
Cuando hace justo una semana que regresamos de Alemania, y antes de seguir con las impresiones sobre juegos no se han acabado, ni de coña, pero he tenido que hacer un parón por culpa de los exámenes, es un momento tan bueno como cualquier otro para comentar la gamescom como evento.
Nunca he estado en un E3, no pude ir a Leipzig mientras existió la Games Convention y no hace falta decir que el Tokyo Game Show ni lo he olido. Pero con lo que todos podemos leer por ahí hay de sobras para comparar ciertos aspectos de todas estas ferias. Total, el único consejo que voy a dar es que si queréis salir de fiesta en Colonia, Die Halle Tor 2 es la elección correcta. Esto es un hecho. Lo que viene a partir de aquí, simples y humildes opiniones.
El primer gran acierto de la gamescom es el lugar. Colonia es una ciudad agradable, seria, lo suficientemente grande la gente se quejaba en Leipzig por la escasa oferta hotelera, no especialmente cara y en la que más o menos todo el mundo habla inglés. Ni un indicio de la tensa relación entre el país germano y los videojuegos, afortunadamente.
Por su parte, el Koelnmesse es un recinto versátil, bien comunicado y, sobre todo, enorme.

Oh, el primer día...
Y ya podía ser grande, porque allí iba a meterse mucha, muchísima gente. 245.000 visitantes para la que ya es, dicen, la mayor feria sobre videojuegos del mundo. ¿En serio? Yo tenía la sensación de estar más bien en el mayor parque temático sobre videojuegos.
A diferencia del E3, donde sin acreditación te quedas en la puerta, la gamescom es un evento básicamente dirigido al público, que juega diez minutos después de haberse chupado una hora y pico de cola. Ellos se lo pasan bien, los productos exhibidos llegan a más gente de forma directa y los organizadores se sacan una pasta, pero a mí se me complica bastante el trabajo y el agobio se multiplica por un número de varias cifras. Los pases VIP para saltarse algunas colas y el hecho de que los pabellones públicos sean sólo para prensa durante el primer día se agradecen un montón, pero tampoco son la panacea.
Evidentemente, había una Business Area, sólo para los que teníamos una acreditación colgando del cuello, donde se hacían entrevistas, presentaciones y se comía por la patilla.
Sin embargo, me preocupa lo inusual que era agarrar un mando en esa zona. No sé si es peor que las compañías den por hecho que para hablar sobre un juego no hace falta jugar o que nosotros lo aceptemos unos porque ya les va bien y otros porque de lo contrario no escribiríamos una mierda. Igual soy yo el raro, pero me parece poco lógico que pasar media hora en la zona para todos te deje en mejor situación para colgar unas primeras impresiones que asistir a una presentación de prensa.

D\'oh!, el cuarto día...
Igualmente incomprensibles se me antojan decisiones como no mostrar Alan Wake o Project Natal a los medios más modestos para volver a enseñar lo mismo que en el E3 a los que ya lo vieron y sobre lo que, claro está, no volverán a escribir. Algo similar pasaba en el stand de Ubi, donde era más fácil ver R.U.S.E. ---que no está nada mal, ojo--- que Assassins Creed 2.
Hay más ejemplos, pero reconozco que esto tiene un punto de rabieta personal, así que prefiero cambiar de tema y pasar al mayor problema de la gamescom: la alarmante falta de novedades.
Malo el Tokyo Game Show (un evento también abierto, por cierto) que se salda con menos de cinco o seis anuncios de los gordos. ¿Cuántos hubo en Colonia? Uno y dos. Y para de contar. Y vaya par. Lo de la PS3 Slim fue lo más destacado a pesar de tener de sorpresa lo que yo de Nintendero y Fable III se anunció de la peor forma posible, aburriendo a las ovejas y acaparando una conferencia que acabó siendo una broma de mal gusto. Comparar las keynotes de unos y otros con las del E3 sería ridículo. El pistoletazo de salida de EA tampoco fue mucho mejor: nos dejó la imagen de Peter Moore con pantalones cortos, pero ni un mísero titular.

Dead Rising 2 tampoco estuvo allí. Pero casi.
Un mes y medio después del mejor E3 en años, ¿se podía esperar mucho más? Repetir lo de Los Angeles era impensable. Nadie pedía eso, pero todo el mundo pensaba que esto sería más ambicioso e importante que la Games Convention y no, como mínimo en este sentido. Coñe, si es que todo parece indicar que en la Penny Arcade Expo habrá más novedades.
En definitiva, la gamescom puede ser un punto de encuentro necesario para profesionales del sector (porque además se hace coincidir con la GDC Europe que, según Nae, estuvo bastante interesante), un buen escaparate para las compañías, un negocio para los organizadores y una escapada de fin de semana para grupos de jugones. Pero por novedades y repercusión, esta primera edición ha quedado muy lejos de ser la gran feria europea que muchos esperábamos.
Del 18 al 22 de agosto de 2010 volveremos para ver si ha cambiado algo.
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