Ésa parece ser la conclusión a la que han llegado Lawrence Kutner y Cheryl Olson, autores también del libro de simpático título, GrandTheftChildhood.
El vídeo está en inglés, y es altamente recomendable. Resulta que el Ministerio Estadounidense de Justicia, les sufragó un estudio en el que tuvieron la oportunidad de seguir los momentos de ocio de alrededor de 1.250 muchachos y 500 padres. Entre otras cosas, se comenta sobre la posibilidad de que los chavales, agarraos los machos, utilicen los videojuegos no para perfeccionar sus técnicas de asesinar, sino para crear vínculos sociales, desestresarse y explorar nuevos escenarios que no tendrían otras formas de conocer.
Y también resulta que los actos criminales violentos han ido disminuyendo entre la población adolescente estadounidense mientras que el uso de videojuegos no ha dejado de crecer. Con respecto a esto, es curioso destacar que aquellos zagales que juegan a juegos violentos una alta cantidad de horas a la semana, digamos 15 o más, están en un grupo que se podría denominar de riesgo para plasmar esa violencia en medios, eh… menos virtuales. Pero es que los mozos que no juegan a juegos en absoluto, están en un grupo de riesgo aún mayor.
Y mis estudios no están inventados. Chúpate esa, Fox.
En los videojuegos, eh. Me explico: resulta que en yankeelandia existe una página web sobre videojuegos orientada a los padres. Se llama WhatTheyPlay y os recomiendo visitarla porque es una fuente inagotable de lulz y WTFs, pero en este caso han sido los lectores de dicho site los que han demostrado el extraordinario tamaño y densidad de sus pelotas votando en una ya de por si enfermiza encuesta. Ahí van los resultados:
Como podéis comprobar, a los padres de los pequeños jugadores estadounidenses les ofendería más que en un juego aparecieran un hombre y una mujer haciendo el dulce dulce amor (37%), o dos hombres besándose (27%); que una cabeza humana cortada (26%). O dicho de otra forma: les gustan más las decapitaciones que el chingar. Para mí, que soy un mal ejemplo, es una elección difícil ya que las dos me parecen actividades muy productivas y enriquecedoras; aunque sí que es cierto que desde un punto de vista educativo considero mucho más nociva la violencia que el sexo. Lo que está claro es que la encuesta habla por sí sola y viene a corroborar algo que todos sospechábamos ya a raíz de, por poner un ejemplo de tantos, los problemas con Mass Effect, que es paradójicamente nulo en violencia.
El sumo hacedor de masterpieces y boñigas infumables en un ratio aproximado de 1:5 respectivamente, salió en defensa de los juegos violentos en uno de sus artículos para Entertainment Weekly. Bueno, en realidad atacó a quienes atacan a la violencia en los videojuegos, pero ya sabéis: el enemigo de mi enemigo es mi amigo.
El texto viene al caso de la nueva ley HB 1423 que está a punto de ser aprobada en el estado de Massachusetts y según la cual se podría prohibir legalmente la venta de ciertos videojuegos a menores de 18 años. De esa forma, como dice el amigo redneck, un chico de 17 años podrá ir al cine tranquilamente a ver Hostel II, pero no podrá comprar el mucho menos violento y explícito GTA: San Andreas.
Si no habéis visto Creepshow estáis automáticamente baneados. Del planeta.
Os recopilo y traduzco algunos de sus golpes al hígado del sistema, tras el salto. Leer más →