• Publicado el 16/06/2017 Esto es un post en el blog de: Blisnak @blisnak Offline Bio: sfera Ir a su perfil completo

    Sabor añejo, sabor local

    El E3 es esa época donde los jugadores miran atentamente sus monitores en busca de la novedad. Queremos que nos muestren lo nunca antes visto (o poco visto), que nos carguen las baterías con lo que vendrá y nos dejen en shock de las formas más estrafalarias. Sin embargo, el E3 también es tradición para muchos de nosotros. Esta feria implica quedar con amigos, comprar unas pizzas, unas patatauelas y algo para refrescarse entre partida y partida. Picarse al extremo porque todos tus amigos se compinchan contra ti si vas ganando es tan inherente al E3 como el humo que nos embelesa en las conferencias. Hacer de esta celebración de los videojuegos una celebración en tu sala de estar es lo que hace que muchos ansiemos esta semana durante meses.

    Hace años, me encantaba traer a unos amigos a jugar al Halo 3, donde una televisión de tubo dividida en 4 casi favorecía la diversión. En ese salón había risas, emoción, expectación y angustia, todo ello sin la necesidad de ver el nuevo God of War. Si solo venía tu colega más fiel, ponías el Borderlands y veías los minutos perderse esperando la conferencia de Sony a las 2:00 A.M. Unas trifulcas al Naturo o al Street Fighter IV eran nuestra sala de espera particular.

    Con la llegada de la ya no tan nueva generación, alguien decidió que esto ya no era necesario. El cooperativo local es cosa del pasado, nadie quiere tener amigos que no puedas silenciar en el Discord. Estandartes de lo que para mí había significado partidas en el sofá se habían perdido. Halo 5 no posee pantalla partida, siquiera para dos jugadores; El Borderlands Pre-Sequel solo permite cooperativo online, lo que es hasta irónico cuando en la recopilación “Handsome Collection” permitían pantalla dividida a 4. Las grandes marcas han ido relegando esta modalidad hasta que casi sorprende verla aún en juegos como Gears of War 4 o los Call of Duty.

    No obstante, donde se cierra una puerta, se abre una ventana. Aunque la industria haya dado la espalda a este tipo de multijugador, muchos desarrolladores indies han visto una buena oportunidad para hacer juegos e incluso, innovar. Este E3 ha sido el E3 del Duck Game, del SpeedRunners, del TowerFall Ascension y de esa joyita llamada Nidhogg. Este juego de esgrima combina una sencillez envidiable con un sistema de combate accesible pero bastante profundo y que da lugar a varias estrategias durante un enfrentamiento. Con la premisa de matar y superar a tu oponente hasta llegar al límite del mapa, tenemos un juego perfecto para el pique y el odio. Aunque no solo de competitivo vive el co-op local, pues el mercado indie también ofrece muchas opciones cooperativas, como la saga de puzles Trine o el reciente SnipperClips, un juego bastante majo del, por otro lado, reducido catálogo de Switch.



    La industria ha despreciado las ventajas que te da un cooperativo local, que puede hacer de casi cualquier juego algo disfrutable o como poco, digerible. Sin embargo, hace poco estuve probando el Mario Kart 8 Deluxe, azul contra rojo, y aunque el control no es lo más cómodo, la diversión eclipsa estos inconvenientes. Tras el E3, con el nuevo Yoshi y el nuevo Kirby en el horizonte, no puedo más que alegrarme de que Nintendo este volviéndose fuerte de nuevo, y nos siga trayendo juegazos que puedo disfrutar con una amigo al lado.

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