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Parte III: Cuentos de Hadas
Aunque en el interior de los estudios Splashlight soplaba un aire acondicionado helador, el sol del mediodía ya debía de estar reventando neumáticos en las calles de Manhattan. Cuando no es por el calor, el paso del tiempo en verano se nota por el hambre. Sin embargo, hasta eso era fácil de ignorar entre tantos juegos y mesitas con caramelos de color verde.
“Tu collar se parece al de Banjo”, me dijo Michael Johnson entre risas, “seguro que no es coincidencia”. En realidad, le compré ese collar a un indio sami en las montañas de Laponia sólo para poder contar su historia cuando me preguntasen por él. Así se lo dije a Johnson, aunque no puedo negar que cuando lo vi por primera vez, también me acordé de Banjo.
Con esto terminaba mi segunda entrevista del día, tras la cual, pensé que podría desentenderme de mis compañeros, volver a la planta baja y jugar por fin al nuevo Gears of War. Pero en lugar de ir yo al primer piso, el primer piso vino a mí. “¿Queréis jugar a Fable?” nos preguntó Jim Bak, un relaciones públicas de Microsoft con cierto historial en MundoRare. A unos metros, dos tipos desconectaban una de las Xbox 360 dedicadas a Viva Piñata: Trouble in Paradise para instalar otra con Fable II. “Hemos decidido subir el juego aquí arriba porque abajo desentonaba bastante entre los disparos y el alboroto de Call of Duty, Fallout y Gears of War”, nos dijo Shannon Loftis, la encargada de la demo. Razón no le faltaba. Yo seguía queriendo jugar al condenado Gears, pero tampoco le iba a decir que no a Fable teniéndolo ahí delante. Así que, para alegría de mis amigos, Fable II se convirtió en el siguiente juego a probar. Y en el tercer título británico de una fiesta americana.
Mark en concreto estaba entusiasmado. El primer Fable le había encantado y estaba deseando ver su continuación. Yo también me encuentro entre los satisfechos con ese juego, más que nada porque me mantuve al margen de las declaraciones de Peter Molyneux antes del lanzamiento. Cuando lo compré, ni esperaba una obra maestra, ni el mejor RPG de Xbox. Aunque apenas un año después de Star Wars: Knights of the Old Republic, quien esperase eso era más ingenuo que Balki Bartokomous. Fable fue un buen juego, pero con unas cuantas tareas redundantes, un argumento previsible, un sistema de combate mejorable, un acto final torpe y muchos menos momentos épicos de los esperables. En el fondo, entiendo a los que se sintieron decepcionados.



