• 21st Century Digital World

    Tras una generación larga, intensa, llena de cambios, alegrías y furia homicida, parece que llega el momento de ir dándoles un tierno beso en la frente a nuestras viejas consolas, decirles que todo va a ir bien y poner una almohada sobre su rostro hasta escuchar el último beep. Mientras decimos adiós a las que han sido nuestras compañeras durante tantas noches en vela, las compañías comienzan ya a atraer la atención de páginas, revistas y público, enseñando muslo de manera sutil y alentándonos a comprar sus hermosos, hermosos jabalíes.

    Sin embargo, los últimos rumores sobre de la nueva generación han sido de todo menos halagüeños. Como si bajo la invitación sinuosa de la preciosa chica al final de la barra del bar se escondiese la típica amiga comprensiblemente soltera, la idea inicial de potencia loca y gráficos demenciales ha ido quedando relegada a un segundo plano por términos tan escalofriantes como conexión continua a internet, erradicación de la segunda mano y control gestual integrado de serie; conceptos que hacen parecer que ninguna de ellas ha aprendido nada a lo largo de estos años. El auge de las plataformas de distribución digital y los dispositivos que las sustentan –Pc, tablets y smartphones- no ha llevado a cabo una sustitución de las consolas en el mercado de los videojuegos, pero sí ha supuesto, en aras de la competitividad, un cambio necesario de ideología tanto para los desarrolladores como para el consumidor habitual, que comienza a dar importancia a una serie de prioridades que las grandes empresas no han sido ni parecen ser capaces de cubrir.

    Lo mismo se aplica a los juegos. Aunque existe todavía una necesidad de atraer a consumidores ofreciendo el tradicional vendeconsolas, los cambios producidos en la industria en los últimos tiempos han ido calando poco a poco en los usuarios. El establecimiento de los desarrolladores indie como alternativas de calidad a los títulos de las grandes compañías ha hecho que el interés haya variado de los aspectos más superficiales, como gráficos o precio –entendiéndose como la erradicación de la idea de que un juego de 50-60 euros siempre será mejor que uno de 10-15-; a una mejor historia, unas mecánicas de juego interesantes u originales y un apartado gráfico atractivo sin necesidad de ser excesivamente ostentoso o fotorrealista; conceptos olvidados por estudios de mercado que poco a poco parecen quedarse obsoletos.

    Escribía –mucho mejor que yo, dónde va a parar- la siempre inteligentísima Cirene para Game Over que “el panorama que parece dibujarse en un futuro próximo y del que somos no sólo receptor pasivo –o espectador de lujo de este fenómeno cultural joven sujeto a cambios rápidos de sustancia y forma- sino agente activo del propio cambio” es esperanzador, y no podría estar más de acuerdo. No porque las compañías parezcan despertar de su letargo y atender a las demandas del público especializado, sino porque tras la creciente democratización del medio hacer oídos sordos no parece bastar. Parece que, por primera vez, sí tenemos algo importante que decir.
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    9 Comentarios
    • bliter, 19/02/2013
      Graet dude. A ver si es cierto y salen de su anquilosado sistema las compañías.
    • adrianxunkeira, 19/02/2013
      Muy interesante tu artículo, pero yo viendo los derroteros por donde va la industria, con desarrollos multimillonarios y compañías antaño relativamente TOPs cerrando una tras otra me aferraré a mi 3DS con fuerza.

      No me gusta hacia donde va la industria y ni siquiera el florecer de la escena "indie" y la democratización de los precios me hace ver "brotes verdes" o esperanza para una industria que veo abocada a su casualización máxima, juegos para no jugadores alternándose con megaproyectos hollywodienses plagados de marines espaciales hormonados.

      Es aterrador, que vue
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