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Risarovi

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  • Risarovi, 02/12/2014 @risarovi, Principiante Offline

    Monográficos #4: La ironía de lo social

    Ya incluso antes de que la decepcionante generación actual de consolas hiciese acto de presencia, empezábamos a vivir una nueva moda: lo social. Las redes sociales tuvieron su gran boom particular; llegando incluso a medir la felicidad por el número de amigos en Tuenti primero, más tarde por el número de Me Gustas en Facebook y, finalmente, por el número de seguidores en Twitter. «Eh tío, no salgas a pasear al perro sin decírselo a tus 78 fans», seguro que les interesa. Smartphones, tablets, televisiones, microondas con grill… todo con funcionalidades sociales enfocadas a estar en contacto con tu gente.

    Por supuesto, el virus de lo social también llegó a los videojuegos. Muchos títulos que salen hoy día incluyen componentes sociales que son clave para el juego en sí: Driveclub, Destiny, Forza Horizon, The Crew, Freedom Wars… La lista sería interminable. No sólo eso, sino que también las propias consolas añaden todo tipo de aplicaciones para que “estemos en contacto con nuestros amigos”.

    Podría enfocar este texto a la tremenda ironía que supone que se estén perdiendo las modalidades de juego en solitario a favor de jugar por internet con amigos mientras estamos SOLOS en nuestro sofá, rodeados de Doritos y cerveza. Pero no es eso. Me parece mucho más trágica la forma en que las compañías están quitando modos de juego/enterrando géneros para jugar de verdad con nuestros amigos de forma local, en detrimento de títulos con mil funcionalidades sociales (la mayoría que no sirven para nada) para que… claro que sí, ¡juegues con tus amigos en todo momento!

    Driveclub es una beta en la que es fundamental jugar conectado a internet, superar retos de tus amigos, echarles carreras… Pero si Fermín Trujillo viene a tu casa a echarse unos vicios contigo, se tendrá que quedar mirando, porque no se puede jugar a pantalla partida. O eso, o lo mandas a su puta casa a que se conecte desde allí. ¡Viva lo social!

    En resumen: tenemos juegos que nos obligan a jugar solos, pero sin modalidades offline satisfactorias, conectados permanentemente para poder jugar con tus amigos. Y jugar en el mejor de los casos, cuando no es compartir marcadores absurdos.

    Así, tiene que venir Nintendo a salvar la papeleta (como siempre) y, con su forma retrógrada y desfasada de entender los videojuegos, ofrecer títulos que no sólo son divertidos de jugar en solitario, sino que lo son más jugando con amigos en tu mismo sofá, y que si quieres, también puedes jugar con amigos por internet. Incluso con desconocidos. ¡Nintendo wins!

    Aunque… espera, espera un momento. Si yo tengo una SNES y Fermín Trujillo una Mega-Drive, él puede venir a mi casa y yo ir a la suya y disfrutar ambos de las dos consolas. Pero claro, si él tiene una PS4 y yo quiero jugar con él al Driveclub, me tendré que comprar una PS4. «¡Pero es que es mucho mejor el Forza Horizon!». Ya, pero si todos tus amigos tienen una PS4, si quieres jugar con ellos a juegos, no te queda otra que comprarte la misma consola. Entonces igual lo de eliminar la pantalla partida no es sólo un capricho de las compañías…

    Llegados a este punto, lo más normal es que se piense que soy un nintendero resentido y que este texto es sensacionalista y que cae en la demagogia de la generalización. Hagamos un ejercicio de memoria y contemos con las manos, ¿cuántos juegos, a parte del FIFA/NBA, podrías jugar con tu hijo en PS4 o XBOX One? No eres capaz de levantar todos los dedos de una mano, ¿verdad? Pues eso.

    ¡Se sienten coño! Que aún hay más. La ironía aún es más enrevesada. Porque pese a que Microsoft y Sony quieren que juguemos con amigos pero cada uno con su consola, por otra parte nos quieren colocar gadgets como el Kinect o la cámara de PS4, que básicamente debería servir para party games, juegos en los que, efectivamente, juegas con tus amigos de forma real y no virtual. Et voilà!

    A veces me río cuando se comenta que esta nuestra industria está madurando. ¡Qué inocencia! Sino hace más que dar tumbos, de un lugar a otro, intentando arañar el máximo dinero posible de todas las formas posibles. Hasta el momento que las compañías no se den cuenta que esto puede ser un arte como cualquier otro, sólo los jugadores románticos que leemos Anait pensaremos que esto es más bonito de lo que realmente es: un negocio.
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    • risarovi, 10/12/2014
      Efectivamente. En mi caso no tengo consolas retro, pero por eso adoro mi Wii U. Ahora que he convencido algunos de que Nintendo no es de niños, me paso unas tardes geniales jugando "en vivo" con mis amigos a Smash o Mario Kart. Además, me echo unas buenas risas y diversión con mi novia al Super Mario 3D World, algo que no pude hacer nunca en X360.

      ¡Gracias por pasarte! ¡Un saludo!
    • amaldito, 11/12/2014
      Cuanto más social menos juegos para jugar a pachas... Pues toda la razon.
  • Risarovi, 31/10/2014 @risarovi, Principiante Offline

    Monográficos #3: El sello Platinum

    Nunca he jugado a un juego de Platinum. Y nunca pensé que diría que, efectivamente, tengo ganas de jugar a Bayonetta. Y a Bayonetta 2. Y a Wonderful 101. Incluso a Metal Gear Rising.

    Como soy un ser despreciable que no ha probado las dulces mieles del equipo de Kamiya, no sé exactamente qué es el sello Platinum. Pero tengo una idea muy formada, una idea que me atrae y que deja al resto de videojuegos a la altura del betún.

    Mucho se ha hablado de la dificultad de los jueguicos, ¿son más fáciles que antes? ¿más difíciles? ¿ha retrocedido el homo sapiens a antes del homo habilis? ¿No era ya obvio que Fernando Tejero era gay en Aquí no hay quien viva? Pero a mí hay una cuestión subyacente que me preocupa mucho más: el contenido de los videojuegos.

    Hoy día, con la cantidad de títulos/consolas que hay en el mercado, el tiempo dedicado a cada videojuego es ínfimo. Coges el shooter de turno, te lo pasas (lo consumes) en 6 horas, después pasas a ese plataformas que dura 4 horas para terminar la semana con ese juego de terror que dura 2. Y ya está, los guardas en la estantería, los vendes, los quemas o haces un ritual pagano pero a esos juegos ya no se vuelve.

    Pero es que nada te incita a volver. Si tienes mucha voluntad puedes volver a jugar a ese shooter para recoger los 458 coleccionables irrelevantes que te quedan por ahí perdidos, pero sabes que te vas a meter en exactamente la MISMA campaña de 6 horas, te van a contar las mismas tonterías, y los enemigos va a estar exactamente en el mismo sitio. Quizá aguanten más balas, pero ya. Puedes intentar hacer lo mismo en ese juego de terror, porque se te olvidaron dos termos de café. Pero entonces, no sólo no te ofrecerá nada más, sino que descubrirás lo malo que es como juego, porque lo único interesante, los sustos, ya sabes dónde están.

    Esta larga metáfora que no va dirigida a ningún juego en concreto escenifica perfectamente gran parte del panorama actual. Juegos pensados para consumirse, no para jugarse. Es un matiz muy importante. Es por eso que cada vez me gustan más ciertos juegos pequeños (voy a evitar la palabra indies, porque enseguida le ponen a uno etiquetas) en los que, como antaño, un juego tiene mucho más que rascar. No me refiero a la duración, la duración no importa, me refiero a las capas de profundidad, a una mecánica adictiva, a crear algo que te de ganas de volver a jugar.

    Un ejemplo claro, y del que no soy especial seguidor, es Spelunky. Si tienes los santos cojones puedes pasarte el juego en menos de 8 minutos. ¡8 minutos! Pero claro, y obviando el factor clave que es la dificultad en este juego, Spelunky tiene muchísimo más que ofrecer: mundos extra, muchas mecánicas/secretos esparcidos por los nivles, decisiones que condicionan tu partida (mato o no a ese tendero para robar el Jetpack…), etcétera.

    Es curioso comprobar que a nivel técnico un indie es mucho más sencillo que un triple A, pero a nivel jugable las tornas se vuelven, y es el juego pequeño el que vapulea al grande en cuanto a mecánicas y profundidad jugable. Y al final nosotros no jugamos con los gráficos, jugamos con las mecánicas.

    Hay muchas formas de crear un juego que se pueda exprimir, pero minando todo de coleccionables que no sirven para nada no es el camino. No estoy diciendo que no tenga que haber juegos lineales y muy apoyados en su historia, claro que no, pero creo que la tendencia hoy día es crear títulos consumibles, de fácil entretenimiento. Pero, queridos amigos, entretenimiento no es lo mismo que diversión. La diversión sí implica entretenimiento, pero el entretenimiento no implica diversión; no es una relación bilateral.

    Y es aquí donde, Platinum Games, tiene la responsabilidad de mantener viva esa esencia de los videojuegos en los grandes proyectos. Eso es lo que yo creo que es el sello Platinum: esa sensación de que cuando sale la pantalla de crédito sabes que sólo has rascado la primera capa, que aún te queda mucho por jugar, es más, que aún te queda lo mejor por jugar. Ese momento en el que finaliza el juego pero tú sabes que acaba de empezar algo grande. Algo memorable. Algo... divertido.
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    • risarovi, 09/11/2014
      @metalman

      Ya digo, no he jugado pero esto es lo que me espero encontrar. Y por lo que me decís, es lo que hay, y eso me encanta.

      Cada vez que recuerdo cuando en su época se hablaba en el podcast/Anait/foros de Anait de Bayonetta, yo lo rechazaba fuerte, quizá por el género aunque seguro que por la estética. Quién me iba a decir a mí que se puede cambiar tanto el gusto por los jueguicos en tan poco tiempo...

      ¡Un saludo!

      @hermes_83

      Yo, siempre lo digo, soy jugador nuevo. Me pilló tarde esto de los juegos, y aunque por edad debería haber disfrutado de más generaciones, sólo lo he hecho de esta. Mi cultura del videojuego es muy escasa.

      Pero si hasta yo me he dado cuenta de esto, qué deberéis pensar los que lleváis años jugando.

      Y cuidado, no me gusta ser catastrofista ni sigo esa corriente de "ahora todo lo que se hace es una mierda", para nada. Pero me gustaría que hubiese más videojuegos para "jugar".

      ¡Un saludo!
    • hermes_83, 10/11/2014
      Joder pues es curioso, eres una especie de Benjamin Button de los videojuegos por así decirlo xD
  • Risarovi, 21/09/2014 @risarovi, Principiante Offline

    Monográficos #2: El legado del TomTom

    A partir de este artículo en EPI, y su correspondiente inspiración en NeoGAF, me ha vuelto a la cabeza un tema que hace tiempo que me trae cabreado: el minimapa. No es un secreto que los videojuegos se han vuelto cuantitativamente más fáciles, intentando ser más accesibles al público general (aunque a la vez, más complejos; algún día hablaré sobre esto). Una de esas mecánicas para facilitar la vida al jugador es el minimapa/GPS incrustado en el HUD.

    Tampoco hay que ser hipócrita, esto no es nuevo. El GTA 3 ya lo tenía, y seguramente su antecesores en 2 dimensiones también (y más juegos, pero mi cultura no llega tan lejos). Pero no por ello deja de ser tan molesto. Si, nos ayuda, nos facilita la vida y nos ahorra tiempo. Pero también, generalmente, nos facilita demasiado el juego y resta muchísima inmersión. Galious habla del “efecto túnel” que produce: te obcecas en seguir la fecha sin fijarte para nada en el entorno, en lo que hay por el camino ni en aprenderte las rutas. Algo similar pasa en la realidad, hay personas que aunque vean que esa carretera va al acantilado, “si lo dice el TomTom es que es por ahí”.

    Imaginaos cómo hubiese sido Dishonored con minimapa. Un drama. Uno de los puntos fuertes es que nos obligaba a escrutar el escenario, buscando rutas para acceder, para asesinar, donde encontrar ítems, misiones secundarias. Sí, estaba ese molesto punto con la distancia y la dirección, pero se podía desactivar, y aun así nos obligaba a buscarnos la vida como pocos juegos de mapa abierto permiten.

    No sólo eso. Yo he jugado a Red Dead Redemption sin minimapa y en modo hardcore, y la experiencia gana enteros de forma brutal. Ya no digamos la inmersión. No es lógico que un vaquero de 1911 tenga “algo” que le diga exactamente la ruta a seguir para ir al siguiente saloon de turno. Son esas cosas que te sacan del juego, esa disonancia ludonarrativa que tantas veces se ha comentado en Anait, aunque esta es una que ya tenemos muy asumida. ¿No sería mucho mejor y más inmersivo utilizar el mapa de papel que trae el juego? ¿Para qué sirve ese mapa entonces? Al menos su equivalente digital, en el menú opciones: ya nos obliga a parar, consultar y sabernos ubicar en un mapa.

    Un GPS al uso sí que puede tener sentido en títulos como Grand Theft Auto V o Sleeping Dogs, donde la utilización de vehículos es extensiva. Es más, Rockstar ha intentado ir un paso más allá haciendo que el GPS de GTA V no marque ruta si vamos a pie o si pasamos por un túnel, por ejemplo. Pero el minimapa sigue estando ahí aún cuando estamos fuera de vehículos.

    Y no hace tan mal el minimapa como la función GPS del mismo. Ahora dudo si el GTA San Andreas lo tenía, pero ¿quién no se sabe las calles de Vice City? El minimapa era una ayuda pero las rutas corrían por nuestra cuenta.

    Afortunadamente en todos o casi todos los juegos está la opción de desactivarlo, algo que recomiendo encarecidamente para depende qué títulos. No sólo mejora la inmersión, sino que añade dificultad y, como comenta Galious, te hace estar más atento y prestar más atención a los detalles para solucionar ciertos problemas.

    Pero no sólo de andar y conducir vive el hombre. La ausencia de minimapa conlleva otras consecuencias igualmente decisivas en el gameplay, como puede ser la ubicación de enemigos. Es cierto que el sentido de la orientación por el oído no nos funciona en un videojuego, y es algo que intenta paliar el minimapa, dibujando la posición del enemigo cuando hace ruido o dispara. Pero en general, esto nos facilita mucho las cosas.

    En cualquier título de mundo abierto que incluya disparos, tener todo el rato dibujado en el mapa dónde está situado ese cabroncete que nos dispara y al que no vemos, resta emoción e inmersión. Nos hace ir menos cautos y más Bruce Willis. No prestamos atención al fogonazo de luz que se ve cuando dispara, a dónde golpea la bala, o, si nos da, desde dónde ha venido; sencillamente miramos el minimapa, nos orientamos hacia su posición y descargamos metralla como si fuese una película de Los Mercenarios.

    También podría hablar de los coleccionables ocultos, que dejan de ser "ocultos" cuando se nos muestran en el minimapa. Es tan absurdo que creo que no merece la pena hablar sobre ello.

    Los desarrolladores de videojuegos, al menos los buenos, gastan mucho tiempo en crear un mundo lleno de detalles en el que poder sumergirse y disfrutar. En la vida diaria ya vivimos en un cierto "efecto túnel": vamos de casa al trabajo/universidad y vuelta, cada día, sin fijarnos nunca en lo que pueda haber o en averiguar realmente por dónde vamos, ¿también vamos a hacer eso en los videojuegos? ¿En algo por lo que pagamos un buen dinero y en los que gastamos el tiempo para desconectar de lo que hacemos en la vida diaria?
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    • risarovi, 22/09/2014
      @natxopistatxo No leí tu primer comentario antes.

      Pues sí, es cierto. Y mentiría sino dijese que yo he hecho ese efecto túnel en muchos juegos, y he seguido el GPS a pies juntillas. Hacer lo que comentamos requiere mucho tiempo por parte del jugador, más que jugarlo "normal", y prestar mucha atención.

      Y puede abrumar, ya no te digo un Skyrim que a mí me abruma usando el minimapa también, xD.

      Con que esté la opción vale, sí, pero en casi todos está la opción pero nunca se usa/se sabe.

      También hay que tener en cuenta que hay juegos que pueden ser jugados sin minimapa/ayuda porque están plagados de pequeños detalles (como comentaba el usuario de NeoGAF) y hay otros que sin minimapa serían imposibles, porque no están tan trabajados en ese sentido.
    • ezekmt, 23/09/2014
      Muy cierto esto. Yo a veces me alucino en algunos casos como el Final Fantasy XIII, que aún siendo pasillero como él solo, tiene los cojones de poner minimapa y GPS :/
  • Risarovi, 08/09/2014 @risarovi, Principiante Offline

    Monográficos #1: El drama de PS Vita (y II)

    Empiezo directo: el principal problema de PS Vita es la suscripción Plus de PlayStation.

    Antes de coserme a negativos, lee mi razonamiento. Todos estamos hartos de ver comentarios en noticias (en esta santa casa, no hace falta ir más lejos) de juegos de Vita con el ya célebre “qué buena pinta, a ver si pronto lo regalan con el Plus”. Da igual que sean juegos japoneses, first-party o indies. Y ojo, sería hipócrita si dijese que yo no lo he hecho o dicho.

    Hoy día, habiendo estado el juego rebajado a 15€, hay gente que sigue esperando que regalen el Killzone: Mercenary con el Plus. Es uno de los mejores títulos de PS Vita y su techo tecnológico hasta ahora, y la mayoría no lo ha comprado esperando que lo regalen. Ocurre con Tearaway, ocurrió con Dragon’s Crown y ocurrirá con Freedom Wars. No digo que la culpa sea nuestra, de hecho yo no pienso así. Si estoy pagando 50€ al año y me están regalando 3-4-5 juegos al mes, mejor. Y si sé que al poco tiempo de salir me van a regalar FEZ, ¿para qué comprármelo?

    Esto nos lleva a que la culpa, de nuevo, vuelve a ser de Sony. Parece una locura criticarla por lo que, ahora mismo, nos está dando la vida a los usuarios de Vita. Por eso, no voy a ser tan hipócrita y voy a dar una solución, que es, a todas luces, muy tarde para poder ser aplicada.

    El Plus en Vita, desde el principio, lo tendrían que haber enfocado de otra forma. No puedes regalar de inicio los dos mejores juegos que tenía la consola por esa época: Gravity Rush y Uncharted. Sí, atraes a gente, pero estás cavando tu propia tumba. No sólo eso, sino que mes tras mes, vas regalando juegos de tu catálogo, grandes y pequeños, con apenas meses desde su lanzamiento.

    Lo lógico hubiese sido regalar 1 o 2 juegos al mes para Vita, siempre independientes. ¿Por qué? Fácil. Aunque os cueste creerlo, hay mucha gente que juega a videojuegos y no conoce/odia (sí, odia. Hay gente que odia Hotline Miami sin probarlo. El mundo se va a la mierda) los juegos independientes. Es más, no hay más que pasarse por foros como ElOtroLado para comprobar que hay mucha gente que directamente culpa a los indies del fracaso de Vita.

    Regalar juegos independientes (dejando claro que siempre sería así) hubiese hecho que el servicio mereciese la pena (12 juegos de 10€ en un año son 120€ en juegos), que la gente descubriese juegos gratis (ya que seguramente tendrían la suscripción de su PS3 o PS4) que nunca hubiese comprado y que los desarrolladores ganasen dinero seguro. Porque viendo la estrategia actual de regalar juegos indies cuando se lanzan al mercado, está claro que los desarrolladores pequeños prefieren el dinero en mano asegurando ciertas ventas que arriesgarse a pegársela en Vita (con razón, claro).

    De esta forma, es posible que las ventas de juegos físicos hubiesen aumentado un poco, sin la esperanza de que nos regalaran ese genial Killzone: Mercenary o el magistral Tearaway (que recuerdo, salió de salida y físico a unos míseros 25€. Tiene tela).

    En cierta manera, Sony nos ha malacostumbrado. Es cierto, el servicio Plus fue una pasada (ahora ha bajado su nivel, y seguramente en PS4 nunca llegue a ser lo que fue en PS3), pero le ha hecho flaco favor a PS Vita. Lo peor es que mala solución tiene ahora, y menos parece que vayan a hacer por retomar las riendas de la consola (que diría Chicote).

    Me dejo cosas en el tintero, pues podría hablar de la elección del nombre o de la nula publicidad que ha recibido el sistema y sus juegos. Pero creo que con las razones expuestas ya se puede tener una ligera idea de por qué de la ironía del nombre de la portátil.

    Una vez dicho esto, quiero remarcar que desde que la tengo hace justo un año, no sólo no he parado de jugar sino que la lista de juegos pendientes asciende a 34 juegos, sin contar los que me interesa pero aún no he comprado y los que me quedan del Plus hasta enero. Juegos hay muchos, independientes y de calidad hay menos, occidentales los justos, y grandes ninguno. Es el drama de PS Vita.
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    • strider, 16/09/2014
      Me han encantado ambos artículos y estoy de acuerdo en lo que comentas, es una pena porque la PS Vita tiene mucho potencial que se acaba perdiendo...
    • risarovi, 16/09/2014
      Pues sí, y tiene toda la pinta de que, aunque tenga un ciclo largo como PSP, no levantará cabeza. Seguirá tirando de indies y juegos japoneses (que está bien, si son buenos indies, se juegan genial en Vita), pero no es para lo que está hecha.

      Es como tener un coche deportivo y no llevarlo alguna vez a un circuito, por poner un ejemplo.
  • Risarovi, 08/09/2014 @risarovi, Principiante Offline

    Monográficos #1: El drama de PS Vita (y I)

    Hay una corriente muy extendida actualmente en el que se culpa a los jugadores del fracaso de PS Vita y su situación. Argumentan que pese a tener un parque de consolas de casi 9 millones de unidades, grandes títulos como Tearaway ni siquiera han llegado a las 400.000 copias. Sin duda es muy fácil quedarse con el dato, pero como usuario de la consola y jugador de la misma, me gustaría ir más allá. No me gusta que me culpen sin tener razón. Comencemos pues un pequeño análisis de los problemas de la portátil.

    Por un lado está uno de los argumentos más comentados: el mercado móvil. Es cierto que el mercado móvil es, en general, una peste para las portátiles y en sí mismo. Si bien hay títulos que merecen la pena y se adaptan a la plataforma (Ridiculous Fishing, Monument Valley, Threes), éstos se pueden contar con los dedos de la mano. Puede que los móviles sean una alternativa para los jugadores de ratos muertos que disfrutaron con Wii o DS, pero no para los que nos gustan como hobby.

    Por otra parte tenemos a Nintendo, algo así como el Banco Santander de las portátiles. Si bien es cierto que siempre se asocia más a la marca nipona con las portátiles, el precedente de PSP está ahí. De acuerdo, vendió la mitad que DS, pero la mitad de DS son 80 millones de hardware vendido, que es una barbaridad (pongámonos en situación, Xbox 360 y PS3 han vendido algo más de 83 cada una).

    Otro problema es la piratería. Y no en el sentido que la conocemos, sino en el contrario. No es nuevo que una buena parte de las ventas de PSP se debió a su temprano hackeo, sirviendo de consola para emuladores varios. No es justo decir que todas sus ventas fueron debido a eso, ya que el catálogo de PSP está a años luz del de Vita, pero tuvo bastante que decir.

    PS Vita se puede hackear con algunos exploits, pero es algo complicado y que depende de juegos de la Store. Además no funciona realmente bien y tampoco es tan funcional en cuanto a emuladores como PSP. La razón de la pasividad de la scene no es porque la PS Vita tenga la misma seguridad que el Pentágono, sino otra bien distinta: cuando puedes comprarte por 100€ una consola Android que sirve para emulador hasta de algunos juegos de Dreamcast y con pantalla de 7”, nadie se va a molestar en hackear una consola como PS Vita.

    Sé que es triste comentar este aspecto como argumento del fracaso de Vita, pero es cierto. No son ni uno ni dos amigos los que me han preguntado al verla si se pueden jugar a juegos de GameBoy “como en PSP”. Al decir que no pierden mucho el interés, e incluso alguno directamente se gastó el dinero en una PSP.

    También está la postura de Sony para con su consola. El fracaso de Wii U fue/está siendo similar al de Vita (de hecho, lleva menos ventas de hardware). Pero hay una diferencia principal que hace que la tendencia esté cambiando pese a su inferioridad técnica con PS4 y Xbox One: la actitud de Nintendo. De momento, Nintendo no ha parado de apoyar la consola y ha sacado juegazo tras juegazo. Es más, hace poco saltaba la noticia de que para 2015 pretenden lanzar un juego “grande” cada mes, y viendo que ya hay 9 anunciados, me lo creo. En cambio, Sony no sólo se olvida de su portátil en sus conferencias y no anuncia juegos, sino que roba una exclusiva para llevarla a PS4. Y veremos qué pasa con Gravity Rush 2, que huele a juego de PS4 a lo lejos. Desde luego, no es la mejor forma de conseguir que Vita triunfe.

    Finalmente, llegamos al principal problema conocido por todos: los juegos. No llegan juegos. Algo que es una mentira, como se cansa de decir Shahid en su Twitter. Corrijamos entonces: no llegan juegos “grandes” a Vita. Bien. Para que las compañías hagan videojuegos, tienen que tener una expectativa de venta. Que van a ganar dinero, vamos. Si no, no mueven un dedo. Los precedentes en PS Vita, casi todos juegos perpetrados por la propia Sony, no son muy halagüeños: sólo tres juegos han sobrepasado el millón de juegos vendidos.

    El problema de sacar un hardware tan potente y acercarlo a las sobremesas (aunque hoy día ya no sean tan potente), es que desarrollar juegos para ella es realmente caro. Si además, sabemos que las ventas van a ser paupérrimas… todos sabemos sumar.

    Pero, un momento. ¿Casi 9 millones de consolas vendidas y los juegos no llegan a 1 millón? ¿Qué pasa con los 8 millones restantes? Lo que pasa, es realmente el gran problema que ha tenido Vita, y que por añadir algo de suspense (y porque no cabe aquí), comentaré en la siguiente entrada.
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    • metalman, 13/09/2014
      Creo que el problema de Vita viene del enfoque que le ha dado Sony: parece haber sido diseñada como un elemento optativo, y no como una prioridad o como algo con alma propia...creo que es un gran error, y de ahí el trato que la están dando.

      Por supuesto, es algo que no entiendo y que no tiene sentido alguno.

      Saludos!!
    • risarovi, 13/09/2014
      Yo creo que la idea primera de Sony no fue esa, la de elemento optativo primero para PS3 y después para PS4. Creyeron que, del éxito relativo de PSP, sacaban una iteración muy potente para hace 3 años, y lo petarían. Y no fue así. Hicieron juegos nunca vistos en consola a nivel técnico como Uncharted, Gravity Rush y Wipeout (y después con Killzone y Tearaway), y vieron que no era rentable la inversión que requiere un juego de ese tipo para las ventas que se plasmaban en la realidad (y vuelvo a lo que comentaba, tan pocas ventas es porque mucha gente se esperaba a que lo regalasen con el Plus).

      Evidentemente la actitud de Sony es terrible, ya que, aunque no saques juegos first-party, no dedicarle ni un segundo a la Vita en la Gamescom, y un vídeo de 2 minutos en el E3, es de traca.
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