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    La Corporación de los Estoques Torcidos

    Sale mi esposa radiante y desnuda del baño (sin hijas en casa tras varios años) y la miro con salvaje lujuria. Antes de que pueda decir lo que pienso ("¿follamos?") me mira con reprobación y ya sé su contestación ("no me jodas"). Nos enfundamos nuestros ropajes de gala, selfie en el espejo, vamos a ello. Diez para las cinco, dice el reloj, y nos quedan dieciocho para llegar a la boda.

    - ¿De quién? - le pregunto a mi esposa mientras salto de carril en carril evitando los atascos de viernes por la tarde.
    - Anna, una colega del hospital. Joder, ¿te olvidaste?

    Un derrape y llegamos al parque donde se esconde la iglesia del mil trecientos donde se celebra la boda. Cinco y cuatro, llegamos con retraso. Nos deslizamos por la puerta de la mini iglesia y una escolta de ocho trajeados azules con gorrito púrpura en el camino central al altar nos impiden ver a los novios. De pronto el cura se levanta y con sus palabras, los escoltas alzan a la cúpula sus estoques (espadas roperas, o rapières) y nos quedamos sin palabras: es la congregación más jodidamente hipster que haya visto nunca. Uno de los payasos tiene colgada la cola de un mapache de su gorro y otro parece el primo pobre de Jack Sparrow.

    Salimos a ver a los novios, primera vez que les veo el jeto y sin más pre aviso les suelto mi típico "follad mientras podáis", y al padre de la novia se le cae la peluca. Nos llevamos a otra colega de mi esposa y su marido (un ex culturista al que ahora solo le queda la ropa grande y tetas de hombre colgantes) y llegamos a la sala del banquete: una villa rococó del carajó donde todo es de lujo, excepto el vodka caliente y el baño sin papel.

    Una hora y media después llegan los novios y al rato el entrante de pan crocante con paté de hígado, todos expectantes. Viene la novia a nuestra mesa con su despampanante vestido blanco con escote en la espalda hasta donde la columna se convierte en un culo redondo perfecto con lencería divina, y le preguntamos entre risas "oye, ¿qué pasó esta hora y media? ¿Empezasteis la noche por el final, en la cama o qué?" y nos contó la verdadera historia: su nuevo marido, abogado niño rico y los 14 muchachuelos sin pareja pero gorrito púrpura a juego son los últimos miembros de la Selecta Corporación de los Estoques Torcidos. Llamo al novio y le pido tocar el gorrito que lleva colgando orgulloso en la pechera como si fuera el puto napoleón y como un niño con una polla de juguete, se lo saca y acaricia (sin dejármelo probar) para explicarme la noble historia de la corporación, desde su fundación en 1879 hasta hoy, día en que la novia fue presentada en la Sociedad, despojada de sus apellidos y firmado con sangre en el Acta de la Corporación, renunciando a su antigua vida. Y mientras el novio recitaba las variantes de Studentenverbindung y como juegan con sus estoques ceremoniales en su Cuartel General cada jueves y sábado por la noche, los ojos de la novia se perdían en un vórtice hacia un futuro lleno de noches solitarias y dildos dorados, mientras su nuevo marido pelado y barbudo sale a jugar con espaditas.

    Y llega la medianoche y el DJ ya todo borracho (que dos botellas de vodka son dos aquí y en la China) empieza a largar indirectas con frases sutilísimas como "una vez en el culo no te hace maricón", y la camaradería de los muchachuelos se convierte en un círculo fraternal al que arrimar el cebolleto. Las sirenas de bombardeo empiezan a sonar y antes de darnos cuenta uno le estaba chupando la polla a otro.

    Mi esposa me mira descolocada, la tomo de la mano y nos vamos corriendo, seguidos por la pareja amiga, subimos como locos las escaleras mientras la orgía homosexual se desata. Y el gordo con sus muslos de elefante se cae por las escaleras y se lleva con él a su esposa y su vestido amarillo horrible, algo hace crack, y nosotros subimos a la azotea, las luces de la ciudad se van y los fuegos comienzan a encender la noche de verano tardío con el bramido de las sirenas. La miro y sin que diga nada ella ya sabe lo que voy a decir, esta vez me dice "venga", le arranco el vestido y la hago mía en la azotea.

    Una luz blanca me ciega, abro bien los ojos y una científica rubia me quita las gafas de realidad virtual.

    - Señor Yayo, señor Yayo! Vuelva a la realidad!
    - Joder pero dónde está mi esposa!
    - Pero si no tiene esposa, qué dice!

    Me doy cuenta que era todo una demo de un headset VR de Nintendo, que estoy en el trabajo y tengo la polla dura como un burro. Y la rubia se da cuenta y me la mira y se muerde el labio y dice "pero qué hace señor Yayo!" y le suelto un "ya sabe tu boca dónde terminará MI POLLA", me abro la bragueta y BAM, allí estoy: despertándome en mi sofá, solo en casa, con la luna iluminando el cielo negro. Borderlands en la mano y la polla en el televisor. O al revés.

    Y me siento, babeado y desorientado, sin saber qué es real y qué no, con el rabo pulsando y el corazón agitado. Si nada es real, entonces ya da todo igual. Pero nunca jamás malgastaré una erección.

    Fue una paja preciosa, mirando la luna, redonda como culo de novia con tanga de encaje. Oh sí.

    Joder, soy un romántico empedernido.
    9
    18 Comentarios
    • , 14/09/2017
      @rdemr la realidadd supera mi imaginación jajaja
    • donald_trump, 26/09/2017
      Encima de aburrido, mal escrito y graciosete, como Bertín Osborne. Qué repeluznos da.
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