Es bien sabido que golpear punkis constituye uno de esos grandes placeres de esta vil existencia, vive Haru. SEGA, siempre sabia en sus conocimientos sociológicos, ya nos sumergió a principios de los noventa en esta práctica con la gloriosa saga de beat’em ups en su modalidad “yo contra el barrio” Streets of Rage.

Ahora, gracias de nuevo a SEGA, tendremos la oportunidad de limpiar la ciudad de escoria anarquista también en nuestro iPhone con la primera entrega de la franquicia, controlando a uno de los tres protagonistas principales del juego (Adam, Axel y Blaze) por el módico precio de cuatro euros —literalmente— en la App Store de Apple.




Hay 9 comentarios
Malleys 20/07/2009 a las 15:03
#1
Gran juego, aunque le tengo más cariño a su secuela.
Christian 20/07/2009 a las 15:32
#2
En mi opinión el primero estaba bien, el segundo era espectacular y el tercero cansaba. En cualquier caso, no creo que un iPhone sea la mejor forma de disfrutar de un juego como éste.
Guy 20/07/2009 a las 18:37
#3
Pues no, eso de los botones puestos sobre la pantalla…
Yo por ejemplo he hecho un juego de pelotas que está hecho directamente para jugarse “a lo” iPhone: http://bit.ly/19sN3 y a diferencia de Sega tengo que venderlo por al precio de un café XD (80 centimos) porque no me conoce ni perry.
Calemio 20/07/2009 a las 20:17
#4
4€ para jugarlo mal pudiéndolo jugar bien sin pagar nada. Ah, sí, y también en el metro.
Eso sí, con un iPhone eres mejor persona y ligas más.
fran 20/07/2009 a las 20:27
#5
Aún así, esto es amor!
Calemio 20/07/2009 a las 20:31
#6
No, no lo es. Es un negocio.
fran 20/07/2009 a las 22:04
#7
Streets of Rage es amor (yo sólo me refiero a eso, déjame).
DonDepre 20/07/2009 a las 23:41
#8
Según dicen las malas lenguas, los juegos de Sega de iPhone son en verdad un emulador genérico de Genesis con una rom integrada.
Bttls 21/07/2009 a las 12:03
#9
@DonDepre
Y encima, otras lenguas malas dicen que los resultados dejan bastante que desear, con relentizaciones y demás porculeces. Al menos en el caso del Streets of Rage.