El poder de la ignorancia – Relato sobre ciencia ficción

Front page Foros Offtopic El poder de la ignorancia – Relato sobre ciencia ficción

Viendo 1 entrada (de un total de 1)
  • Autor
    Entradas
  • #51985
    TholdanTholdan
    Miembro

    Me presento en el foro y que mejor manera que compartiendo un relato personal con todos sobre ciencia ficción.

    Primero de todo dar las gracias a todos aquellos que se lo lean, acepto cualquier critica constructiva, es más, la agradezco, además dejo claro que esto no es mi trabajo, simplemente es un hobby. Esta es la primera parte, espero que os guste.

    Si queréis meteros más en el relato poneros estas canciones:

    EL PODER DE LA IGNORANCIA

    Mi nombre es Ivan, soy uno de los supervivientes de la invasión extraterrestre conocida en clave como “Blood Storm”, algo así como la tormenta de sangre. No me he atrevido a escribir nada sobre esto desde que todo empezó, pero cuando la muerte llama a la puerta de la esperanza todo cambia, ni siquiera la temo, es más, puede que incluso la deseé, pero mi conciencia no me deja morir, al menos tan pronto, hice una promesa a alguien que no puedo incumplir.

    Todo empezó hará unas dos semanas, ni siquiera recuerdo que día era, era un precioso día de verano, había acabado la universidad y por fin era libre. Me pasaba el día dándole vueltas a que sería de mi ese verano, aunque nunca habría imaginado algo tan desastroso, lo primero que recuerdo es oír por las noticias un aviso para no salir a la calle, dijeron que era peligroso porque la erupción de un volcán había provocado un gas tóxico que podría ser muy perjudicial para la salud, casi todo el mundo hizo caso al aviso y nos lo creímos como los ignorantes que somos, quizás esa era la clave, la ignorancia, esa fuerza que nos protege del mundo exterior, que nos protege de la dolorosa y dura verdad que nos rodea, la que nos permite vivir en paz… Todos odiamos ser ignorantes y a la vez lo amamos, no éramos conscientes de lo que se avecinaba, íbamos a pasar de ser los cazadores a ser la presa en tan poco tiempo que muchos ni siquiera se darían cuenta y otros muchos no lo soportarían. La mentira que nos contaron, como un viejo edificio, no tardó en derrumbarse, primero fue la aparición de patrullas militares en las ciudades, aviones de combate y helicópteros no paraban de sobrevolar la zona, pero la primera explosión fue lo que acabo con esta gran mentira y paso a la siguiente, habíamos entrado en guerra y necesitaban a todos los soldados posibles.

    En parte era cierto, estábamos en guerra, pero contra unos hijos de puta tan superiores a nosotros como lo somos nosotros con las hormigas, y pensar que nos creíamos los seres más inteligentes y superiores del universo, al final todo gira sobre la ignorancia, la ignorancia nos hace creernos fuertes y eso nos hace fuertes, en parte, hasta que algo así pasa. La gente empezó a echarse a las calles y yo y mi familia no parábamos de discutir cual era la mejor opción, irnos a otro país, apoyar al ejército… Ahora que estoy sólo, echo de menos esas discusiones, el ardor del ambiente, el estar con alguien, eso solo lo valoras cuando no te queda nada, cuando ni siquiera tienes lágrimas que llorar, cuando no puedes controlarte a ti mismo, cuando ni siquiera recuerdas quien eres… Lo daría todo por volver a ese momento, por repetirlo durante toda la eternidad en un bucle infinito …

    Lo siento si no voy al grano, este viejo diario es lo único que me queda, mi único amigo, mi único consuelo, mi último regalo al mundo, seguramente se transformará en ceniza, pero qué más da, en eso nos transformaremos todos tarde o temprano ¿no? Volviendo al tema, tome la peor decisión que podría haber tomado en mi vida, me aliste en el ejército para combatir junto a ellos, me despedí de mi familia y me hicieron prometer que no me rendiría jamás y que volvería a casa con ellos, la segunda promesa no la podré cumplir nunca, no los volveré a ver nunca jamás pero juro que no romperé la primera, no me voy a rendir aunque esos seres me arranquen la poco alma que me queda, seguiré luchando por sobrevivir hasta que sea el petróleo que tanto ansiábamos. Lo primero que me dijeron en el ejército fue que recibiría ordenes que ni siquiera entendería y que si no sacaba el valor para apretar el gatillo me iría de este mundo para siempre. Después me destinaron a una compañía, donde tenía un sargento muy duro.

    Ni siquiera en ese momento sabía cuál era nuestro enemigo, hasta que el centro de inteligencia no pudo contenerlo más y lo soltó:
    – Estamos siendo invadidos por extraterrestres y si no luchamos por nuestro hogar no habrá hogar al que volver.

    La gente se reía, decía que eso era imposible, que no había ninguna nave alienígena en el cielo, que no podía ser… Pero era así, esto no era una película, esto era la vida real aquí no había superhéroes para salvarnos, sólo hombres. Ya no éramos enemigos, éramos todos hermanos, todos los humanos éramos aliados, lo que no habíamos podido conseguir en millones de años lo habían conseguido esos alienígenas en un segundo. Nos mandaron a una playa donde creían que habían estado, ni siquiera nos lo creíamos aun, pensábamos que sería tecnología de algún país avanzado como los EEUU o Rusia, pero no, esas cosas no eran de la tierra, era un grupo de diez, con una especie de armadura que los aislaba del exterior y un arma que desintegraba lo que alcanza.

    Cuando llegamos allí unos 25 hombres y vimos a esos seres nos quedamos en estado de shock, como íbamos a luchar contra algo que no conocíamos, recibíamos órdenes para luchar contra seres que no comprendíamos, los explosivos no les hacían nada, los tiros aún menos, desintegraron a unos 14 hombres en menos de 2 minutos y ahí fue cuando el sargento dio la orden de huir lo más lejos que pudiéramos, tan lejos que ni siquiera Dios pudiese vernos, sí, ese Dios que no existe, ese que creíamos que nos protegía, de nuevo el poder de la ignorancia hace presencia. Empecé a correr, tenía la vista nublada, mi mente trataba de protegerme, sabía que si entraba en estado de shock estaba muerto, era como una gacela escapando de un león, como esa gacela escapaba de la muerte, tenía la falsa esperanza de llegar a la base, la cual estaba en mi pueblo natal, pedir ayuda y acabar con esos seres.

    No puedo expresar con palabras lo que sentí al verlo, mi pueblo había pasado a ser ceniza, todas las personas que vivían allí eran ceniza, incluida mi familia y mis amigos, no me quedaba nada, solo los recuerdos de lo que había sido y no volvería a ser. Me refugié en una granja, estuve días con un miedo tan grande que sería capaz de matar a un hombre, pero la esperanza me mantenía vivo, creía que si aguantaba lo suficiente todo acabaría y alguna superpotencia acabaría con esos seres.

    Esos días tuve mucho tiempo para pensar, ¿porque hacían esto?, ¿porque nos exterminaban?, ¿que ganaban con ello?, acaso les divertía destruir a unos seres que se creían el centro del universo, de darles una lección de humildad… Si esto era una lección de humildad lo habían conseguido, nos habían puesto de cara al barro y nos habían demostrado que no somos nada más que una gota de agua en un mar de estrellas. Todo este tiempo habíamos estado destruyendo nuestro planeta, la vida que hay en él, ahora sé porque nos temen tanto los animales, nosotros éramos para ellos lo que esos seres para nosotros, si Dios hubiese existido en algún tiempo, nosotros no lo habríamos hecho.

Viendo 1 entrada (de un total de 1)
  • Debes estar registrado para responder a este hilo.