• Ojalá yo pudiera hacer mierda tan buena: lo puto The Room

    THE ROOM

    El logo "Wiseau Films" deja entrar con un fade-in escenas aleatorias de San Francisco, acompañadas por música pegajosa (típica de las pelis porno softcore de los 90').

    Johnny (un hombre trajeado con pelo largo rockero y piel pálida cuarteada de vampiro) vuelve a casa del trabajo. Su prometida, Lisa, lo está esperando como cada día. Es curioso como las palabras de Johnny suenan desincronizadas con los labios.

    En eso se une a la fiesta Denny, el vecino "post adolescente" que merodea la casa como el hijo adoptivo que siempre quisieron tener. Tras un breve intercambio de palabras, Johnny le tira a Lisa la indirecta del siglo "amor, me voy arriba a hacer una siesta". Uh oh, la tensión sexual es palpable!

    Lisa deja a Denny solo (que se pone a comer una manzana???) y se une a la "siesta" con Johnny. Bailan vestidos hasta caer en la cama y en ese momento... Denny se tira encima de ellos.

    ¿Y qué puede hacer una pareja de adultos con un veineañero pelotudo en la cama? Obviamente, una guerra de cosquillas y almohadas.

    Cuando se cansan mandan a Denny a pasear, y con la mirada turbia de un minusválido mental con necesidades de desahogarse sexualmente suelta un "prefiero quedarme a miraros, chicos".

    La bomba.

    Al final terminan convenciéndolo de irse a su casa (y baja las escaleras con la cara de un niño de 5 años al que le han quitado el juguete) y vuelve la música softcore. Los cuerpos se entremezclan, la corbata vuela, la ropa se va. Y empieza el sexo. Oh qué sexo. Johnny juguetea con pétalos de rosa entre los pechos desnudos de su prometida para luego subirse al torso de Lisa a copulársela en un misionero 2K, con medio culo al aire directo a la cámara y la teta derecha de ella boyando en el vacío con el pezón al techo.

    Termina el acto con pasión y al día siguiente Johnny se levanta y va al baño, regalándonos la vampiresca visión de su culo desnudo y la sombra de su escroto. Y así, caminando como un pingüino, con la cuarteada piel de un hombre de 48 años en ese loco y caluroso 2003 (año de filmación de esta sublime obra) es que nos damos cuenta que esta mierda es especial.

    Tommy Wiseau

    El hombre. Johnny. Protagonista, guionista, productor, director. Genio. Toda la información que le rodea es igual de extravagante y grotesca que su ópera prima. La mayoría lo conocemos por su amigo y coprotagonista de The Room - Greg Sestero. El hombre que interpretó en la película a su mejor amigo y fuera de la pantalla fue el único amigo que tenía, el hombre que tenía que ir a despertarlo para ir al set, un típico "blanquito rubito" con aires de actor californiano de telenovelas baratas, co-autor del libro autobiográfico "The disaster Artist".

    Tomasz Pierre Wieczór aka Tommy Wiseau es un hombre hecho a medida: nacido en Polonia en Poznań emigró a Francia en una época complicada para los polacos inmigrantes sin documentos (los 70). Perseguido por la policía por negocios ilegales, cambió su apellido a Wiseau (W de su apellido original y oiseau del francés "pájaro", por los juguetes que vendía con esa forma) y renació en los gloriosos Estados Unidos de Norteamérica, como Tommy, un "oriundo" de Nueva Orleans donde vivió con sus tíos Stan y Katherine Wieczór. Durante mucho tiempo nadie pudo poner nacionalidad a su acento roto - algunos dijeron "parece que inglés es su tercer idioma". De hecho, lo es.

    Siguiendo su camino azaroso, consiguió hacerse dueño de una propiedad en la calle 555 Beach Street de San Francisco (una propiedad valorada actualmente en varias decenas de millones de dólares, que alquila a diversos comercios) desde antes de 1992. En el 96, un accidente de coche lo llevó a los juzgados donde ganó una cantidad indeterminada de dinero después de ser embestido. No existen pruebas de evidentes lesiones cerebrales, aunque...

    En el 88 conoció en california a Chloe Leitzke, maestra del curso de inglés que tomó para intentar aprender el idioma. Más tarde se convertiría en una de las productoras de The Room (que costó 6 millones de dólares).

    Y podría seguir tirando del hilo de la vida de Tommy (que actualmente está envuelto en un pleito - se lo acusa de no haber dirigido The Room, lo cuál lo pone en una situación peligrosa).

    Porque lo cierto es que desde su desastroso estreno en 2003 (recaudó solamente 1800 dólares en los cines), The Room se convirtió en una película de culto con no se sabe cuántos millones de copias vendidos en DVD y sesiones de medianoche mensuales en cines de todo el mundo. La gente se reúne a reírse de la película, vestidos con trajes de gala, cucharas y pelotas (hay que mirar la película para saber por qué) en un culto loco que se convirtió en una obsesión viral de la que no se puede escapar.

    La película es una mierda: técnicamente rota, el guión no tiene sentido (la madre de Lisa soltando que tiene cáncer de pecho mientras ella se queja de que Johnny es aburrido), las escenas se suceden a veces fuera de orden y todo parece existir para indicar que Tommy es Jesucristo resucitado.

    Pero en su sentido más abierto, The room es una puta obra de arte sin igual, capaz de meterse en tu cerebro como un parásito brasileño que le dice olá! a tu polla antes de meterse por tu uretra camino de tu cerebelo. Sí, The Room es una maldición y una bendición que no te dejará indiferente y a pesar de estar "rota" es capaz de hacerte sentir cosas. Lo digo en serio. Cuando Johnny aprieta el gatillo...
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    13 Comentarios
    • drtenma, 24/03/2017
      Yo la vi hace unos años cuando leí que era "la peor película de la historia" y... Me decepcionó xD Entiendo el halo de culto pero no la disfruté todo lo que esperaba (las expectativas estaban altas, vale).
    • yayo, 25/03/2017
      @drtenma es lo que tiene el hype, que mata todo. Lo curioso es el culto como bien dices y el puto Tommy que se hace querer xdd
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