• Full Metal Furies, ellas contra el barrio

    Nunca tuve consola en casa hasta bastante tarde, pero uno de mis mejores recuerdos videojueguiles fueron las tardes frente a la Mega Drive en casa de primos y amigos. Prácticamente todo el mundo tenía una, algún privilegiado tenía la Super Nes, pero lo normal era tener la Mega Drive con el omnipresente cartucho MEGA 6. Shinobi (el Dark Souls de la época), el Italia 90 (me da el estrés postraumático solo de escuchar los efectos de sonido y la música), Golden Axe, Super Hang On, el Columns cogiendo telarañas y el Streets of Rage, el Streets of Rage y el Streets of Rage. Cómo nos gustaba el Streets of Rage. La música, los gráficos, el “fuego amigo”, ese coche de policía que disparaba a distancia... Un “Yo contra el-barrio“ (bendito sea el que acuñó el término) que nos mantuvo pegados a la tele más tiempo del que a nuestros padres les habría gustado y que definió el género para una generación.

    Volvemos al presente y nos encontramos con Full Metal Furies, el último trabajo de Cellar Door Games, que si no os suena el estudio, a lo mejor sí que os suena su anterior juego Rogue Legacy. Este nuevo título ha pasado (hasta hoy, este es el artículo que lo hará viral) de tapadillo por el 2018, desde su lanzamiento en Steam y Xbox hasta el de Switch, un poquito más reciente.


    ¡Las dos Furias a distancia en acción! Vía: https://youtu.be/XSfEFYWwIkY

    Vamos al melme de la cuestión. Tenemos un plantel de cuatro Furias que quieren acabar con unos señores, los Titanes, que parece que son los malos. “Parece“ porque no está todo tan claro como se podría esperar, y la historia (bastante bien escrita) nos hace dudar sobre quiénes son los malos, si hay malos, de dónde venimos y a dónde vamos. Lo que sí sabemos es que tenemos cuatro muchachas para manejar, dos melee y dos a distancia. Ya esto es nuevo. ¿A distancia en un Yo contra el barrio?¿No será un poco... mierda? Pues no. El sistema de apuntado es finísimo y muy muy divertido, hasta el punto que, contra todo pronóstico, mi personaje preferido era la Furia de la pistola (la otra a distancia es Francotiradora, que mola mucho también).

    Podría escribir y escribir sobre lo cuidado del pixel art y de las animaciones, del impacto de los golpes y de cómo todas sus piezas audiovisuales se deslizan en nuestra pantalla. O puedo poner un gif y enlazar un vídeo:


    ¡BOOOOM! Vía: https://youtu.be/aVdEy4pdcuI

    En lo mecánico, el juego no se queda atrás. Tenemos nuestro ataque básico, el ataque secundario, la habilidad especial y el botón de esquiva. ¡Ah! ¡Y el botón para cambiar de personaje! Porque, aunque el principal reclamo es el juego en cooperativo, podemos jugar solos, escogiendo a dos furias y cambiándolas al vuelo. Y aquí viene mi principal pega con el juego: para ser un título pensado para jugar en cooperativo, necesita un periodo de aprendizaje que no es banal, porque son muchos botones, cada Furia es muy distinta la una de la otra, y los botones no están de adorno, hay que usarlos TODOS (ojo, que el juego tiene parry, cancels, esquiva...). Es bastante exigente en cuanto a dificultad, pero en mi opinión, han conseguido un equilibrio perfecto, y cuando te matan sabes por qué y cómo solucionarlo, y cuando pasas una pantalla sientes que te lo has ganado a pulso.

    Como buen hijo de 2018, tenemos nuestro árbol de habilidades, que mejoran ligeramente nuestras estadísticas y habilidades y el obligado crafteo. Esto un poco más interesante, porque vamos encontrando planos durante la partida y podemos cambiar ligeramente cómo jugamos, adaptándolo un poco a nosotros o lo que nos pida el nivel. Aquí hay bastante donde rascar y si por ejemplo no nos convence esta habilidad o la otra, la podemos variar ligeramente e ir probando.


    ¡LOOT! Vía: https://youtu.be/aVdEy4pdcuI

    No se le pueden poner muchas pegas al título, porque lo hace casi todo bien; es de esos juegos en los que uno puede notar cómo los desarrolladores no solo han invertido su tiempo en crear el juego, sino también en jugarlo. Se siente que lo han jugado, jugado, rejugado y vuelto a jugar una y otra vez, porque todo está en su sitio, todo fluye. Ya sea solo o acompañado, Full Metal Furies merece ser jugado, porque combina lo mejor del género en un cóctel de golpes, balas, esquivas y momentos imposibles del Bullet Hell más abarrotado uno detrás de otro, regalándonos un control envidiable y una atención a todo lo jugable que rivaliza con (venga, lo voy a decir) cualquier Nuclear Throne o Bayonetta. No dejéis que estas cuatro muchachas se queden fuera de vuestra consola, porque necesitamos más juegos hechos con este cariño, con esta finura. Y si no los necesitan ustedes, los necesito yo.
    6
    • ayax, 22/02/2019
      Uy, mira que le he tenido ganas a este desde quien sabe cuando, pero entre tanto juego a veces se te olvida probarlos. Gran texto, gracias por encenderme la llama por el FMF de nuevo. xD.
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