
Volvemos una vez más con el fenómeno literario de la década. Y es que los informes de la ESRB podrían competir perfectamente con otros grandes titanes de la palabra escrita como Cortázar, Pynchon, Camus incluso la mismísima Stephenie Meyer. Llevamos meses siguiendo sus escritos y, demonios, no sé ni qué hago corrompiendo su obra con mis estúpidos preámbulos de parvulario.
El caso es que, del inconmensurable talento de este órgano regulador estadounidense, ha brotado un nuevo vástago, una nueva perla que sintetiza en cinco parrafazos de maestría la esencia y virtudes de otro grande en su medio, Heavy Rain. Debo avisaros, eso sí, de que quizá en esta ocasión los datos excedan vuestras expectativas y su lectura os precipite al vulgarmente llamado spoiler. La decisión queda en vuestras manos.
En este juego de acción de estilo cinematográfico, los jugadores controlan a uno de los cuatro personajes principales cuyas vidas se han visto alteradas por los hechos acontecidos alrededor de la investigación del asesino del origami, un asesino en serie que secuestra niños en lugares públicos. La mecánica de juego consiste en controlar al personaje en un entorno completamente interactivo, eligiendo entre una variedad de acciones, diálogos, y rutas basadas en decisiones tomadas en momentos mostrados en pantalla, y ver cómo las cinemáticas van desvelando una oscura trama (al estilo del cine negro).
Los jugadores pueden ver víctimas en varias escenas del crimen: una mujer (completamente vestida) en una bañera teñida de sangre, un niño en pleno examen del forense (aunque la escena es muy narrativa y clínica, no se muestra la cara de la víctima o sus heridas). Otras representaciones de violencia incluyen: una mujer retorciéndose y gritando mientras arde en llamas, un hombre empalado por el pecho con una taladradora, una mujer siendo atacada en su casa por asaltantes enmascarados (la escena es prolongada), y un hombre recibiendo un disparo (mostrado a cámara lenta) por oficiales de policía. La sangre en ocasiones acompaña los actos de violencia, ya sean provocados por nosotros o contemplados pasivamente.
El instante de violencia más intensa es durante una secuencia en la que el personaje controlado por el jugador Ethan se ve forzado a cortarse parte de un dedo para salvar la vida de su hijo. Se pueden usar varios instrumentos (sierra, tijeras, cuchillo, etc.) para cercenar el dedo; y aunque la cámara no enfoca directamente el desmembramiento sólo la hoja y la sangre y se oyen los gritos, el hecho de que la escena se centre en el terror psicológico de Ethan (las deliberaciones antes del corte) podría resultar desconcertante para algunos.
El juego incluye contenido sexual y desnudez. Algunas escenas en la ducha pueden mostrar el culo desnudo de un hombre; y si el jugador controla a una mujer, sus pechos y nalgas son también mostrados brevemente. Un momento más prolongado de desnudez ocurre la investigación de un personaje femenino al dueño de un sórdido club. Tras quedarse solos en una habitación, se le exige al personaje del jugador que se desnude, y ella baila en topless ante el hombre a punta de pistola. El juego también contiene una escena de amor (besos y magreos) basada en indicaciones de pantalla en las que el jugador debe controlar el ángulo de la boca de su personaje, quitar camisetas y blusas, desabrochar sostenes y tumbarse en el suelo. Una mujer aparece brevemente en topless entre la oscuridad de las sombras y con la respiración agitada. El acto sexual en si nunca se muestra, ya que la cámara hace un fundido a negro.
La cámara, sin embargo, no esquiva la visión de personajes adictos al fármaco ficticio Triptocaína, al que se refieren como "droga" en el juego. El jugador podrá ver a un personaje temblando ante viales abiertos, rayas de polvo blanco sobre una mesa, y a un hombre tambaleándose por el efecto de la droga, mientras la pantalla se torna borrosa. Quizá los consumidores quieran saber que el juego contiene graves blasfemias (p.e., "jo**r", "hijo de p**a", "m**rda" y "gilip***as"). En general, los gráficos con una evolucionada captura de emociones (renderizados avanzados para los estándares de 2010) acentúan el sentido de realismo, aumentando el impacto de algunos aspectos de su contenido (la desnudez, la sangre, la violencia, etc.).
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