
Nunca he sido, debo reconocerlo, jugador entusiasta de After Burner. Jugué los dos primeros con una mezcla de asombro y lástima (por las escasísimas habilidades que demostraba cuando me ponía a los mandos) y luego mantuve con cariño la marca en mi cabeza como vestigio de un pasado mejor: un pasado con menos colores pero con más marcadores de puntuación. Sin embargo, cuando After Burner Climax comenzó a dejarse ver no pude reprimir un gemido de emoción: parecía vibrante, frenético, espectacular y muy arcade; parecía el juego retro del futuro. No estaba muy desencaminado en esta primera impresión, y ahora que ya lo tenemos entre nosotros llega la parte de la verdad. ¿Está en buena forma este After Burner Climax o los años pasan inexorablemente por todo el mundo, incluso por la aparentemente inquebrantable fórmula arcade?
En esta versión (originalmente aparecida en salones recreativos y ahora trasladada a las plataformas de descarga de contenido de Xbox 360 y PSN), el célebre F-14D Tomcat de los juegos anteriores se queda en el portaaviones esta vez, y en su lugar tenemos el F-14D Super Tomcat, que viene a ser lo mismo pero súper; a mí me convence. Tenemos dos novedades en la plantilla: el F/A-18E Super Hornet y el F-15E Strike Eagle, dos nuevos aviones que podremos elegir desde el principio. After Burner Climax nos propone dos modos de juego: Arcade y Score Attack. Sobre el primero, poco que decir: el juego que se pudo ver en salones recreativos, ahora en tu casa. Once misiones, quince minutos de juego: intensísimo, emocionante, te deja con el corazón en un puño y te resulta muy difícil no echar otra partida; un juego profundísimamente arcade que remite a lo mejor de la SEGA que más nos gusta, la SEGA que sentaba cátedra en ciertos aspectos del mundo de los videojuegos.
La jugabilidad es excelente, brillante por momentos; se echa en falta un poco más de precisión a la hora de realizar toneles, los célebres barrel rolls, pero por lo demás no hay ninguna queja. Es un tipo de juego que exige concentración absoluta; aquí no hay tiempos muertos más allá de los pocos segundos que se nos conceden entre misión y misión. Con un botón disparamos la ametralladora, con otro lanzamos misiles dirigidos (tras haber marcado previamente a los enemigos con la retícula) y con otro ejecutamos el Climax, una técnica con la que podemos marcar y lanzar misiles a múltiples enemigos a la vez y una de las grandes claves del juego: es delicioso estudiar los niveles y calcular cuándo debemos hacer ciertos Climax para aumentar nuestro marcador de combos (con el consiguiente aumento de puntuación).

After Burner Climax es un juego difícil. Es muy difícil. Hay ciertas partes que exigen (siempre y cuando queramos terminar el juego de forma decente: sin usar créditos extra 1) una habilidad y un aprendizaje infinito: pienso en las zonas de rayos de los últimos niveles, que son infernales, o en ciertos puntos en los que la cantidad de enemigos es demencial. Antes dije que era el juego retro del siglo XXI; me reafirmo en este punto, en tanto que se nos exige mantener un equilibrio entre memorización obsesiva y habilidad con los controles que, aunque estuvo muy de moda en ciertas décadas, ahora no se lleva demasiado. Los que aman (amamos) este tipo de juegos están de enhorabuena. Se puede echar de menos, quizá, un poco más de complejidad, acostumbrados (o cansados) como estamos ya a shooters más sesudos (tanto en diseño de niveles como en sistemas de puntuación, que es algo que hoy en día parece obviarse en la mayoría de los casos pero que da una vida increíble a un juego), pero partiendo de la base de que este Climax intenta ser una versión del siglo XXI de los After Burner originales no podemos quejarnos: esta vez lo han hecho muy bien.
El modo Score Attack es, básicamente, lo mismo que el Arcade pero con vidas infinitas; aquí entran en juego además las medallas, una suerte de logros internos con los que se nos recompensa al conseguir ciertos objetivos. Este modo y las opciones extra (que aumentan el número de créditos o nos permiten automatizar el disparo de la ametralladora, por ejemplo, facilitando bastante las cosas) son las dos grandes novedades de esta versión; una versión que resulta sorprendente y gratificante para todos aquellos que disfrutamos de esta clase de juegos pensando que nunca volverán a hacerse cosas como las de antes. After Burner Climax es llegar, derribar aviones enemigos, evitar que nos conviertan en chatarra y terminar; rápido, efectivo, frenético, delirante, puro arcade. Parece un error esperar algo más de After Burner Climax, cuando ya es todo lo que debe ser: si aun así esperas más de él, quizá no sea el juego más indicado para ti. Para todos los demás, una vez hagan a un lado los pequeños problemas que los más puristas pueden encontrarle (un poco de simplicidad, un control no tan preciso como nos gustaría), este es el arcade de SEGA que estaban esperando. [8]
- También puedes pasarte el juego usando continuaciones por un tubo y ya, pero así no tiene ninguna gracia; de hecho, jugando de ese modo tendremos muy, muy poca diversión. [↑]

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