• Relatos cortos, IV: Especial de Navidad

    Noche de fin de año, la familia se reencontraba por primera vez en mucho tiempo. Sucede que mi tío fue marinero hasta que encontró el amor en Brasil y se estableció allí. No nos reuníamos desde que era niño, lo cuál no evitó que mis tíos me diesen un abrazo sincero y que se maravillasen con cuánto había crecido. <<¡Agáchate para darle un beso a tu tía!>>.<<¡Eres la viva imagen de tu tío cuando era joven!>>. <<¡Qué guapo estás!>>. Lo típico, pero con acento. Mi prima también me abrazó como si no fuésemos desconocidos. ¿Os he dicho ya que tengo una prima brasileña?

    Mi tío y mi padre bebieron y rieron como dos hermanos que no se han visto en mucho tiempo, mientras mi tía exigió una sesión de fotografía. Más tarde, observó la foto que nos había tomado a los primos.
    -¡Tu prima y tú sois iguales!
    Entonces me enseñó viejas fotos que me había hecho cuando me había visto por última vez. Y allí estaba yo, de pié en una bañera mientras abría el grifo del agua fría junto a mi prima, que me miraba al borde del llanto, protestando. Y entonces recordé una cosa. Mi prima y yo nos llevábamos a matar. Cosas de críos. No tiene importancia, fue hace mucho y agua pasada no mueve molino.

    Sin embargo, ella no pensaba lo mismo. Tenía la intención de vengarse de mis abusos con frases envenenadas y toda suerte de ataques. Podría haberme disculpado, pero en el fondo sigo siendo aquel niño gilipollas.
    -¿En serio vas a tomar tinto con el marisco?- Pregunto.
    -Me gusta más que el blanco- Me dice encogiéndose de hombros, despreocupada.
    -Putos salvajes
    Intenta fulminarme con la mirada pero, guapa, esto solo acaba de comenzar.

    El duelo no decae en ningún momento y puede que haya recibido una patada en la espinilla al preguntarle si su habilidad para esquivar migas de pan se debía a todos esos años esquivando balas en las favelas. Luego hubo un descanso para retirar los platos de la mesa. Nos encargamos unos pocos: mi madre, mi tío y yo mismo. También se unió mi prima. En la cocina, encontré a mi tío y a mi madre hablando con una seriedad insólita en aquella cena. Mi tío enseguida me sonríe al verme entrar
    -Entonces, ¿tienes novia?
    -Curiosamente, no
    -¿En serio? Seguro que tienes algo por ahí. A tu tío puedes contárselo
    En ese momento escuché una risa detrás de mí
    -Eres demasiado idiota. ¿A qué chica podrías engañar para que saliese contigo?
    -No subestimes mis dotes de seducción- digo al tiempo que pongo mi mano bajo su oreja.
    Y en cuanto empieza a formar una réplica, subo mis dedos para retorcerle el lóbulo. Es divertido verla sucumbir al dolor, al menos hasta que mi madre me da una colleja. Mi tío ríe a carcajadas
    -No habéis cambiado nada

    Segundo asalto. Es un buen ejercicio para la imaginación y hemos dejado atrás toda inhibición. La bebida también ayuda. Lo cierto es que esto se está convirtiendo en una bola de nieve y busco una forma de apaciguar el fuego sin que parezca que me echo atrás. Así que voy al baño. Solo es un momento, pero para cuando termino puedo oír como empiezan a retirar la mesa. Ella está llevando a los niños a una habitación para que jueguen hasta que lleguen las campanadas. Se habría quedado con ellos, pero me ha visto y me detiene a la salida del baño. Otra vez esa sonrisa confiada, casi burlona. Está lo suficientemente cerca como para cortarme el paso.

    Y antes de que pueda decir nada su mano está agarrando mi polla. Intento protestar pero ella aprieta su cuerpo contra el mío y en un momento se las ha apañado para desabrocharme el pantalón. Y allí apareció una alegre erección mientras ella me masturbaba con una destreza natural y confiada. Puedo garantizaros que esta chica sabía muy bien lo que hacía. Durante un momento dudé qué hacer pero, queridos lectores, por mucho que sea mi prima un culo brasileño es un culo brasileño, así que deslicé mi mano bajo su falda. No fue una caricia amable, ella tampoco lo estaba siendo. Sentí como empezó a tocar el mío y entonces intenté besarla, pero separó su boca
    -No me beses, somos primos. Es raro
    En cualquier otro momento se me habrían ocurrido mil réplicas, pero estaba demasiado distraído por su olor y la tentación de morderle la oreja al deslizarme por su cuello. Por otro lado me preocupaba que alguien pasase por allí. Resultaba difícil concentrarse en los ruidos cercanos, pero ella parecía más consciente de lo que estaba pasando dentro de aquellas paredes.

    -No tenemos mucho tiempo. Acaba pronto- Oh, no era una tarea para nada complicada.
    -¡Voy a correrme!
    Y de repente, su dedo se metió en mi culo. Y con un dedo quiero decir dos dedos. Pensaréis que es imposible, pero consiguió moverlos a un tempo presto y con la precisión de un metrónomo. No sé si sabéis algo de música, pero el presto es como cien veces más rápido de lo que quieres que nada se mueva dentro de tu culo. Puedo garantizaros que esta chica sabía muy bien lo que hacía.

    Y entonces exploté.
    -¡Feliz emtrada de ano-novo!
    Puto humor brasileño. Al menos se ha lavado las manos antes del postre.
    5
    6 Comentarios
    • geno, 27/12/2016
      petete_torete eeeeeh.... sí
    • kyle, 05/01/2017
      Un culo brasileño es un culo brasileño. Fin.
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