• Breath of the Wild y la magia de los videojuegos.

    De un tiempo a esta parte, los videojuegos no me han hecho mucho tilín. No sé por qué, pero no ha sido así. De 2016 puedo contar con los dedos de la mano los juegos que he jugado, y sorpresa: 3 son indies, 1 es una expansión y el otro es un AAA. Esos juegos son INSIDE, Firewatch, Stardew Valley, Blood and Wine y Dark Souls 3, y el segundo y el último los he podido catar gracias a las vacaciones navideñas. Lo mismo es que me hago mayor y no tengo la ilusión que tenía al ver el E3 hace un par de años, pero por falta de tiempo no ha sido: he visto un par de películas, leído un par de libros, visto incontables series y escuchado bastantes álbumes, así que por eso no ha podido ser.



    Creo que ha sido el ritmo de los videojuegos de 2016. No me quiero poner muy profundo y/o filosófico, pero parece que los videojuegos van a un ritmo de juega, dedícale veintipico horas, platinéalo si te da la gana y guárdalo en la estantería, que no los vas a jugar en años sino nunca. Quantum Break, Uncharted 4, Titanfall 2, Battlefield 1, No Man’s Sky, Final Fantasy XV… y así me podría tirar todo el día. Yo he asumido que incluso Dark Souls 3, uno de mis juegos favoritos del año, no me lo voy a volver a pasar en mi vida, si eso me haré un personaje hechicero y no llegaré ni a Anor Londo porque el muro de dificultad del Pontífice Sulyvahn (o puede que Aldrich) me hará dejar el juego. Lo mismo con Blood and Wine, pero probablemente por aburrimiento.

    Por supuesto, han habido propuestas que han salido de esa premisa. The Last Guardian, con sus fallos, es un juego relajado, donde la belleza no está en su final sino en la conexión juego-jugador. Pero la idea de Microsoft y Sony (y casi cualquier third-party AAA) ha sido que el jugador tenga el pulso a cien, lanzando cosas a la cara cada vez que se pueda para mantener tu atención: tiroteos, derrumbes, muertes, todo vale. No basta con eso, tienen que haber chorricientos trofeos para que le dediques algo más de tiempo. Como hacer un juego sin alma 101. No ha habido ni una sorpresa que diese el campanazo entre los AAA, nada.

    Y ahí es donde Nintendo ha sabido sorprender.



    El tráiler de Breath of the Wild cuenta, emociona y es más bello que cualquier juego de 2016, punto. Es una obra de arte, como el juego se supone que va a ser. Esas arpas, esos violines, esas teclas de piano, esos vientos. Y ahí aparece una narradora, sorprendiendo cuando parece que va a ser un tráiler puramente instrumental. Las imágenes recuerdan al resto de la saga: el castillo, los Goron, esos animales, las clásicas zonas… pero tienen un toque diferente. Entonces, Zelda.. Es un personaje que ahora habla, que puede llorar, que ahora parece tener emociones y no reducirse a ser la princesita del castillo que hace magia. No he jugado ICO, pero la relación entre ellos se parece a la de Ico y Yorda. Y esos personajes tampoco son meras herramientas que se usan que te den información. Parece compañeros de aventuras, con los que también se va a forzar una estrecha relación.

    No creo que Breath of the Wild vaya a tener logros, o no lo quiero. Parece que va a ser un juego atmosférico, donde las horas van a parecer segundos, donde no se te pida tu atención cada cinco minutos. Eso quiero que comparta con Stardew Valley, mi juego del año: quiero que sea una obra para abstraerse de nuestras ajetreadas vidas. Quiero que sea un juego que se cueza a fuego lento, que haga que se te caliente la cabeza con los puzzles, que tenga jefes desafiantes e imaginativos.



    Probablemente no compre Switch. Nintendo no me la va a colar dos veces seguidas con una consola de mucho ruido y pocas nueces. No sin third-parties, ni indies, ni más de tres juegos en el día de lanzamiento. Pero ojalá que Breath of the Wild sea una obra que enseñe a la industria que el juego modelo no tiene que ser un FPS con campaña de 10 a 20 horas y online sino un juego lento, centrado en emocionar a través de los contrastes entre silencios y diálogos, donde los gráficos no tengan que ser hiperrealistas y donde un videojuego pueda devolver la ilusión que se tenía al inmergirse en un mundo hermoso. Ojalá que Nintendo saque lo mejor de sí misma con otra joya que solo ellos saben hacer cuando les da la gana.

    El título de este blog era 'Breath of the Wild y la magia de los videojuegos'. Lo buena que es una película es analizable: la belleza de sus planos, su argumento, su banda sonora... ¿Pero como puede emocionar un videojuego? El tráiler de Breath of the Wild ha vuelto a mostrar que eso es indescifrable.
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    5 Comentarios
    • thepibe, 14/01/2017
      Me siento raro alabando un tráiler. Por aquello de que, como otros, pueda mostrar promesas vacías que luego serán incumplidas, pero como ya me ocurrió con el anterior de Breath of The Wild, en este caso me da igual. Tendría que hacer muchísima memoria para recordar un vídeo promocional que me emocionase tanto como éste, siendo lo más gracioso de todo que no soy ningún fan de The Legend of Zelda, no por nada, sino por haber jugado a pocos de sus títulos. A ti te ha recordado a Ico, yo no me quito de la cabeza Shadow of The Colossus y La Princesa Mononoke cada vez que lo veo, del mismo modo que todavía no he conseguido ponérmelo sin acabar con la piel de gallina.

      Por cierto, hace unos días volví a Stardew Valley y es lo mejor que he hecho en todo el 2017.
    • sweater, 14/01/2017
      @thepibe lo dicho, es que es uno de los tráilers más emocionantes (sino el que más) que han habido en toda la generación. Lo único comparable que puedo poner fue el primer gameplay de Watch_Dogs, y bueno, ya sabemos como acabó eso.

      Y sí, yo he vuelto también a SV con la 1.1 y es una BURRADA. Parece que él solo ha metido más en una actualización que muchas expansiones de juegos grandes.
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