
Cuando se hizo pública la intención del Team Ninja de desarrollar una entrega de ‘Ninja Gaiden’ para Nintendo DS las muestras de escepticismo, por emplear un término suave, eran generalizadas. Las versiones chusqueras de grandes franquicias para la pequeña de Nintendo eran y siguen siendo más que habituales. Resulta increíblemente fácil ganar dinero publicando un producto de segunda, y la tentación es demasiado fuerte para la mayoría. Era obvio que el equipo de Tecmo tenía la misma intención pero, de alguna manera, el movimiento no encajaba con la tradicional posición orgullosa de Itagaki y compañía. Sus juegos y su particular estilo pueden no ser plato de buen gusto para todo el mundo, pero resulta difícil acusarles de desidia hacia sus proyectos.
Por otro lado, y suponiendo que el interés del Team Ninja en este desarrollo era real, ¿cómo adaptar el control vertiginoso pero preciso de Ninja Gaiden a una plataforma y un esquema tan radicalmente distintos? La PSP era la apuesta lógica, habiendo mostrado ya su capacidad técnica, si bien con limitaciones en el control. Un NG para la pequeña de Sony podría trasladar tal cual el espíritu de la versión de sobremesa, como ya ha demostrado God Of War: Chains of Olympus. Itagaki decía no conformarse con eso. Insistía en ello en las entrevistas. Su intención, aclaraba, era ir más allá y conseguir un control más fluido, instantáneo y natural que las entregas de consola ‘grande’, que permitiera al jugador identificarse mejor con los movimientos de su alter ego. Unos cuantos meses después toca ver si su juego sobrevive a las declaraciones de su creador.





