No hay mucho que decir sobre Max Payne: la primera parte fue un bombazo en su día y, al menos así la recuerdo yo, dejó bien claro lo que puede dar de sí narrativamente un videojuego. Que el señor Payne regrese de la mano de Rockstar parece estar provocando vértigo a algunos y miedo a otros, pero lo que está claro es que todo el mundo está esperando a ver qué hacen con Max. Nosotros incluidos. Esperemos que con los de Xbox Originals no siembren vientos y recojan tempestades con la tercera parte.
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