Fallout 3, por Guybrush

Cuando compré Fallout 3 poco sabía, inocente de mí, que estaba haciéndome en ese momento con el flamante Nº3 de mi TOP FIVE personal (El Nº1 es, evidentemente Final Fantasy VII. El Nº2 es el Soleil de Megadrive). Fallout 3 es, simple y llanamente, el mejor juego al que he jugado en los últimos diez años.
Voy a obviar la parte técnica dado que lo que lo convierte en uno de mis juegos favoritos no tiene nada que ver con ella. El que quiera ver cómo luce que se vaya a YouTube, aunque os adelanto que no hay mucho que reprocharle en ese aspecto: en el juego hay decenas, incluso centenares de tarimas de una calidad envidiable.
La primera reacción que me suscitó Fallout 3 es que era un juego hecho con mimo. En lugar de resolver la infancia de un plumazo con un pequeño texto y un reparto banal de puntos para las características y habilidades, sus desarrolladores nos invitaban a "Crecer" dentro del búnker, justificando nuestras relaciones iniciales con el resto de NPCs y forjando un vinculo emocional con el protagonista tremendamente efectivo. Es muy difícil ver al trotamundos solitario como un personaje ajeno y extraño al que admirar u odiar. Por el contrario, no desarrollamos ningún tipo de afecto por él porque, al fin y al cabo, la identificación que se logra con el carácter es tanta, que no da lugar a reconsiderar la idea de que no somos más que nosotros mismos introducidos en un Washington NUKEADO sin piedad. Joder, nunca me había sentido tan protagonista de la acción porque nunca antes tanto estuvo en mis manos.
Y es que lo primero que te preguntas al salir del bunker es exactamente lo mismo que se pregunta el trotamundos: ¿Y ahora qué? Ante nosotros se encuentra un yermo desolado que se extiende en todas direcciones. Un territorio inhóspito, desconocido, que imaginamos peligroso pero al mismo tiempo despierta nuestra curiosidad. Ambos, jugador y actante, somos nuevos en el mundo de la America postnuclear.
Así que haces lo que hice yo, echas a andar. El juego en todo momento te ofrece una "guía" para no perderte por la historia principal, pero eso no significa que tengas que seguirla. Yo, ignorante de que tenía que ir a Ciudad Megatón, me puse a explorar el terreno hasta que dí con una escuela abandonada en un pequeño pueblo semiderruido. Al entrar me dio la impresión de encontrarme en un juego de terror, silencioso, oscuro... Sin embargo pronto escuché unas voces y vi sombras por las paredes. Pensé "Hey, supervivientes, qué bien" y encamine mis pasos hacía ellos. Grave Error. Acabé en medio de un tiroteo enorme en el que, estando yo prácticamente desarmado y sin protección, lo único que pude hacer fue salir por patas mientras maldecía a esos sucios punkis pandilocos.
Entonces uno sale otra vez al yermo y no para de correr hasta que mira atrás, no ve nada y piensa "¿Pero qué coño?", confundido y superado. Y observamos a nuestro alrededor, sin saber que acabamos de empezar una aventura que nos llevara por un mundo INMENSO y maravillosamente desconcertante.
Nos esperan decenas de localizaciones, mapas interiores gigantescos con varios niveles de profundidad, misiones larguísimas, centenares de personajes, con sus rutinas y problemas.
Descubriremos frecuencias de radio con extrañas emisiones y nos encontraremos con esclavos huidos. Tomaremos, literalmente, centenares de decisiones que afectarán de manera determinante el recorrido de la historia, e incluso acabaremos en posesión de objetos e información que ni sabremos para qué sirve. Manejaremos armas que no aprobaría ni la N.R.A. y lucharemos contra supermutantes, droides, mercenarios ¡y hasta entraremos en batalla codo con codo con un Roboreh Gigante!
Incluso habrá momentos, os lo aseguro, donde sólo te cerciorarás de llevar unos cuantos estimulantes, cargarás tus armas y saldrás a explorar el yermo, sólo por el placer de descubrir qué nueva sorpresa te espera tras la siguiente ladera.
Y cuando llegas, después de un trillón de horas de juego, al decepcionante final (porque llegar al final de este juego siempre será una experiencia decepcionante), uno mira atrás, examina el largo y tortuoso camino recorrido, fruto de nuestras elecciones, y se dice:
Tío, y sólo es mi primera partida.
Menciones honoríficas
- Los Sims 3
- Knights of the Old Republic (I y II)
- Grand Theft Auto: San Andreas
- Left 4 Dead (1 y 2)
- LittleBigPlanet
Trials HD, por Haru

Me puse muy contento cuando leí la propuesta de escribir sobre un juego de la década, pero la mayor parte de esa alegría fue porque entendí uno "de cada" consola.
Trials HD ha sido mi elección, no porque lo considere el mejor, ni siquiera podría considerarse un juego completo, pero tal vez porque representa un estilo, una filosofía. Es un juego arcade en toda regla, irreal, delimitado, con recompensas claras y concisas y a contrarreloj. La mecánica del juego no tiene más misterio que un juego de Trial en 2D/3D, y la forma de dominarlo es de las de antes: Ensayo y error. ¡Ay cuánto me gusta a mí de vez en cuando el ensayo y error! Pero para meterte de lleno en estos juegos y llegar a dominarlos necesitas mucho control sobre tu "personaje" o moto en este caso. Cuantos menos botones y movimientos, mejor; la maestría estará en usarlos en la medida justa. Décimas de segundo de diferencia en apretar un botón esta vez sí que hacen la diferencia, podríamos decir que Trials HD es un Mirror's Edge aplastado, incluso Faith no se diferencia mucho de una moto con tantos humos, tacos y un precioso culín.
Soy consciente de que a mucha gente los rankings online les dan urticaria, pero para mí son una manera de alargar los juegos, sobre todo cuando te proponen retos fáciles de completar, pero difíciles de perfeccionar. Claro que sin necesidad de conectarte al Live tienes medallas (Bronce, plata, oro y platino) pero a poco que seas exigente contigo mismo se te quedarán muy cortas y necesitarás nuevas referencias para superarte. Aquí entra la atractiva opción de ver las repeticiones de los mejores tiempos en cada pista, para copiar tácticas vilmente, así que no vale sólo con descubrir nuevos caminos o formas de pasar un obstáculo sino que la dificultad real está en ejecutar el movimiento tal y cómo lo ves hacer en tus rivales.
No he mencionado que el juego pertenece a la nueva clasificación "arcade" del Xbox Live, aunque previamente se hicieron cositas en PC. Así que hemos de medir lo que nos ofrece en cuanto a variedad y horas de juego acorde al coste que nos supone, esa división tiende a infinito. El chicle se estira un poco con unos torneos que son una sucesión de pistas que hay que completar y en las que el número de caídas y el tiempo se suman para hacer unos números globales. Aparte de los minijuegos que a poco que te descuides te harán olvidarte del modo principal. Estos minijuegos también cuentan con ranking online y medallas. Añadamos también a la ecuación el gran editor de pistas con cientos de opciones y físicas para crear pistas mucho mejores que las incluidas en el juego, me he encontrado con alguna de nivel bastante profesional para haber sido hecha por usuarios amateur. Eso sí, con el fin de poder seguir cobrando por DLC, no permitieron compartir las pistas con los usuarios que no estuvieran en tu lista de amigos.
Ya ha quedado claro en algún punto anterior que Trials HD es un pequeño resumen de tendencias de esta última década. Y yo, la verdad, es que no sabría deciros si estas tendencias son mejores o peores que algunos caminos tomados en otros tantos títulos y compañías, pero os diré una cosa... [spoiler]son mejores[/spoiler]. Así que coloco a este juego en nuestro personal Top no sólo por ser un juego cojonudo, sino también por ser un compendio de pequeñas virtudes y caminos que creo que los juegos nunca deberían dejar atrás por mucha tentación que haya de llenarlos de historias rocambolescas y mundos chiripitiflauticos.
Y como no quiero acabar el artículo con dos palabras tan feas, os diré que este pasado día 23 ha salido a la venta el primer DLC del juego que tiene una pinta tremenda. Sin más, reciban un cordial saludo y una pequeña lista de 5 juegos que por un motivo u otro creo que también merecían una mención especial.
Menciones honoríficas
- Ico
- Braid
- Uncharted: El tesoro de Drake
- Halo
- Rock Band
Persona 3 FES, por Ikael

A simple vista, éste parece un juego cualquiera más. No en vano, Persona 3 es un JRPG. Su núcleo no podía ser más tradicional: batallas por turnos, afinidades elementales, una historia de salvar el mundo, incluso diseños de anime. Cualquiera diría que es otro juego del montón. Craso error. Éste es un título en el que nada ni nadie son lo que parecen, y en el que el plan era desde un principio atraer a incautos en búsqueda de un RPG convencional y coger sus muy cómodos cánones, estereotipos y tradiciones para hacerlas saltar por los aires en una fórmula que me recordó a Canción de Hielo y Fuego. Si ese libro era el libro de fantasía épica para gente que odiase la fantasía épica, Persona 3 es el JRPG para la gente que odie los JRPGs. ¿Intrigados? Seguid conmigo, que la madriguera del conejo desciende al centro de la tierra, y luego va un poco más allá.
Lo primero con lo que nos encontraremos es su sistema de juego. Combate por turnos. Muy visto. Afinidades elementales. Más que visto. Coleccionismo de personas/bichos/pokémones: trilladísimo. Ahora bien, dotad a ese sistema de un ritmo frenético, encuentros intencionales (nada de aleatorios), mazmorras enormes generadas proceduralmente, y mejor aún, un sistema de combate estrechamente relacionado con la historia y las decisiones del jugador. El resultado son horas y horas de juego inagotable y tenso, en el que cada combate, sin importar lo pequeño que sea, es a vida o muerte y en el que un simple descuido (pongamos, en esa afinidad elemental tan superflua para otros juegos) o una decisión estratégica de última hora, puede dar un vuelco de la paz al pánico o viceversa. Los combates de apenas unos segundos unidos al sistema de exploración de Tártarus, en el que avanzar poco es avanzar nada, y avanzar demasiado puede significar la muerte, acaba por dotar al juego de ese adictivo un turno más propio del Civilization y de una tensión que poco tiene que envidiar a la de un survival horror. En contra de lo que pensaban muchos, el combate por turnos tenía mucho que decir y todo ha sido dicho en este juego.
Sin embargo, Persona 3 no se queda en eso. Si tan sólo tuviera esa vertiente, sería un glorioso dungeon crawler en vez de mi particular juego de la década. No, lo que hace que Persona 3 pase de ser un buen juego a ser una experiencia que marque, es uno de mis temas favoritos: su narrativa. Por encima de demonios, escenarios apocalípticos y profecías, Persona 3 versa sobre las relaciones interpersonales. Absolutamente todo en él, desde su sistema de combate a su dirección de arte (gráficos 3D ramplones con ilustraciones 2D preciosistas y llenas de detalle y primeros planos) se ha puesto a servicio de ese tema. Es uno de esos raros juegos que vive, transpira y muere por el mensaje. No te lo dice: te lo muestra y te fuerza a vivirlo hasta que te mimetizas con él.
Tú fuerza, tus Personas, se nutren de las relaciones que forjes con otros personajes, de los sentimientos de un tercero hacia ti. Uno puede pensar que a más relaciones más poder y por lo tanto, mejor. Piénsalo bien. Al contrario que su secuela, Persona 3 no ha sido diseñado para los completistas, sino para los interesados en reflexionar sobre las relaciones personales. ¿Qué ocurre si intentamos ser amigos de todos? ¿Amigos del chaval que pegan en clase y de los matones que le acosan? ¿De la novia de tu mejor amigo? Más aún, ¿tan seguro estás de que quieres conocer a todo el mundo hasta ese punto? ¿No habrá gente con la que será mejor mantener cierta distancia? La gente, de cerca, tiene otro aspecto completamente diferente. Y mientras tanto, a más te adentras en Tártarus, más dependes de esas relaciones para simplemente, sobrevivir. Persona es tu propio descenso al infierno personal, en el que pasarás de ser un buen tipo a convertirte en una especie de versión sombría de Zapatero, amigo de todos, querido por nadie. Salvo que decidas dosificar con seso con quién te relaciones y a quién evitas, o hasta qué punto lo puedes hacer sin dañar tu relación con otras terceras personas. Claro que eso implica renunciar al poder que da nombre al juego
Un sistema de decisiones que gira entorno a un dilema moral, subsanando los problemas de la multi linealidad. Un sistema de administración del tiempo, en el que nosotros mismos nos administraremos la ración de batallas o historia que queremos recibir, acaba con los problemas de ritmo y equilibrio de los JRPGs lineales. Un sistema de combate que aúna las virtudes del combate por turnos y en tiempo real Persona 3 es un triple hito: en su género, en el diseño de juegos y en la narrativa interactiva. No todos los días se ve un juego que gira en torno a su propio mensaje, no todos los días se ven juegos como éste.
Menciones honoríficas
- Mario Galaxy
- Uncharted 2: El reino de los ladrones
- Knytt Stories
- Ico
- Zone of the Enders: The 2nd Runner

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