• Publicado el 11/03/2018 Esto es un post en el blog de: WolfyLPDC @wolfylpdc Offline Bio: Ingeniero informático y amante de los videojuegos, los cómics y la tecnología. Ir a su perfil completo

    Es tiempo de reinventarse

    Una de las críticas más comunes a los últimos tiempos es la del constante abuso de reinicios, continuaciones y spin-offs al que nos ha acostumbrado la industria. Con una base principal en el cine e incluso también en la música o las series, los videojuegos no se han quedado atrás y es que la facilidad de distribuir sobre una marca, sobre un enfoque que garantiza ventas e ingresos, es algo que no puede garantizar ninguna nueva IP. Al menos, no a ese nivel. ¿Es, a caso, un problema continuar con algo que tanta gente está esperando? La respuesta, como siempre, suele ser depende, y es que fluctúa estrictamente sobre qué se esté haciendo con esa base y, no sólo del respeto por lo que ya hay, sino por todo lo que se puede añadir.

    Recuerdo que hace años solía escuchar muchísimo a dos cantantes, y cada uno seguía una actitud con sus nuevos discos: El primero, pese a tener grandes ventas, intentaba buscar una musicalidad distinta en cada uno: se marcaba etapas claras y nunca se dejaba influenciar por lo que le había ido bien. Solía tenerle cierta manía, porque cuando me acostumbraba a algo, a su nuevo tono, a su modulación, a su estilo... lo cambiaba. ¡¿Para qué lo tocas si ya funciona?! El segundo, sin embargo, seguía esa actitud que yo veía tan clara: seguir la fórmula, mismos tonos, mismo tipo de musicalidad, misma temática... Escucharles era sinónimo de calidad, porque sabía que siempre iba a gustar. Más de diez años después, el primero sigue sorprendiéndome en cada disco, el segundo hace tiempo que se redujo a un aburrido "más de lo mismo". Seguro que, aún sin poner nombres, os pueden venir grupos o cantantes a la cabeza. Seguro que, si enfocáis mejor, os pueden venir incluso grandes juegos.



    Volviendo a la industria que nos corresponde. Es esa repetición en lo que quiero hacer ahínco. Hasta el nuestro plato favorito se nos puede hacer empalagoso si lo comemos diez días seguidos, y seguro que a más de uno y más de dos se le ha hecho empalagosa la mecánica Ubisoft que tanto sorprendió en los Assassin's Creed, las batallas multitudinarias de Battlefield o Call of Duty o incluso la historia de unos amigos de cualquier Final Fantasy. ¿Os suena? A mí también. Y es que llega un momento en el que la repetición ya quema demasiado y queda la única y recurrente decisión: renovarse o morir. Y, por suerte, los últimos años hemos tenido de lo primero.

    Ya en 2016, las novedades empezaron a aflorar: Pokémon Sun and Moon decidió abandonar el sistema de gimnasios y reimaginar una saga tan conservadora como la de Game Freak, Creative Assembly reinventó la estrategia dejando de lado su tan característico realismo con Total War: Warhammer, Battlefield 1 supuso un respiro a la modernidad y un alabo a la nostalgia y Final Fantasy supo jugarse el título reinventando el combate en una saga (y con un público) tan alejada del tiempo real. A no todos les sentó tan bien, y es que el nuevo enfoque de Mafia III hizo mirar al suelo a más de un fan, bastante similar a la experiencia que nos ofreció Far Cry Primal.



    El año 2017 fue, para mí, el boom. Y, si tuviese que dar nombres, no dudaría en decir que el empuje por parte de Nintendo fue terminantemente decisivo. Tanto Switch como el Breath of the Wild supusieron una reimaginación de grandes clásicos, una apuesta descarada por romper con todo que siguió Ubisoft con For Honor o Wildlands (en relación a su enfoque clásico), Resident Evil 7 o incluso Mass Effect (que por desgracia se ganó tan mala fama). Los pesos pesados también supieron hacerlo, y de qué forma. Assassin's Creed Origins adaptó magistralmente claras inspiraciones de otras grandes empresas, con un combate completamente nuevo y un enfoque RPG realmente fresco. Tuvo sus fallos, sí, pero entre llevar borrachos a casa y matar a mucha gente por que nos lo había dicho una señora existía un nuevo enfoque que no se veía en la saga desde hacía mucho. Finalizó el año el líder en ventas y archiconocido Call of Duty, volviendo a aquella época que tantos echábamos de menos en los videojuegos y con la que muchos conocimos la saga: La segunda guerra mundial.

    Pero no todo queda ahí, y es que 2018 ha decidido hacer de esto bastión y empezar con pesos tan pesados como Monster Hunter: World, lo nuevo de Dragon Ball o el anuncio del nuevo God of War o Far Cry 5. ¡Y lo que queda! ¿Llegaremos a ver una reimaginación completa de Pokémon? ¿Descubriremos nuevos géneros del modo qué lo hemos hecho con el Battle Royale o con Pokémon GO? Desde luego, el futuro pasa por pulirse y saber quedarse con lo bueno, y de lo bueno lo mejor, y aprender a respetar a ese cantante que hace canciones que ya no suenan como antes. ¡Al final se nota!
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    • majinantonio, 24/03/2018
      Reinventar una saga no implica, en muchos casos, hacer un juego innovador, muy al contrario: muchos de estos cambios consisten en adaptar la fórmula original, muchas veces en desuso, o mejor dicho, fuera de las corrientes actuales, a la moda imperante. Nada de riesgo o intentar algo rompedor, muy al contrario.

      Pondría ejemplos, pero los que se mencionan arriba son, de hecho, excelentes.
    • wolfylpdc, 24/03/2018
      @majinantonio
      Para mí, reinventar una saga implica parase un momento, pensar qué es lo bueno, lo que vale la pena salvar, y cambiar todo lo demás.

      Me alegra que te guste!
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