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LAST NIGHT MYZUGUCHI SAVED MY LIFE (II)
Mizuguchi no parece querer establecer sus diálogos a través de historias porque siente que lo que el lleva dentro no va a poder comunicarlo así, siente que los medios narrativos le enclaustran, porque vienen acompañados de una metodología y unas emociones muy amortizados y ligadas a procesos muy establecidos. Si Mizuguchi entra en el mundo de los videojuegos a través de Sega Rally es imposible que eso no le marque, construye un puente (a través de la velocidad, del gusto por la ingeniería, del diseño de físicas :D ) para sus emociones. Y a partir de ahí es normal que se dedique a algo tan poco explorado pero con tanto potencial como es la sinestesia. Porque si se pueden extraer emociones de lo mecánico, ¿como no se va a poder extraer tecnologías de lo emocional? Y siendo así, por qué no hacer lo mismo con la división que hacemos de nuestros sentidos. De la dificultad Mizuguchi extrae facilidades. Hace de tripas corazón y aprovecha su jaula para crear nuevos códigos dentro de ésta y lanzarlas al mundo para contrastarlas y depurarlas.
Porque los códigos de jugabilidad que establece son universales, transmiten ideas en cuanto a un proceso de gestión de la información sensorial, pero el establecimiento personal del control sobre esa dinámica utiliza así herramientas que los juegos no suelen utilizar y que no son personalizables. Es difícil explicarle a alguien que no ha jugado a Lumines cómo se juega : *, porque el mensaje es el contenido, es la técnica utilizada para desarrollarlo, es la técnica utilizada para jugarlo. En realidad no muchos creadores nos exigen tanto en sus obras. Por eso Lumines duele. Establece movimientos no lineales, se apoya en la emocionalidad, se basa en la polarización en dos (dos colores), coge la cuantificación tétraica (tetráica, tetral, tetris, tetromino, parte de un constructo imperecedero (4) que así nos enclaustra) y la convierte en un binomio. Y si ese binomio parece aburrido es porque por si solo lo es, pero Mizuguchi y su gente te dejan respirar por otras vías, quizás porque es por donde han aprendido a respirar al desarrollar el juego: el espacio horizontal :S y el encadenamiento de combos que éste permite. No sería entonces una coincidencia que la skin final del primer Lumines contenga un paisaje plano, con un horizonte absoluto del cual surge el Sol en todo su abrumador esplendor. :?
No quiero cometer el error de confundir ese Sol, ese símbolo de esperanza, con la autoría de Mizuguchi ni el mismo Mizuguchi. Si él y la gente que trabaja con él han conseguido controlar el deseo de contar su historia mediante una trama, ¿por qué no podemos nosotros controlar nuestros deseos equivocados desarrollados a partir de esa obra? Quiero decir, bastante tengo con enfrentarme a la cadencia de caída de bloques, a la fluctuación de la fuerza gravitacional como para encima tener que andar pensando en palabras. Ahora ya sólo tengo que preocuparme de bloques de cuatro cuantos que me ayudan a dominar la potencialidad basada en dos colores que apela a mis dos hemisferios. Y eso me ofrece tanta libertad como conducir libremente por Vice City escuchando Fever 105.
:D la nueva carne, la transgresión de las oposiciones simples (sobretodo las firmes); palabras que nos dicen más sobre procesos y complejidad que los aún vigente viajes iniciáticos del héroe o los héroes redentores. No cansan, pero no nos dejan respirar otros aires.
: * dale un palo a una persona... y pídele que marque su vida sobre la arena. Escribirá una linea recta, quizás una espiral descendiente, a lo mejor un interminable zigzag (visto así el solsticio de 2012 no es más que un ángulo cerrado que los Mayas dejaron caer entre líneas), pero algo dibujará.
(4) "Lumines es como un Tetris, pero con música"
:S sincronizar tu construcción de combos ajustándote a una barra vertical progresiva sincronizada a las emociones que te provoca la música, música que a su vez dirige a la barra de borrado de combos. Sientes que la barra y tú estáis atados a algo que, como humano, difícilmente puedes rechazar y eso ya te está diciendo algo: deja de prestarle atención a la barra, céntrate en la música. Los dos venís del mismo sitio y por lo tanto os uniréis en el destino, sea cual sea, finito o no. (6)
:? Lumines no tiene fin. 9.999.999 puntos y la partida sigue. No te quedes con los dato extraídos mediante Search Engine Marketing (SEM), haz algo con ellos. -
LAST NIGHT MIZUGUCHI SAVED MY LIFE (I)
Es difícil desmenuzar nuestras respectivas pretty hate machines. Es difícil a veces abrir muros entre las personas porque nos da miedo compartir nuestros errores, así que tomamos lo que nos interesa de cada medio, de cada obra digerida, de cada conducta entendída como experiencia depurada, perfeccionada por el método de ensayo y error, ofrecida hacia nosotros a través de esas obras mientras nos guardamos muy mucho de que nadie pueda descubrir los errores que nos han llevado a nuestros éxitos. Porque casi siempre son historias terribles de contar, para el que escucha y para que el habla.
Y si se puede partir de la idea de que la autoría es identificable es más fácil describir lo que esa obra nos provoca. :) Porque es más fácil hablar con una sola persona que con 5 a la vez. No digamos ya con cientos. De la misma forma es también más fácil identificarse con un estudio de desarrollo que con una distribuidora.
Tetsuya Mizuguchi es de esos autores a los que les reconocemos cierta altura, porque los entendemos como una medida: su nombre resalta en los créditos, alguien lo ve, lo nota, y su ego le empuja a identificarlo, a sobresalir frente a los demás reconociendo su autoría y sus formas de crear. Porque para esa persona eso significa que sus ideas propias han encontrado una conexión (que no destino, no se engañen) en la formas de expresarse y sentirse, y por el camino entendemos que formamos parte de ello (quizás deberíamos ver en nosotros mismos por qué queremos ser parte de ello y que quizás eso no está del todo bien, y eso nos impide echar el freno). Y la bola se hace más grande a medida que ese reconocimiento alcanza la masa crítica a través de medios que señalan y generalizan esa identificación de Mizuguchi como artista. Y ahora podemos colocarlo en el panteón junto a Miyamoto y todos esos listillos. Los abstraemos y los convertimos en dioses, los desplazamos lejos del meollo de la creatividad porque sus empresas los sacan de allí cuando ven que funcionan mejor como símbolo mercadotécnico que como creadores. Y les perdemos la pista a su genialidad en siguientes obras en cuyos créditos transitan junto al resto de nombres asociados a cargos creados ad-hoc.
Y entonces los vemos como listillos, trepas. Y, oye, nosotros odiamos a los listillos y a los trepas. Los códigos lingüísticos, los códigos simbólicos, están tan cargados de sobreentendidos emocionales que nos atan a caminos muy transitados. Ya no podemos escapar de ellos ni alejarlas del resto de ideas que nos ayudaron a aprender esa forma de codificar y desentrañar que ahora no podemos sacar de nuestras cabezas. Y ahí se mezclan lo mundano y lo abstrácto, la técnica y la emoción.
Y por el camino hacemos algo peor, porque las tecnologías que sirven para analizar el disgusto o la aprobación de grandes grupos (empezando por la estadística) están saboteados desde dentro por nosotros mismos mediante el uso repetido y nuestras ganas de jugar con sus límites, tanto del que observa como del observador. La única escapatoria a la literalidad es la ironía, pero no todos la necesitamos en la misma medida, verdad? Es una forma de sabotear códigos establecidos que sentimos que no nos sirven para explicar quién somos o quiénes son los demás, sino para defenderse encriptando nuestros mensajes y cerrándonos al mundo. Porque, claro, el que te entiende te manipula.
:) y el videojuego juega contigo en la misma medida en que tú juegas con él, de ahí la mayéutica que nos obliga a sincronizarnos con él, eso que nosotros rebautizamos como "curva de dificultad" porque hemos olvidado que ese concepto ya existía y tenía nombre. - Cargar mas actividad
