• Publicado el 18/09/2016 Esto es un post en el blog de: DrTenma @drtenma Offline Bio: Nací, hice cosas entre medias y me registré en Anait Ir a su perfil completo

    Internet y el diálogo

    Internet ha permitido tirar barreras. La distancia física entre dos personas ya no es tan importante e incluso novatos y expertos pueden mantener conversaciones. Como se suele decir, nunca en la historia había sido tan sencillo intercambiar unas palabras con un creador. Internet pone muy cerca del denominado “sueño americano”. Hoy en día una “persona corriente” puede hacerse famosa: ser youtuber, saltar de Instagram a modelo profesional o saltar de Twitter a una columna periodística. Actualmente, y valga la redundancia, las redes sociales son el nuevo paradigma de interacción social. No estar en Facebook o Twitter casi significa no mantener suficientes contactos sociales pese a que de lugar a la paradoja de que hay quien presta más atención a esa imagen social que a sus relaciones con seres humanos cara a cara.

    Creo que este cambio de paradigma ha creado el clima disonante actual, propiciado porque aún intentamos comunicarnos del mismo modo que hace 10 años sin calibrar el cambio del entorno de comunicación. Sin ser un experto (y que me corrija cualquiera que sepa más de esto que yo, algo no demasiado difícil) considero que hay dos diferencias vitales: en primer lugar, la comunicación escrita no es tan rica como la hablada –se pierde toda referencia a “la comunicación no verbal”, es decir, el tono, las pausas o la mirada- y, en segundo lugar, solemos asumir que conocemos a nuestro interlocutor. Detrás de un nick puede encontrarse cualquiera, y si ya puede complicado comprender las intenciones de un conocido, comprender las de ese nick puede ser imposible.

    Las discusiones online aparecen en todos los ámbitos. Da igual que se hable de un tema (aparentemente) serio como la política en un medio (también aparentemente) serio como un diario nacional digital; o que se trate de una opinión a raíz de una película. El diálogo, el debate y el intercambio de opiniones dan paso a los insultos, las faltas de respeto y al caos. Se podría defender que estas airadas discusiones no nacieron en internet y, en efecto, así es, pero lo que defiendo es que internet ha potenciado aquellas más superfluas. Ha conseguido que la típica discusión de cuñados en un bar se instale en cualquier página web.

    Hace ya muchos años (tantos que uno se conectaba a internet teniendo que desconectar el teléfono) mantenía una discusión sobre una película que ya no recuerdo. Yo la criticaba y el otro la defendía. Tras cuatro o cinco mensajes encontrados alcancé un punto de saturación en el que la propia discusión me cansaba pero, como suele ocurrir, seguí puesto que “tenía que dejar clara mi postura”. Progresivamente me fui enfadando más ante lo que, según recuerdo, era una defensa muy poco “madura”. Decidí calmarme y recordé que en realidad tampoco me importaba tanto la discusión. Era una película, mi vida no dependía (ni depende, ni creo que dependerá jamás) de si era buena, mala o regular. ¿Podía ser que para mi interlocutor realmente fuese importante esa película

    Aunque internet permita anonimato, no podemos ocultarnos de nosotros mismos. Aunque no usemos nuestro nombre, detrás de un nick hay una persona (permitidme obviar a los bots). Esa realización tan trivial me hizo empatizar con mi interlocutor y sus posibles motivaciones (pese a que ni siquiera estaba seguro de qué me había motivado a mí a mantener una discusión que no parecía avanzar a ninguna parte y que no me estaba aportando nada).

    Creo que todos buscamos cierta reafirmación personal de nuestros actos por medio de la opinión de los demás. Yo la buscaba en aquella discusión e, inevitablemente, la sigo buscando en cierta medida en cada entrada al blog. Resulta satisfactorio notar que no eres el único que opina algo. Absurdamente, compartir una opinión parece darle un valor extra a la misma. Por eso nos gusta más leer a unos que a otros, nos gusta estar de acuerdo pese a que, a muchos niveles, es mucho más enriquecedor leer a aquellos que opinan distinto a nosotros.

    Otorgo muchísimo crédito a los habituales y colaboradores de esta web. Le doy especial mérito a que sea una web de periodismo sobre videojuegos distinta, en la que se relaciona el arte y los videojuegos o se escriben análisis de videojuegos AAA sin necesidad de recurrir al Sonido FX. Igual que a mí me gusta más que otras, a otro le gustará menos. El autor de un artículo se expone al juicio internet quiera o no. Un comentario puede hacer daño a quien haya detrás, y por eso a veces duele más leer determinados comportamientos en la red cuando ocurren en un sitio como éste. A veces se cruza la delgada línea entre el debate y la falta de respeto (línea que no es siempre fácil de ver antes de ser cruzada, por desgracia).

    Epílogo: Releyéndome no tengo realmente claro de qué he hablado aquí pero de algún modo siento que necesito publicar la entrada. Por cierto, la viñeta que ilustra esta entrada es de xkcd comic y es importante remarcar que se titula ‘Duty Calls’.
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    12 Comentarios
    • kyle, 23/09/2016
      Gracias por inyectar algo de cordura y humildad. A mí el artículo me pareció flojisimo, la intervención de bukkuki desafortunada y decepcionante, y lo que vino después... Fue lamentable como poco.
    • drtenma, 23/09/2016
      @kyle gracias a ti por comentar :) Lo bonito es debatir y expresar opiniones sin armar tanto jaleo, creo yo.
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