La historia es la siguiente: una jugadora cabreada escribe una pataleta sobre cómo es tratada en el Live aquí. A lo cual responden dos tipos de subnormales: los que están de acuerdo con ella y los que la envían a la cocina tengo que reconocer que todavía quedan unos siglos de educación para que ese chiste me deje de hacer gracia.
En esta casa ya se ha escrito largo y tendido sobre el tema de las mujeres en los juegos, pero el tema no es ése, sino la incapacidad que mostramos ambos géneros para aceptarnos. La mongola ésta se queja de que el hombre se comporte como un hombre respecto a ella en cualquiera de sus formas. Da igual que seas educado o ácidamente machista, ella quiere que en el Live no en un bar o en otros entornos de su vida la traten como a un hombre. Si os tengo que explicar por qué eso es una idiotez, dejad de leer aquí. Su incapacidad para tolerar el comportamiento masculino es en realidad una nueva forma de las miraditas que te sueltan cuando hablas con entusiasmo con tus amigos sobre fútbol, coches o videojuegos. Nunca hemos aceptado que nuestra pareja no tenga comportamientos como los nuestros. Nuestros comportamientos dictados por la evolución son dispares, ya que es mucho más eficiente transmitir genes si eres de los que se juntan con los colegas a hacer trastadas, por si en algo beneficia a la tribu, apoyándonos ante la adversidad de la caza o las tribus rivales y procreando con más mujeres de las que te tocan.
Pero las sociedades son una forma avanzada de comportamiento eficiente. Mucho más eficiente que el comportamiento heredado de los genes. Y en estas sociedades se han creado reglas que nos obligan a tener relaciones con nuestra pareja más próximas de lo que es saludable para ambos. De igual modo los hombres no comprenden que las mujeres se pasen horas mirando zapatos, cuando es su capacidad para elegir entre una gran variedad de frutos lo que hacía más fuerte a la especie; no aceptamos su necesidad continua de comunicarse cuando es crucial para la cohesión de un grupo y para mantener un flujo de información que nos sitúe en ventaja táctica respecto al entorno y por supuesto, que quieran un compromiso por parte del macho el mejor que puedan encontrar... a su parecer para que el retoño tenga más posibilidades.
Liquid Snake sabía muy bien de lo que iba la cosa. Los genes nos han hecho así, y por muchas capas de educación social que superpongamos en contra de determinadas actitudes, siempre queda un poso. Los genes son así de egoístas. El lamentable espectáculo de ese artículo, donde tanto unos como otros se echan en cara ser de otro género y por lo tanto tener unos determinados comportamientos es prueba de que ni estamos suficientemente educados en este tema yo el primero, ni las redes sociales de los videojuegos van a acercar posturas. Tiene razón en la parte en la que otro jugador le dice "Chúpame la polla puta" y si ha hecho frag ni siquiera: también nos decimos eso entre hombres, pero no con los que se comportan de una manera educada sin dejar de lado que son hombres y no seres asexuados.

A Dexter esto ni le va ni le viene
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