Avatar
Avatar

Ana Rosa Hermosa

@anarosalamejor

Rosalandia

“Luchando para ser siempre hermosa!”

Mensajes 8 Seguidores 11 Sigue a 9
Últimos logros desbloqueados
0 logros
desbloqueados

Top contenido de la comunidad

  • Ana Rosa Hermosa, 12/06/2017 @anarosalamejor, Principiante Offline

    Mi noche con Kojima

    ¡Ay mis querubines, qué época hermosa y triste para estar viva! En estas fechas de fiesta es cuando más intento seguir las hermosas palabras de mi amiga la gordita France Joli y su canción "te olvidaré". Pero es que no puedo, y cada año espero a que Kojima, mi Kojima, se muestre en esta fiesta loca que llamamos é tres. Porque no me puedo olvidar de él.

    Ay si yo te dijera, si yo te contara lo que pasó una noche, aquella noche de verano en Madrid. ¡Qué jóvenes éramos! Esa noche, querubín o querubina, fue mi noche con Kojima.




    Corría el año 99. Fideo (como me gusta decirle a mi niño) me había contado cómo pasar el primer metal gear (tengo todavía el disco autografiado en la mesita de noche guardado) en una fiesta organizada por el por aquél entonces presidente de Uruguay Julio María Sanguinetti, que estaba de viaje por España con su esposa.

    Todavía no recuerdo la razón - era un evento multicultural para acercar las américas al oriente o alguna patrolada similar. Fideo estaba en plena época yogurín, todo fino y achinado. Me lo encontré perdido entre un grupo de geishas, ya medio tilingo. En una noche llena de burbujas de cava, fuegos artificiales y baño nocturno en la piscina de mi marido bajo la luz de las estrellas, fue que lo desvirgué con la boca. ¡Ay qué chiquita y rica la tenía!

    Después me lo llevé a mi habitación y le mostré... la consola. Estuvo toooda la noche contándome secretos del metal gear, hasta que caí dormida. Cerca del alba, sentí como me manoseaba e intentaba sacarme las bragas con torpeza. Japonesito pervertido él, me folló mientras dormía. O bueno, eso pensaba él, yo estaba esperándolo desde que me tiré en la cama en sus brazos finos de Fideo.

    A la mañana siguiente nos despedimos, con un beso en la mano con cosquillas de su bigotillo adolescente bajo la mirada de mi marido, y jamás volvimos a cruzarnos. Ambos casados, él un diseñador de juegos y yo una Rosa de España, definitivamente no era una buena combinación para ambos.

    Pero el amor pervertido triunfó esa noche: el cabroncete me dejó preñada. No sabía qué hacer ni a dónde ir, así que llamé a mi viejo amigo el Presidente y me fui de año sabático a Uruguay.

    Allí, sola entre las vacas, cabras y los gauchos, nació mi pequeño bastardo, @yayo. Lo dejé, sabiendo que la madre nutria del pueblo le daría teta y con su leche ganaría fuerza para vivir, y que el presidente lo criaría como a su propio hijo bastardo. Tuvo siempre lo mejor de dos mundos: la locura natural del campo donde nació, encima del verde pasto donde dejé la placenta para que se la comieran las vacas que serían luego la primera carne asada que mi hijo probaría, y la riqueza y cultura de alta sociedad de su padre adoptivo - el Presidente.

    Y así durante años viví sin saber de él, de mi Yayito, el pequeñito, el olvidado. Hasta que un rumor me informó sobre sus textos en este ilustre palacio. Y lo seguí, y lo busqué, y al final lo pude ver. El reflejo de su padre.

    Y aunque este año Kojima no se anima, en el é tres este año se me hace más extraño, porque profundo y sereno, en los ojos de Yayo, veo a mi Fideo.

    Jamás le conté esto a nadie, pero esa es la pura verdad. Espero, que esto se quede entre tú y yo.


    Muaks!

    AR
    4
    4 Comentarios
  • Ana Rosa Hermosa, 05/01/2017 @anarosalamejor, Principiante Offline
    2017 turulete por el cul....ji ji ji.

    Amigos, hermanas, fans: un nuevo año ha comenzado y creo que mi labor videojueguil...se ha terminado.
    0
    • anarosalamejor, 05/01/2017
      Es muy posible que esta sea mi última carta abierta.

      Pero, por favor, no estéis tristes: volveré en algún momento, quizás en el 2018, 23 o 48. Ojalá llegue al 2069.

      Recordad que siempre os querré, mis pillines y que siempre podréis encontrarme en mis textos, revista y fragancia. Promoción de navidad: 100 ml por sólo 6.99€!

      Besitos,
      AR
  • 2
  • Ana Rosa Hermosa, 11/12/2016 @anarosalamejor, Principiante Offline
    Sólo 3 likes en mis últimos 2 textos. ¿Será otra señal de que half-life 3 es inminente? AY, ¡que me pongo toda loca!
    3
  • Ana Rosa Hermosa, 29/11/2016 @anarosalamejor, Principiante Offline

    El Club de Juego

    En el año 97 (cuando no era más que una querubina en flor, todavía sin dominar las Artes de ser La Dama), mis amigas Marichuli y Augustina me enredaron en un viaje de turismo sexual a Cuba. Obviamente, yo no sabía que esas eran sus intenciones, pero no tardé mucho en descubrirlo.

    Estábamos las tres tomando el sol en la Playa Ancón, a chancla suelta y con el sujetador del bikini desabrochado (¡picaronas!), olvidando los males y quebraderos de cabeza de la glamurosa vida Madrileña. Mi mente iba y venía dando vueltas de un problema a otro: mi segundo ex, la evasión de impuestos, lo atractivamente malo que era Die Hard Trilogy en la PSX... cuando de pronto una mano, gruesa y callosa empezó a masajear mi muslo. Estaba boca abajo, escondida entre la arena y la toalla. La mano sabía lo que hacía: reptaba hacia el norte de mi ser, con dureza y gustito, caliente y aceitada.

    Cuando la mano estuvo muy alto en el muslo ya, rozando mi ingle y los dedos muy cerquita de la frontera entre culo y Edén (allí, en mi parte más oscura y mojada) se detuvo en seco, y una voz caribeña dijo sin disimulos:

    - Beso... ¿o peso?

    En ese momento levanté la mirada para ver al atrevido que me había dejado así. Cuando nuestras miradas se cruzaron (él, un muchacho sin camiseta, mojado por el sudor; yo, querubina madura con gafas de sol) pegó un salto y cayó de culo en la arena.

    - ¡Virgen... ay! ¡Pero que es ANA ROSA, chica!

    Se llevó las manos a la boca para tapar un grito y no pude evitar reír mientras mis amigas se dejaban llevar por dos mulatos sinvergüenza, que rebuscaban con sus dedos lo que los bikinis esconden.

    - ¿Sí?

    - ¡Señora Rosa, cómo lamento mi atrevimiento! Si hubiera sabido que era Usted, ¡jamás habría intentado meterle la pezuña sucia!

    Río otra vez, y me siento para verlo bien abrochándome el bikini.

    - Tranquilo muchacho, todos tenemos que vivir de algo, ¿no? Dime, ¿qué se puede hacer aquí Máikel?

    Se tapa la boca otra vez como si hubiera visto a la mismísima Virgen.

    - ¡Pero cómo sabe Usted mi nombre, señora Rosa!

    - Jajaja, pura coincidencia corazón, pura coincidencia.

    Le sonrío y después de un rato calmándolo, nos pusimos a hablar. Me llevó a tomar unos tragos mientras mis amigas se fueron con sus mulatos hacia algún motel rumbo al atardecer. Medio borracha y alocada, le conté a Maikél que mi verdadera pasión es jugar y la vergüenza que sentía de contar ese simple secreto en público.

    - Ay, mi Rosa, ¡Usted no debería pensar así! Es Usted una dama y una adulta, debería poder hacer y decir lo que quisiera caray. Si en verdad lo que le gusta es jugar, yo la llevaré al mejor Club de Juego de Cuba.

    Recogí mis cosas, me vestí de forma más apropiada para la ciudad, y nos fuimos juntos a descubrir el secreto.

    Estuvimos una hora perdidos, hasta que en un callejón una chica (fan total) se nos acercó y nos susurró la dirección del auténtico y verdadero Club de Juego de Cuba.

    Llegamos hasta él (una puerta más de madera podrida, otra tanta de las muchas en la ciudad) y cuando bajamos al sótano de lo que parecía la casa de una familia de ocho, se abrió ante mí el salón más fantástico que jamás he visto.

    El aire era denso y dulce, una mezcla de ron, jazmín y sueños de libertad. Las mesas llegaban hasta donde alcanzaba la vista en lo que parecía ser una inmensa bodega de ron abandonada, y las farolas y música daban el toque ideal al sitio perfecto.

    Y en cada mesa, llenas todas, hasta ocho personas sentadas y tantas otras de pie alrededor, estaban jugando: Ajedrez, Cluedo, Go e incluso una versión adulterada de Jumanji.

    El juego más popular de todos era sin dudas el Monopoly: la sensación de libertad y despilfarro capitalista eran la mejor forma de liberarse de una verdad opresora a la que los cubanos se dejan llevar con gustito y dolor.

    - ¿Quiere jugar señora? - escucho a mis espaldas. Me doy la vuelta y veo frente a mí un mulato alto, sonriendo, y noto que no me mira como una a estatua o una doncella: es el primero que no me reconoce.

    - Siempre.

    - Pues chica, si quieres jugar tienes que pagar.

    Empiezo a buscar mi bolso y me para en seco con su mano.

    - No no, chica: aquí se paga con calne.

    Me llevó a una mesa donde las horas se nos fueron jugando y riendo, y cuando el día empezó a bailar con la noche, me fui a una esquina a hablar con él.

    - Dime chico, ¿a qué más podemos jugar aquí?

    - Sígueme.

    Nos fuimos arriba, a una habitación olvidada. Me dejó entrar primero como a una dama, y al cerrar la puerta lo tuve junto a mí.

    - ¿Con qué vamos a jugar? - le susurro, y me dice:

    - Con ésto - y llevó mi mano al gran bulto en su pantalón.

    La brisa cubana me despertó junto con el olor a hombre, sexo y flor. Al despertar, allí seguía él.

    - Buenos días chico... antes de irme, necesito saber tu nombre.

    - Ay no, chica, que me da vergüenza.

    - No tengas miedo, ya ví todo lo que tenía que ver - digo mirando bajo la sábana su tronco mulato.

    - Está bien, te lo diré pero no te rías. Me llamo... Nieve.

    Me descojoné viva, tan fuerte que con mi risa un par de palomas se fueron revoloteando del borde de la ventana. Él se puso triste.

    - Sabía que no podía decirte nada, mala hembra.

    - No, mi hombre, fue el final perfecto: no me río de ti. Eres perfecto tal y como eres, pero sólo de imaginar la cara de tarambanas que se les va a quedar en Madrid cuando les diga que mi última noche en Cuba la pasé jugando con 25 centímetros de Nieve en el coño... ¡es insuperable!

    ¡Besos!

    AR
    3
  • Ana Rosa Hermosa, 18/11/2016 @anarosalamejor, Principiante Offline
    A veces, la cantidad de depravación que una encuentra en las zonas más oscuras de internet asusta.Y da ganas de no volver a depilarme nunca.
    3
  • Ana Rosa Hermosa, 17/11/2016 @anarosalamejor, Principiante Offline

    Cena con el vagabundo

    El olor a vómito y excrementos empezaba a marearme. Intenté en vano salvar un poco la situación rociando el aire con un par de chufs chufs de mi agua de flores AR 100+15 (disponible por sólo nueve con noventa), pero la peste del vagabundo era insoportable.

    Estaba sola en el vagón (el pervertido de la fila de atrás y la madre extranjera cargando sus tres niños no cuentan, cariño) junto a un execrable vagabundo que decidió, de todos los sitios en este Santo Mundo, sentarse junto a mí.

    Intenté que notara mi desaprobación y descontento, pero parecía querer decirme algo. Veía que intentaba hablar pero su propia condición de vagabundo (sucio, hediondo, feo) cortaba sus palabras.

    Ya sin poder aguantar más, decidí bajar una parada antes de la mía, y en ese momento nuestros ojos se cruzaron mientras intentaba alejarme hacia la puerta y el vagabundo habló -

    - Pokemon Go. Pokemon señora. Señora Rosa, es usted muy hermosa. Sí, estoy roto, completamente. Roto y vomitado, aquí sentado, en un vagón de metro, una línea que no recuerdo, gente que me ve como si no hubiera un ser humano debajo de esta ropa hedionda, como si fuera la muestra de lo que significa la espera, la espera de la muerte en esta vida. Pero señora Rosa, escúcheme por favor: mi historia no es cualquiera, espero que con estas breves palabras que a penas puedo balbucear por mi boca rota, señora Rosa, que comprenda, Ana Rosa, que existe todavía valor en mí; si no ya físicamente, por lo menos en mis ideas y mis palabras.

    Anonadada, presioné el botón y al detenerse el metro, la puerta se abrió. Y chicos y chicas, todavía no se cómo llegué a ese metro ni a ese sitio ni por qué lo hice, pero al ver los ojos llorosos del vagabundo, decidí sentarme a su lado y seguir camino, un poco más, con él.

    - Dígame, señor...

    - Ernesto.

    - ... Ernesto, bien. ¿De qué me estaba hablando? ¿Nos conocemos de algo?

    Tras una no corta pausa, volvió a despegar sus labios, y el aire de su voz movió los hilos de saliva colgante, como un ovillo de hilo formando un grotesco telar.

    - Señora Rosa, Ana Rosa, gracias a la televisión es usted famosa en toda España y cuatro países de Latino América. Pero sí, nos conocimos personalmente hace varios años tras las campanadas de Navidad. Nos encontramos en la casa de un famoso arquitecto, y quiso preguntarme sobre un tema tabú que nadie conoce sobre usted. Me preguntó sobre...

    De pronto, junto a una onda expansiva de hedor mezcla de heces y orín proveniente del pantalón del vagabundo Ernesto, los recuerdos volvieron a mi mente como una explosión: la fiesta en la casa de mi segundo ex marido, la gente joven, los artistas, y el diseñador de juegos de vídeo Ernesto: un (por aquél entonces, hace casi veinte años) jovensísimo relajado, con carisma y mal vestido (pero no vomitado) al que asalté con preguntas sobre cómo poder arreglar el error del segundo disco del metal gear solid de psx, que me puso loca durante dos semanas hasta que lo dejé por Parasite Eve.

    - Madre Divina, ¡pero qué pasó contigo Ernesto!

    - Señora Rosa, Ana Rosa... - una sonrisa se le escapa junto con aliento a tomate sulfuroso y siento que me temblequean las piernas, me agarro de la ventanilla para no caer - ... la vida es dura, mi señora Rosa. Veinte años... y el... el... el puto pokemon de los cojones, señora Rosa.

    El lenguaje mal sonante lastima mis oídos de dama, pero más me duele ese olor, así que lo dejo seguir.

    - ¡Pero cuéntame Ernesto, qué te ha pasado cariño!

    - Lo tenía todo, mi Rosa, TODO: trabajo, familia, dinero, ropa limpia... hasta que llegó esa desgracia. Pokemon. Go. ¿Escuchó hablar de él?

    Como buena fanática de esto llamado juegos de vídeo, alguna idea tenía de lo que era. Asentí con la cabeza aferrándome a la ventanilla.

    - Pues qué puedo decirle, mi estimada Rosa, Ana Rosa... esa idea era mía. Me la robaron. Le presenté a los ejecutivos de Nintendo un prototipo funcional en el que podrías jugar como un entrenador de pokemónes en la vida real, sólo que en lugar de seguir con el GPS de tu teléfono, se podía jugar usando un pequeño pokemo-reloj-consola muy mono. El precio de la venta del reloj sería suficiente para mantener los costes de producción, y en lugar de robar los datos de la gente y obligarlos a ir por dónde las empresas quieren para monetizar la aplicación, podrían ser todos libres y jugar y competir sin pagar extra ni temer ser espiados, y cambiar pokemones los unos con los otros y ser felices y...

    Ernesto rompió a llorar. Intenté consolarlo pero me dio asco acariciarle el pelo sucio y vomitado.

    Me levanté en la siguiente parada y cuando estaba por salir por la puerta, escuché una vez más la voz del diseñador.

    - Señora Rosa... hermosa... ¿me llevaría a cenar algo? Tengo hambre, estoy solo, no tengo trabajo, no tengo a nada ni a nadie... sólo quiero pan.

    Me mira a los ojos. Se me parte el corazón. Tengo que ayudarle.

    Se cierra la puerta del metro y veo como Ernesto se aleja todavía sentado en el mismo asiento orinado, con el billete de 20 que le dí en la mano.

    Ojalá se compre algo digno, Ernesto se lo merece. Respiré hondo al salir a la calle, la noche ya había caído.

    A veces la vida es feliz: hermosa y brillante como las luces de la noche en la Gran Vía. Pero a veces, mis querubines, la vida es más traicionera que agua de arroyo y la única forma de salir no es remando ni nadando, sino pidiendo auxilio a los profesionales, amigos y familia. Nunca lo olvides.

    Besos,

    AR
    3
  • Ana Rosa Hermosa, 31/10/2016 @anarosalamejor, Principiante Offline
    Con un par y olé.
    0
  • Ana Rosa Hermosa, 31/10/2016 @anarosalamejor, Principiante Offline
    Evidentemente, algún bandido jaqueó mi cuenta el domingo. Pido mis disculpas corazones por semejante vulgaridad impropia de mi. ¡Besos!
    2
    3 Comentarios
  • Ana Rosa Hermosa, 30/10/2016 @anarosalamejor, Principiante Offline
    Domingo dominguete, se me empapa el chochejejejeje
    1
  • Ana Rosa Hermosa, 27/10/2016 @anarosalamejor, Principiante Offline
    Me parece muy bien, que yo tampoco dejo oler mis perfumes a los "críticos". Mienten mucho.
    1
  • Ana Rosa Hermosa, 27/10/2016 @anarosalamejor, Principiante Offline
    Y pensar que parece que fue ayer cuando me uní a este foro artístico sobre juegos de vídeo, ¡ay!

    Ah no, que sí que fue ayer.
    2
  • Ana Rosa Hermosa, 26/10/2016 @anarosalamejor, Principiante Offline

    Desnuda y Rota

    Desnuda y rota. Así estaba cuando jugué al Super Mario por primera vez.

    Corría la temporada otoño-invierno del 87'. Por aquél entonces, yo no era más que una adolescente en su segundo ciclo (con apenas treinta y cuatro añitos). El proceso de divorcio de mi segundo marido, Mario, me tenía hecha pedazos física y emocionalmente. No podía creer cómo aquél hombre, regordete y bigotudo había sido capaz de irse con aquella camarera eslovena rubia de bar de carretera. Sabía que no era mi culpa: el infiel, el feo, el canalla había sido él. Pero era yo la que se sentía sucia, fracasada. Y fea.

    Qué puedo contaros, mis querubines: por aquél entonces el vino barato y cualquier pique en el estudio me hacía hervir la sangre. Pensé que ya que se estaba desmoronando toda mi vida (mi matrimonio, mi cuerpo - todavía no había encontrado el secreto de los baños de leche de coco y excrementos de mono tití pigmeo, que ya se puede conseguir en tiendas de Corte Escocés y otras grandes superficies por tan sólo 59,99 €-) podía por fin ser la dueña de mis decisiones.

    Una noche, borracha y alborotada, decidí entrar en el baño de caballeros para encarar a Javier, el azafato asistente del Sr. Olmos (el del clima en la RCE, ¿te acuerdas?). No sé lo que esperaba ver, pero cuando lo encontré con la bragueta abierta y la baguette fuera... jamás había sentido tanta vergüenza en mi vida.

    Salí corriendo como loca sintiendo como la cabeza me daba vueltas y volví a casa. Estaban todas las luces apagadas excepto en la habitación de mi hijo mayor, Alberto. Corrí para abrazarlo y recordar por qué vale la pena vivir, pero en su lugar me encontré a su mejor amigo, Luis, jugando en la consola.

    - ¿Pero qué haces tú aquí? - dije con un tono de voz más alterado del que me gusta reconocer sobria.
    - Eh... señora... lo siento, Alberto me dejó jugar un poco... se fue a... a la casa de Nicolás...
    - ¿Qué Nicolás?

    El pobre no sabía dónde esconderse. Yo sabía bien que era una mentira: mi pequeño Alberto a penas tenía amigos, como mucho se habría ido al bar de la esquina a coquetear con las zorritas de su colegio. Mi tarumbo hermoso.

    Pero mi cuerpo (joven y sin arrugas, igual que hoy en día) ya no podía sostenerme y me derrumbé en la cama, al lado de Luis. Sin aguantar, lagrimones se escaparon de mis ojos.

    - Señora, ¿qué le pasa? ¿Está bien?

    Y en ese momento, lloriqueando borracha, pude verlo en pantalla por primera vez: regordete, vestido de rojo y bigote, corriendo torpemente para escapar de unas tortugas de muy mal humor. Le pregunté quién era ese.

    - ¿Ese? Ese... se llama Mario, señora.

    Y en ese instante una luz se encendió en mi mente.

    - ¿Me dejas probar?

    Anonadado, me pasó el mando. Cuando lo cogí entre mis manos, presioné los botones hasta que el gordito patán se movió a mi antojo. Como una marioneta.

    Lo llevé hasta un precipicio y al caer, se murió. Saltó, se retorció en el aire y un rim pum pam festejó alegre la muerte de ese Mario. Mi Mario.

    Desnuda y rota (bueno, desnuda lo que se dice todo lo que se puede estar desnuda en octubre, con una camiseta, camisa, jersey, falda, medias de nylon, zapatillas y por supuesto ropa interior, que una dama siempre debe ser una dama), desnuda digo, indefensa bajo la mirada de Luis viendo lo mal que jugaba, descubrí lo fácil que era manipular a Mario en la pantalla para hacerlo morir. Una. Y otra. Tras otra. Vez.

    Mis querubines, esa noche comprendí dos cosas. La primera: siempre hay que temer lo que se esconde debajo de una bragueta. Segundo: aunque a veces lo único que quieras es que te hagan un buen cunnilingus, quizás lo que en verdad necesitas es alguien que te de la mano y muestre la luz de un viejo televisor de tubo, donde poder asesinar a tu ex marido para sobreponerte al dolor, la rabia y la impotencia. En un juego de vídeo.

    Esa noche renací con todo mi esplendor y juré nunca más estar bajo el yugo de ningún hombre, sobre todo un hombre que no es capaz de saltar el más mínimo bache (tanto en el juego como en la vida real).

    Y eso mis corazones, vale oro.

    Besos,

    AR
    13
    11 Comentarios
  • 0
  • Ana Rosa Hermosa, 26/10/2016 @anarosalamejor, Principiante Offline
    Querid@s amigos de lo rosa,

    empiezo hoy mi nuevo reinado, aqui, en este sitio tan rojo llamado ANAROSAGAMES.

    Espero que podamos juntos dis
    0
  • Cargar mas actividad
Loader
Arriba