• Max Payne, 16 años después...

    Con el primer Max Payne es difícil equivocarse, es uno de los mejores videojuegos de acción de toda la historia así como un inobjetable juego de culto del sector, y del que justamente hace un mes se cumplieron los dulces 16 años de su lanzamiento al mundo; 16 años que parecen una eternidad si se toma en consideración todos los avances que han ocurrido desde que controlamos por primera vez al ex policía convertido a justiciero Max y de que como su “tiempo bala” nos ha volado la cabeza a todos los que lo hemos jugado desde entonces.

    Max Payne es un Shooter en tercera persona sobre la guerra de un solo hombre contra la mafia que literalmente le quitó todo lo que le importaba en la vida, de sus luchas internas por superar un hecho irreversiblemente traumático y de cómo la venganza y el dolor en la realidad no poseen un ápice de heroísmo y que se deben comer fríos, casi gélidos, como la Nueva York atragantada de nieve en la que se desarrolla la historia de su cruzada.

    En términos jugables Max Payne sigue siendo brillante; frenéticamente brillante gracias a su tiempo bala y lo satisfactorio que resultan los tiroteos con ese acercamiento lúdico de las distorsiones temporales inmediatas y de cómo estas le dotan al juego de una profundidad inimaginable a primera vista de lo que en circunstancias normales sería un juego de microsegundos de matar y morir a plomo canalla.



    Aquí continúan las mongoladas que pienso sobre el puto Max Payne, valga el spamismo.
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