cuento los días para que todo esto empiece. Para el pistoletazo de salida al carrusel de especificaciones, nuevos títulos e IP’s y demostraciones técnicas. Si antes de que esto empiece tuviera que pedir algo, que sea dar la menor importancia posible a cualquier sistema de control gestual y alejado del clasicismo que tanto me atrae en el terreno videojueguil. Ah, y que Orbis y Durango sean conscientes y consecuentes con lo que, a priori, serán. Como videoconsolas, espero que el peso recaiga en lo que, creo, todos esperamos, los videojuegos. El resto de contenidos multimedia como televisión en línea, películas y música no deja de ser atractivo, pero desde un segundo plano.

    Por último, no nos podemos olvidar de que estas consolas nacerán en un mercado cada vez más atomizado. Parece que hemos de dejar atrás la idea de los tres grandes pilares consoleros y el reducto pecero, pues cada vez son más los dispositivos que nacen con intención de hacerse un hueco en la industria: Ouya, Gamestick, Project Shield, etc. El tiempo, y los usuarios, decidirán.

    Poco queda, decía, para que llegue la nueva generación.
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