Creo que soy de los muchos que, tras dos horas sentado frente al ordenador viendo como gente hablaba y hablaba de features, esperanzas de futuro, tráilers y gameplays poco llamativos, sin ningún Hirai sosteniendo en sus manos la golosina que todos queríamos ver y con solo un mando como representación más "física" de la consola, se fue a la cama con las manos a la cabeza y soltando bilis: Sony nos ha timado, no hay consola pero nos meten lo social por todas partes, vaya bodrio de conferencia, nos han visto la cara... y muchos más pensamientos que se plasmaron ayer en los Twitters de prácticamente todo el mundo. Pero al final, tras analizarlo fría y serenamente, llegue a la conclusión de que tanto odio fue innecesario, de que nos habíamos creado unas expectativas demasiado altas y, qué coño, al final fue una conferencia seria y esperanzadora.
Y digo esperanzadora porque ayer Sony sí demostró que su nueva máquina puede ser sólida, rápida, actual y, sobretodo, fácil de utilizar por los desarrolladores. Me dan igual los juegos que hayan enseñado. Esa supuesta facilidad de creación fue lo que más me entusiamó de todo.
Saber que tanto las grandes compañías como los pequeños desarrolladores pueden tener ante sí una máquina mucho más simple de manejar a la hora de programar y plasmar sus ideas es algo que nos tiene favorecer como usuarios. En esta generación nos hemos quejado desde casi desde sus inicios de la falta de originalidad y de la calidad final de los productos (multis de PS3, hola), por eso ese mensaje, esa intención de Sony por demostrar que quiere darle a las compañías su apoyo y facilitarles en la medida de lo posible la creación de contenido (y aquí también podríamos añadir el mensaje de Media Molecule hacia el usuario) me basta para saber que estamos ante un cambio en la visión y pensamiento de la nueva generación. Parece que esta vez Sony sí ha pensado en las desarrolladoras y no tanto en ella misma, y que en esta conferencia le haya dado la palabra a Jonathan Blow o Mark Cerny para hablar de la máquina y de sus propuestas es otra muestra de lo que han aprendido tras tantos E3 fallidos y aburridos.
No quiero tocar aquí el tema de lo social (aunque sino me equivoco creo no va a ser algo tan obligatorio como se creía en un principio) o la retrocompatibilidad con PS3, simplemente quiero creer que, en lo que respecta al desarrollo, sí estamos ante una consola con mucho futuro y potencial. No solo en lo gráfico (no os alarméis, os acordáis de los inicios de esta generación), sino también en otros aspectos tan demandados hoy en día como mejores mecánicas de juego, narrativa, interactividad y, ojalá, originalidad.
Ahora falta conocer el paso que dará Microsoft con su nueva Xbox, por dónde tirará y si seguirá el mismo camino que Sony. Desde luego el E3 de este año tiene pinta de ser uno de los más intensos de los últimos años.