Los primeros 18 meses fueron tremendos. Dreamcast estaba on fire realmente pensábamos que lo íbamos a conseguir [NdT: superar la crisis de la compañía a raíz del fracaso de la Saturn]. Pero entonces nos mandaron un nuevo objetivo desde Japón que decía que debíamos ganar X miles de millones de dólares para las próximas vacaciones y vender X millones de unidades de hardware, o el negocio no iba a poder sostenerse.
Moore habló también sobre la duras decisiones que tuvo que tomar cuando empezó a ser evidente que el panorama económico de SEGA estaba FUBAR:
Así que el 31 de enero de 2001 dijimos que SEGA abandonaba el hardware. Estábamos vendiendo 50.000 unidades al día, luego 60.000, después 100.000, pero seguía sin ser suficiente como para alcanzar la masa crítica necesaria para aguantar el lanzamiento de la PS2. En cualquier caso yo tuve que tomar la decisión, no los japoneses. Tuve que despedir a mucha gente, no fue un día precisamente bonito.
Podéis seguir leyendo las declaraciones del amigo Pete tras el salto.
Era un juego de apuestas muy altas. SEGA tenía la opción de inyectar más dinero y arriesgarse a caer en bancarrota, pero decidieron que querían vivir y seguir luchando otro día. Así que nos lamimos las heridas, y fuimos a Sony y Nintendo a pedirles kits de desarrollo.
Veníamos de un fracaso monumental con la Saturn, así que el consumidor mostraba una actitud escéptica justificada. Teníamos que labrarnos una posición, una campaña creativa, una estrategia de precios y distribución, o hasta decidir si colocábamos el módem dentro de la consola o lo convertíamos en un periférico externo
La compañía estaba en serios aprietos financieros, Electronic Arts había decidido no publicar para la plataforma y el jefe en EEUU, Bernie Stolar, había abandonado la empresa un mes antes del lanzamiento. Ah sí, y además teníamos que buscarnos la vida para conseguir hacer funcionar el multijugador online con un módem de 56k.
De cualquier forma, decidimos despegar igualmente en la fecha acordada, el 9 del 9 de 99, y durante el siguiente año y medio dimos todo lo que teníamos para intentar derrotar al súper acorazado PS2. Y aún me enorgullezco del equipo y de no conocer a nadie que se haya arrepentido de comprar una Dreamcast. Yo aún tengo la mía.
Lo cierto es que, fanboyismos y tonterías varias aparte, la Dreamcast es una consola que murió de la forma más injusta cuando aún tenía mucho por ofrecer, y será difícil que lleguemos a olvidarla algún día. Y sí, yo también conservo la mía.
assman, Usuario
ton, Usuario
patodegoma, Usuario
pinjed, Tah Boss
sjod8998, Usuario
Radical Ed, Usuario
Majora, Usuario
marine_fran, Usuario
ton, Usuario
Deus Ex Machina, Usuario
Casual, Usuario
melodramatico, Usuario
Seryu, Usuario
gdlDreamcast1, Usuario
Schyz, Usuario
pinjed, Tah Boss
Marc Pm, Usuario
majin_antonio, Usuario
Seryu, Usuario
majin_antonio, Usuario
Por favor identifícate para comentar.