
A alguien no debió hacerle mucha gracia ver El sexto sentido o Los otros sabiendo algo de antemano. Y debió montar en cólera cuando en los informativos anunciaron el aumento de precio del cordero. Ese tipo de cosas son las que dan vidilla a la Navidad, pensó: Ir a la carnicería, pedir vez, esperar una hora y que te dé la sorpresa el carnicero en persona. Joder, así sí. ¿Y qué mierda es eso de dar ráfagas en la carretera? Si me tienen que avisar, que me pare la policía, ¿no? Vamos, digo yo. Sea como fuere, ese exacerbado alguien se alegró un montón cuando le llamaron de Konami y le preguntaron qué le parecería redactar los NDAs de las presentaciones de videojuegos de éxito para la prensa.
Así pues, y a menos que a alguno de por aquí os sobre un buen fajo de pauns, nos ponemos el corsé, respiramos todo lo hondo que nos dejen, y con mucho cuidado os contamos las primeras impresiones que Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots nos ha producido. Que tampoco dejan de ser jugosas.

Lo cierto es que pese a la rabieta de arriba, hay que agradecer a Konami España el habernos sentado a una mesa y enseñado una pre-release de la que contar por qué MGS4 es el as guardado en la manga de PlayStation 3 que intentará tambalear las estadísticas de ventas cuando salga este 12 de junio. Pero por favor, que alguien le diga al señor de traje oscuro y gafas de sol que observa la pantalla mientras escribo que se aparte un poco, que me da miedo.
Cine y videojuegos, videojuegos y cine. Tiros, drama, y tú jugándolos, que para eso tienes un mando en la mano. Inmersión. Es de lo que creo que sí puedo decir que el señor Kojima ha conseguido llenar el BluRay en el que vendrá el juego. El tipo de negro asiente. Tan lleno nos han dicho que está, que no esperéis doblaje al castellano. Ni al francés, neerlandés, portugués o italiano. Localizaciones, vaya. En Anait lo sentimos por Alfonso Vallés, que en un fantástico trabajo al que poco acostumbrados estamos en el mercado español, dio voz a Solid Snake en la gloriosa primera entrega para PSX allá por 1998, y por sus acérrimos seguidores, que lo echarán de menos seguro. No te vamos a llamar por teléfono

"No puedo parar de crearrrlr... ¿Que me das tres Blu-rays? ¡Tres que lleno!"
Un gran acierto para ambientar el juego, y que desde aquí convierto en homenaje al primer Command & Conquer, es la posibilidad que tendremos, en cierto punto, de zapear por los canales de televisión del futuro cercano en el que se ambienta la aventura. Un futuro dominado por corporaciones militares que ha sido recreado puliendo hasta los detalles más curiosos como anuncios, quiz televisivos con preguntas relacionadas, y un largo etcétera de guiños que encantará seguro a más de uno.
Inmersión, decía. Y qué mejor que bañar tu tactical espionage action game en una impresionante banda sonora digna de cualquier high budget tactical espionage action movie para conseguirla. A quien le sobre algo después de haberse comprado la PS3 por este juego, que no dude en acompañarla con un equipo de sonido que haga justicia al esfuerzo que se ha invertido en componerla. Por ejemplo, mientras controlemos a Snake en Oriente Medio 1, nos acompañarán melodías salpicadas con instrumentos árabes, de estilo reconocible y ciertamente efectista, que aumentará o disminuirá en intensidad junto a la acción en el juego y las cinemáticas.
Ya que sale el tema de Oriente Medio, aprovecho para comentar que el universo de MGS4 no se reducirá a sol, arena, y bigotes, sino que a lo largo de su aventura, la historia llevará a Snake a pasear su blanco mullet
Tactical
Como la tiza que lanzabas a la pizarra de clase mientras señalabas sonriente a tu enemigo de la infancia, en Metal Gear Solid 4 hay muchas maneras de enfrentarse a las situaciones en las que meteremos a Snake, y no todas tienen que acabar a tiro limpio. Parece que se ha puesto mucho ahínco en hacer que seamos conscientes del entorno que nos rodea a lo largo del juego y lo utilicemos en nuestro beneficio. Por ejemplo, el ya famoso camuflaje óptico nos sacará de más de una y más de dos, casi seguro. De explicar a quien os vea agitar el Sixaxis como si estuviérais salpicando agua bendita para activarlo y desactivarlo ya no lo veo tan claro.
También podemos optar por intimidar a los adversarios, cachearlos, y una vez bajo control, noquearlos o cargárnoslos, como por otro lado viene siendo habitual en la saga. Algo que sí merece la pena comentar es que, por lo que hemos visto, la acción en este juego no tiene la pinta de transcurrir toda en ambientes cerrados, con sus recovecos y cajas 3 tras las que esconderse y asaltar al pobre guardia incauto (guardias incautos sí que hay en todos los juegos, para qué nos vamos a engañar) de turno, sino que habrá un buen puñado de grandes escenarios abiertos en los que poner a prueba todo el ingenio del que nos veamos capaces.

"¡Ara me ves! ¡Ara no me ves!"
Un nuevo elemento que ayuda con gran acierto a esta faceta del juego es la incorporación del Metal Gear Mk. II, una especie de versión en miniatura de sus temibles homónimos. Este simpático robotito puede ser controlado a distancia mientras vemos por sus ojos y dirigimos alguna de sus funciones, para explorar el territorio, y no sé que me da, que para conseguir algún que otro objetivo dentro del juego también será muy útil. Y es que nadie crea un bicho que intenta ser tan mono para simplemente hacer de cámara, digo yo.

Recuerda... leche, huevos, pan y naranjas. ¡Y me traes las vueltas!
En el menú de pausa, además, se puede acceder a un mapa en 3D de la zona para hacernos una idea de la situación y trazar nuestro plan de acción lo más meticulosamente posible con nuestros objetivos en mente.
Espionage
Shhh, ¡calla! No hagas ruido, que no te han visto aún. Ver sin ser visto, atacar por sorpresa y sentir los nervios a flor de piel es algo que el señor Kojima ha intentado transmitirnos en esta nueva entrega. Para ello Snake tendrá, además que de la barra de vida, que estar pendiente de una barra de psique y un medidor de estrés. Y supongo que de además de todo esto, del vuestro propio por tener que estar al tanto de tanta historia.
La primera está dividida en cuatro bloques y servirá para mantener la situación controlada cuando haya que manejar dispositivos sensibles, digamos por ejemplo un rifle de francotirador, que imagino que en algún momento tendremos a disposición.
El medidor de estrés trabaja por porcentajes. Por lo general, lo veremos aumentar cuando Snake aceche a algún enemigo patrullando y sienta que puede verle y dar la alarma, o cuando se encuentre en medio de un tiroteo. A medida que vaya subiendo, disminuirá la capacidad de concentración, la puntería en los disparos y demás. Sorprendentemente, cuando este medidor llegue al 90 y tantos por cien, ¡tachán, SUBIDÓN! Mejoraremos nuestros reflejos, velocidad y puntería, por si hacía alguna falta 4.

Stressed? Do a barrell roll!
Y ciertamente, ¿qué mejor invento para espiar que unos prismáticos?. Eso es lo que dijo un miembro del equipo de dirección artística del juego, al que suponemos que Kojima despidió a los dos minutos. "¿Prismáticos? ¿Yo? ¿Otra vez? Ja". En esta ocasión, contamos con un gadget puntero que ha sido bautizado con el corporativo nombre de Solid Eye, y que ajustaremos al ojo izquierdo de Snake para mejorar su capacidad de visión. El ciberparche podrá operar en distintos modos, desde el funcional modo zoom hasta el de visión nocturna, pasando por un analizador de estado de ánimo de los soldados, o medidor de viento, que afectará a los disparos de larga distancia. Consumirá baterías (que podremos comprar en la tienda de la que luego hablamos) de las cuales podremos almacenar hasta cinco. Unos modos gastan más que otros, así que más cuidadín y menos ansias que como nos quedemos sin en un rincón, ya me dirás tú el espionage que vamos a hacer.
Nos comentan los señores de negro que puedes llegar a pasarte el juego sin matar un solo enemigo. Sólo por curiosidad, ¿alguien pretende ir por ese camino? Para quienes no:
Action
Pum. Tatatatata. Pum. Muérete sosón, hablemos de la acción. Si ya el armamento en los anteriores Metal Gear era apabullante, en éste se pone a disposición del jugador un catálogo de armas todavía superior. No sólo eso, sino que además se riza el rizo y se nos permite personalizar las armas, dando lugar así a un mar de opciones en el que flotan silenciadores, linternas, cañones recortados, etc.

Todo este nuevo sistema de configuración da forma al concepto de puntos Drebin. Me explico: Drebin es el nombre de un traficante de armas al que tarde o temprano tendremos acceso, y con el que podremos comerciar a través de una serie de opciones en el menú. Traficante como es, no nos regalará cosas así por nomacs, habremos de canjear nuestros puntos Drebin. ¿Que qué son? Una manera Kojima de llamar al dinero. Cada vez que pasemos por encima de un arma sujeta a los frios y muertos dedos del imbécil que se nos enfrentó, la recogeremos y en caso de ya tenerla y/o sobrar munición de ese tipo, se venderá automáticamente a Drebin a cambio de puntos, cómo no, Drebin. Con ellos podremos comprar nuevas armas, munición, accesorios, y desbloquear armas que nos hayamos encontrado y que aún no podamos utilizar.
En caso de que quieras hacer uso de alguna de ellas (¿?), hay diferentes perspectivas, aparte de formas, de cepillarse enemigos. Además de la tradicional vista superior, tenemos también a nuestra disposición una vista de hombro á la Gears of War (se puede cambiar de hombro de ataque), y un modo de vista en primera persona como si de un FPS se tratara.

"Ya os lo he dicho, no puedo parar de crear. Fijáos que modo".
Y por lo que hemos tenido oportunidad de ver, en este juego la acción no falta. En Oriente Medio por ejemplo, donde se enfrentan dos ejércitos, hay numerosas escenas de fuego cruzado en las que no esperéis encontraros sólo con dos o tres enemigos a la vez. Tener a un bando de tu lado y ver cómo sus miembros se refugian en las esquinas o tras las barricadas da una sensación de tortas en grupo que sorprende en un Metal Gear.
Qué duda cabe de que este juego pinta bien. No puede llover a gusto de todos (al nuestro menos), pero aquí hay amor y cualquiera puede darse cuenta de ello. No obstante, que el que la industria entera se gire y grite "¡Oh, mirad qué gráficos!", "¡Oh, mirad qué música!", "¡Oh, mirad qué historia!", no signifique que os vendáis ipso facto al tito Kojima. Personalmente le veo cosas que no terminan de cuajar, y estoy seguro de que más de uno asentirá. Pero no creemos que una previewcilla sea sustituto para sacar conclusiones precipitadas sobre lo que puede ofrecer la experiencia de jugar este Metal Gear Solid 4. Mejor lo dejamos para entonces.
Señor de negro, ¿me puedo levantar ya? Gracias.
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