• El videojuego contra lo personal [III y final]

    los videojuegos pueden ser más: puedes identificarte con el personaje, o convertir al personaje

    Uno de los puntos más interesantes: si los videojuegos pueden explotarse como obras personales debido a la flexibilidad del formato, ¿por qué no se ha hecho todavía? Pongámoslo así: en un videojuego, se puede obligar al jugador a identificarse con un personaje (por ejemplo, muchos juegos de aventuras, como Uncharted) o convertir al personaje en el jugador (muchos RPGs con opciones narrativas, como The Witcher).

    ‘necesitaba verme en otra persona. necesitaba convertir a otra persona en mí mismo’

    Esto lo suelta Davey en la torre, y habla tanto de los videojuegos como de las relaciones interpersonales. La aplicación de los videojuegos es la que he mencionado arriba, pero la interpersonal es mucho más profunda: nos creemos tan buenos y queremos ayudar a tanta gente que buscamos insertarnos dentro de ellos. También se puede aplicar a la relación artista - artista: ¿a quién no le gusta influenciar a otros, sentirse superior porque otros nos toman de ejemplo?

    el artista no le debe nada al crítico

    Otra frase de Davey, y volvemos a la cuestión de Farrah Abraham: ¿qué derecho tiene el crítico a decir que una obra es basura? ¿Quién dice que el crítico la entiende, o debe entenderla? ¿Quién dice que el artista ha hecho la obra para el crítico? Esto es claro en la música: un álbum como Enter the Wu-Tang Clan no ha sido hecho para que el chico del suburbio residencial blanco de clase alta lo entienda, y si no lo entiende, lo considerará malo.

    el crítico no debe asumir nada del artista. ¿y si coda no tiene depresión, solo le gusta hacer prisiones?

    Igualmente, el crítico suele buscar significados subyacentes en la obra del artista, tratándola de conectar con el artista. No siempre es así: se asume que Coda no es más que una invención de Davey para poner las ideas de The Beginner’s Guide (creatividad, depresión, arte en el videojuego) sobre la mesa, pero eso es solo asumido por el crítico, lo cual no significa que sea verdad o siquiera posible. Solo el artista lo puede confirmar.

    el artista es una persona introvertida, que no busca mostrarse a sí mismo sino a su arte. si el videojuego es una expresión de sí mismo, ¿se está mostrando a sí mismo? ¿realmente quiere mostrarse? ¿si el arte fuese la versión de sí mismo que quiere ser, se mostraría?

    La última gran idea de The Beginner’s Guide, planteada al final de la torre, en la exposición de frases. Coda es un introvertido debido a su condición, pero le gusta compartir sus videojuegos. Sus videojuegos son una expresión personal, ¿se está mostrando a sí mismo? ¿O simplemente busca validación, como dice Davey? Y con esto se vuelve a la llamada del Coda futuro al Coda prisionero: ¿son sus videojuegos una expresión del ideal de Coda, de lo que quiere ser, de como quiere mostrarse al mundo?



    Ninguna de estas ideas tiene una respuesta clara, al menos no dentro del videojuego. Se puede analizar y criticar, buscar los significados subyacentes. Pero sin embargo, queda algo claro: The Beginner’s Guide es una obra personal, uno de los pocos videojuegos que se pueden definir como arte personal, una expresión del artista. Así, se puede clasificar a The Beginner’s Guide como el videojuego del futuro. Uno que se libera de las ataduras del videojuego como tal, y decide que puede hacer lo que quiera dentro del formato. Adiós a la historia guionizada, adiós a las mecánicas, adiós a los complejos sistemas: volviendo al origen del videojuego, Davey Wreden creó el que probablemente sea el videojuego de consumo más único y personal hasta la fecha.
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