• Orgullo y Perjuicio 2: análisis de Kingdom Hearts (1).

    Estaba aquí, meditando si escribir o no. Cuando de pronto escucho algo de Hiroshima y su impacto en Silent Hill; mi estómago rugir de indigestión y el escozor en los ojos.

    He dejado en pausa lo que creo que será el combate final de Kingdom Hearts. Creo, después de los anteriores veintisiete combates finales. Me puse de fondo un vídeo sobre no sé qué de Silent Hill y abrí una bolsa de patatas, que he comprado esta tarde por setenta céntimos, con dudoso sabor a queso. Desde luego no a buen queso.

    Sentí que Kingdom Hearts se estaba apoderando de mi tiempo. Tú me has robado treinta horas de vida ya —dije con el acusador dedo índice apuntando a la pantalla—, ahora me toca a mí robarte tiempo. Así es que, en efecto, pulsé el botón ese de "options" y el redondo del medio que te lleva al increíblemente feo menú de la consola. Una sonrisa se ha dibujado en mi rostro y he retomado el control de mí mismo.

    No os he engañado, esto es un análisis. Algunos dirán que necesito ver los créditos del final para poder opinar. Yo diría que los créditos necesitan ver mi cuadrado trasero después de suplicar a la historia que se cierre de una vez.

    En serio, yendo primero con la parte mala: la historia de Kingdom Hearts durante toda su primera entrega es una peonza. Una que estás deseando ver caer y sin embargo se empeña en seguir girando. Da igual como acabe, un vez sabes que hay cien horas más de saga por delante.

    Tiene dejes propios de videojuego con una cámara controlada por Michael Bay tras irse de orujos. Pequeños fallos técnicos sin demasiada importancia, qué os voy a contar. Son peores algunas decisiones de diseño un tanto arbitrarias o vagas. Puzles hechos para arañar unos segundos más de juego, o un sistema de avance narrativo más incierto que el futuro de Cine de Barrio.

    ¿El combate? Id a la compañía de seguros más cercana y blindad vuestro botón 'X'. ¿Sabéis esos pulsos chinos que son un versus entre dedos pulgares? Ahora mismo podría ser campeón olímpico.

    Vayamos a lo esencial para no aburriros:

    Es un videojuego que transmite magia. Sé cómo suena. No os lo digo como una taza os dice que sonriáis, aunque sólo tengáis un tupper de garbanzos para comer en la nevera. Por supuesto, es la magia industrial de Disney; como esa bolsa de patatas que no es de queso, sino de petróleo. Es un monstruo de plástico que, por algún motivo, parece tener corazón. Lucha por romper las cadenas que le atan a su naturaleza de producto envasado, pero entonces suena la caja registradora escaneando el código de barras de un nivel más. Es Pinocho tratando de ser un niño mayor, sin darse cuenta de que está construido con un material no dilatable. No trata de mentirnos, porque le crecería la nariz, pero sí se engaña a sí mismo. Como el ser humano, que trata de jugar a ser Dios creando armas nucleares, olvidándose de que su grandeza está en ser tan pequeño como realmente es.

    Porque Kingdom Hearts es, en el fondo, un niño jugando con una peonza.
    5
    3 Comentarios
    • cyberrb25, 01/01/2019
      Antes toca el Chain of Memories. Te vas a reir con él: Es un juego de cartas

      Por cierto, podría ser peor KH1. Podrías haber tenido el "maravilloso" sistema de cámaras del original, con L2/R2 para moverla en horizontal y 0 maneras de moverla en vertical.

      Y a partir de ahora, es cuando la historia se vuelve loca, macabra y genial para los que estamos hasta el cuello en las cremalleras de Nomura.
    • molinaro, 02/01/2019
      Siempre he sido "fan" de la saga (realmente lo fui del primero con 12 años y he ido arrastrando esa deficiencia) y he crecido viendo como mi minúsculo cerebro adolescente endulzaba todo lo que propuso SE con el tiempo. Compré no-sé-qué pack con "todos" (nunca son todos) los juegos y no pude con mi alma. No terminé el primero, no pasé de la mitad en el segundo y el de PSP me dio cáncer. Tengo ganas morbosas de KH3 por que me gustaría que acabase esta infernal tortura aunque sé que no será así. Que siempre habrá una escena post-créditos. Me ha gustado leerte y me veo reflejado con tu concepción del juego. Ojalá te animes con el segundo, que es más medido, pierde toda la magia y es varias veces más plasticoso, monstruoso y megalómano.
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