• ¿Los videojuegos tienen su "Quijote"?

    Por arte del azar, de la casualidad, o tal vez del destino, he tenido la oportunidad de leer un artículo que me ha lanzado a escribir estas líneas para compartirlas con vosotros, jugadores.

    El texto en cuestión combina una serie de características poco comunes en nuestro amado sector. Defiende y argumenta posturas que pocas veces había visto juntas, conviviendo en los mismos párrafos. Contesta a la ya recurrente, y en ocasiones, agotadora pregunta de si los videojuegos son arte.

    La respuesta es no. Al menos para el autor del artículo al que estoy haciendo referencia. No los considera arte a pesar de declararse un “jugón” habitual. Esta es la incongruencia a la que me refería previamente, ya que (en general) los jugadores defendemos la postura de que el videojuego es una manifestación artística a través de sus mecánicas, su narrativa, diseño de nivel, diseño visual, etcétera. Sin embargo, donde quiero profundizar es en el argumento que aporta el escritor para justificar su respuesta negativa.

    El escrito nos cuenta que el videojuego aún peca de juventud. Su precoz existencia provoca que aún sea una disciplina que no ha sido explotada por completo. Para entender esta afirmación, es muy útil y casi necesario compararlo con otras artes, como la literatura o la pintura.

    En el caso de la primera, los comienzos de la escritura datan de tiempos anteriores a Cristo, y según la sociedad, la obra cumbre de este medio es “El Quijote”, escrito en 1605 por nuestro vecino y amigo, Cervantes. Es decir, la escritura tardó más de 4000 años en conseguir explotar toda la belleza y plenitud de su medio, o eso dicen los expertos.

    Por el otro lado, la pintura, un arte tan antiguo casi como la propia existencia humana, cuya cúspide y esplendor se produce durante el Renacimiento, y más concretamente, con la “Gioconda” de Leonardo Da Vinci, de principios del siglo XVI.

    Ambas obras están consideradas el mayor exponente de sus respectivos campos. Unas creaciones tan bárbaras, legendarias, utópicas y míticas que han conseguido que el medio al que representan sea respetado y considerado arte por la totalidad de las sociedades pasadas y presentes, incluso por aquellas personas que no consumen ni disfrutan de estas manifestaciones artísticas.

    Por lo tanto, la conclusión a la que nos ha dirigido el autor es que el videojuego tiene el potencial para convertirse en un arte, pero eso no va a ocurrir hasta que se cree esa obra prodigiosa que sea amada y reconocida tanto por jugadores como por aquellos que no han presionado el botón de un ‘pad’ en su vida.

    ¿Es necesario la aprobación de toda la sociedad para poder reconocer el valor artístico de los videojuegos? ¿Existe algún videojuego que podamos utilizar como “Quijote” para demostrar nuestra postura? ¿Necesitamos realmente un “Quijote” o una “novena sinfonía? Sinceramente, no lo tengo claro.

    Resulta muy injusto que la decisión final la tengan aquellos que no conocen ni tienen criterio cultural. La plena aceptación de la sociedad es, además, algo muy abstracto e inmedible. La era que nos ha tocado vivir, en la que todo es instantáneo y veloz, ha hecho pensar, a más de uno, que una disciplina en pañales como son los videojuegos ha hecho ya todos los deberes y ha sido desarrollada al máximo de sus capacidades. Somos la generación de la impaciencia, y hay que tener claro que las cosas de palacio van lentas. Hemos tenido juegos magníficos, pero es muy probable que lo que venga en los próximos años y décadas sea mejor, aunque seamos muy aficionados a mirar con ojitos y mirada pícara al pasado, pero no debemos obcecarnos en maquillarlo y adulterarlo por nuestras mentes interesadas.

    Es cierto que los videojuegos han tenido, hasta el momento, una vida muy breve, y aunque creamos que ya hemos vivido y disfrutado de juegos apabullantes y brillantes, es cierto que no conocemos cuál es el límite del medio. Quizás solo hayamos probado la primera capa de una cebolla que sí ya ha sido capaz de hacernos llorar, cuando lleguemos al núcleo, nos va a partir el corazón, y será capaz de conmover al mismo Risto Mejide. La aparición de la realidad virtual puede tener un papel importante en esta discusión. El futuro contestará todas estas preguntas.

    Un servidor ha disfrutado de juegos que han influido directamente en mi vida, personalidad y forma de ser, como Undertale, Shadow of the Colossus, Dark Souls, Portal o The Last Of Us, pero ninguno de estos juegos son “Quijotes” en la disciplina "gamer". No sería justo que pretendieran ser algo tan idealizado para mí. Siempre tengo el pensamiento de que lo mejor aún está por llegar, y creo que todos deberíais hacer lo mismo.

    Quiero saber vuestras opiniones al respecto.
    Muchas gracias por haberme dedicado vuestro tiempo.
    Con dios, amigos ;)
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    34 Comentarios
    • f, 23/02/2017
      Por último, en estos artículos casi nunca se define qué entendemos por arte, que es lo que hay que justificar. El arte, en la antigüedad (y en algún revival del XIX) es la mera técnica, el saber ejercer un oficio (después de muchos años de aprendizaje y repetición de tareas). El arte separado de la técnica es una invención relativamente moderna (y, poco después, vino el artista separado de la obra, pero eso ya es otra historia). Tomado en su sentido primigenio, arte y técnica son lo mismo, así que la pregunta carece de sentido si no se explicita antes qué queremos decir con "arte".
    • , 23/02/2017
      @nikopolidis a su servicio!
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